OPINION

La oposición y la fragmentación

Leviatán

Columna de César Tovar
Escrito en OPINIÓN el

“No cometas el crimen, varón, si no vas a cumplir la condena”

Andrés Calamaro

 

Ricardo Anaya está indignado porque la Fiscalía General de la República le envió un citatorio para que se presente a declarar por una acusación tan simple como delicada: recibir y gestionar sobornos por parte de la empresa Odebrecht durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, tiempos en que controlaba los devenires del PAN.

Anaya, excandidato presidencial, acusa a Andrés Manuel López Obrador de perseguirlo políticamente para sacárselo de encima en vistas a la elección de 2024; al tiempo, otros objetivos aparecieron en el mapa: Luis Videgaray y el citado expresidente Peña Nieto, artífices de una compleja red de corrupción producto de las reformas estructurales que tanto cacarearon en su día, o al menos eso es lo que Emilio Lozoya, chivato de lujo de la FGR, acusa.

  Como era lógico, las opiniones se encuentran divididas: por un lado, las hordas a favor de la 4T quieren que Anaya, Videgaray y Peña Nieto acaben en la hoguera más temprano que tarde, y por otro el ejército enemigo afirma que todo se reduce a un revanchismo y a las ganas de erosionar a la oposición fuera de las urnas.

  En los hechos, Anaya tendrá que enfrentar a la justicia y mostrar su inocencia, lo que lo puede hundir o levantarlo hasta ser un contendiente real para el próximo proceso electoral, algo que el presidente López Obrador entiende, por lo que juega con ambas posibilidades para que su discurso llegue a todos los rincones.

  Por su parte, la oposición asume con pena que no sólo carece de figuras que compitan con la sombra del presidente, sino que sus líderes pueden terminar o en el exilio o en la cárcel durante los próximos meses, abundando en la orfandad que ya sufrían desde hace tres años, en que las caras visibles del sistema que encarnaban se hincaron ante el nuevo régimen.

  Se entiende que un sector de la población, afín toda al obradorismo, celebre el momento de la oposición, pero para el país no es positivo: todo gobierno demócrata necesita contrapesos, incluso por el riesgo de que se convierta en un Catoblepas, aquel animal mítico que se alimentaba de sí mismo. Sin oposición el camino hacia el totalitarismo se allana.

  Tan claro es que PRI, PAN y PRD pagan sus excesos de antaño, sus decisiones viscerales, su afán por enriquecerse sin tregua a costillas del pueblo, su desdén por la legalidad, el plantear el abuso como forma de gobierno como lo es que están obligados moralmente a refundarse si es que desean ser una opción real.

 En dicho laberinto ético, México tiene un problema.

 Pero no tan lejos, otro riesgo cobra fuerza y voluntad propia: Morena comienza a fragmentarse de una forma en que ya no parece más ese espacio donde López Obrador ganó legitimidad, sino una lucha intestina entre facciones cada día más virulentas.

  Que Ricardo Monreal, Claudia Sheimbaum, Marcelo Ebrard y en menor medida las huestes de políticos impresentables como Fernández Noroña se enzarcen en una guerra de guerrillas con miras a 2024, dejando de lado la búsqueda de un buen gobierno, no sólo lacera al país, sino que le deja sin la posibilidad de ostentar un partido que sea referencia del deber ser.

  Así, mientras la clase política repite vicios y persiste en andar por los viejos caminos, la sociedad mexicana, golpeada por un lado y por otro, nuevamente debe continuar sabiendo que de ésta no obtendrá más que peticiones de voto cada tiempo, pero no un verdadero plan para hacer de México un país con justicia social, libre de corrupción, próspero y legal.

@cmtovar