Opinión

AMLO: Le faltaba controlar la SCJN; lo ha logrado

De Primera Mano

por Francisco Ruiz

Con el nombramiento ayer por parte en el Senado de la República de la esposa del contratista favorito del presidente López Obrador como nueva ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el control de los tres poderes del Estado Mexicano ya está prácticamente en la bolsa de una sola persona.

Se pueden obtener muchas conclusiones luego de esta ‘entrega sumisa’ al primer mandatario de la Nación, pero una de ellas, la que no deja lugar a duda alguna, es el regreso del sistema político mexicano al año de 1975, cuando Luis Echeverría Álvarez reinaba desde Los Pinos.

Era la época del PRI más nefasto de todos. No se movía la hoja de un árbol de la política nacional sin el consentimiento del “señor presidente”. Una sugerencia de este último, era una orden tajante. Y hay de aquel que no obedeciera. Le esperaba el ostracismo, cuando bien le iba.

Más que bien, México había avanzado en los últimos 25 años en la construcción de instituciones democráticas. El Gobierno dejó de controlar las elecciones, se abrieron los expedientes de la guerra fría de los años sesentas y setentas, se creó el INAI, el INE y muchos organismos más que pusieron al frente a los ciudadanos antes que al Gobierno controlador de todo.

Ahora, a solo 100 días de Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la concentración de poder en una sola persona, la descalificación a quienes no piensan a favor de la ‘Cuarta Transformación’ y el perdón a delincuentes de cuello blanco, establecen una acción regresiva para la nación y sus ciudadanos de cuando menos 40 años.

Ayer, el Senado controlado por los legisladores de Morena, determinaron designar a la esposa de José Riobóo (Yasmín Esquivel) como nueva ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y de nada valieron los señalamientos y críticas acerca de los conflictos de interés que se enmarcan en esta decisión.

El acomodar la Constitución y otras leyes para colocar a incondicionales en cargos de enorme trascendencia en nuestro país, es algo que ha decidido López Obrador, a pesar de la incongruencia y lo absurdo violatoria del marco jurídico.

Sabe el presidente de México, que tiene la aprobación de ocho de cada diez mexicanos y que puede hacer lo que le venga en gana, sabedor de que solo leerá las críticas de quienes ha calificado como “conservadores hipócritas”.

El camino rumbo a actitudes intolerantes propias de una dictadura, ha avanzado. Es probable que cuando llegue el desencanto sea demasiado tarde.

Quizá una evidencia de que hemos regresado décadas atrás, es la reacción de ejidatarios que amanecieron ayer invadiendo terrenos de particulares alrededor de Culiacán, la capital de Sinaloa… Quizá y fue una respuesta a las manifestaciones de agricultores en contra del Gobierno de López Obrador por la suspensión de apoyos a la producción agrícola… Y esos agricultores no solo fueron de Sinaloa, sino también de Sonora… No está de más suponer que en cualquier momento, podría desencadenarse un movimiento invasor similar en los valles del Yaqui o Mayo… ¿Será?

Claudia Indira Contreras Córdova, fiscal general de Justicia en Sonora, dejó una buena percepción entre los integrantes del Grupo Compacto de Columnistas Políticos con quienes charló ayer por la mañana… Conocedora de los temas y con respuestas contundentes, esta abogada mostró también su capacidad en el manejo de situaciones de alto impacto para los sonorenses… Ante el cuestionamiento respecto a los asesinatos de dos agentes de la Agencia Ministerial de Investigación Criminal, recientemente, señaló que su obligación es investigar el delito de homicidio y dar con los responsables de los hechos, más no averiguar si los agentes eran buenos o malos… Subrayó que su función es castigar los delitos y que inclusive, si la gobernadora y funcionarios, o amigos o familiares de ellos, no quieren verse involucrados en averiguaciones previas; “simplemente que no cometan delitos y no habrá problema alguno”.

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