Opinión

Caso de Medina Mora hace estallar la crisis en la Suprema Corte de Justicia de la Nación; van por su cabeza

Columna de Hierro

por Sergio Ibarra

Para decirlo al estilo de aquel legendario cronista deportivo, don Fernando Marcos, el caso de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la otrora inmaculada institución encargada de administrar la justicia en México, se define en siete palabras:

“Ya éramos muchos y parió la abuela”.

Y cuando se pensaba que el atascadero únicamente tenía que ver con los magistrados y jueces asentados en Jalisco, en donde la corrupción ha sentado sus reales, sin descontar los casos evidentes en donde el narco se ha infiltrado hasta la cocina de este que es el tercer poder de la Unión, ocurre un hecho que, aquí entre nos, ya se veía venir en virtud de los antecedentes de uno de sus ministros, colocado en la máxima casa del crimen ni más ni menos que por el entonces presidente Enrique Peña Nieto:

Eduardo Medina Mora, designación que, para decirlo al más puro estilo mexicano, fue tanto como poner la Iglesia en manos de Lutero, cuando de todo mundo es sabido de los negros antecedentes de quien ocupó los cargos de director del Cisen y la también desaparecida Procuraduría General de la República, instituciones ambas al servicio de los más oscuros intereses por no decir que del crimen organizado.

Puchi, cochino reportero, te has ido hasta la cocina con semejante aseveración, pero mejor descripción no se ha tenido de la dependencia por la que han pasado aquellos que ahora ostentan millonarios capitales que los convirtió de la noche a la mañana en nuevos ricos, igualito exactamente que ocurrió aquí en Sonora, con quienes tuvieron la fortuna de ser colocados en la también desaparecida (nomás de siglas y de nombre, porque sabido es que el zorro pierde el pelo, pero no las mañas, además de que sigue sirviendo para premiar a quienes han prestado algunitos favores al Gobierno en turno. Remember el caso del Congreso del Estado, para no ir muy lejos  en donde el abogado defensor de los trabajadores del Congreso, aparece, en un abrir y cerrar de ojos, estrenando chamba) ex Procuraduría General de Justicia, origen de muchas fortunas para quienes ocuparon la titularidad y demás cargos importantes, desde ministerios públicos, subprocuradores y administradores.

Volviendo con Medina Mora, resultan inútiles las declaraciones hechas hace algunos días por el presidente de la Suprema Corte, el ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea en el sentido de que, fin desde hace cuatro meses se han iniciado investigaciones y procesos disciplinarios contra algunos magistrados y juzgadores, además de auditorías a los juzgados de todo el país, a fin, –dice él– de detectar posibles actos indebidos o de corrupción, y en caso de ser necesario, iniciar de inmediato los procedimientos correspondientes.

Y resultan inútiles, cuando lo que tendría que estarse haciendo es iniciar una investigación a fondo en el caso de Medina Mora que, de entrada, lleve a su destitución a efecto de dejar en claro las transferencias que según la National Crime Agency del Gobierno del Reino Unido se hicieron a cuentas particulares del reo en cuestión, apenas, por el orden de los dos millones 383 mil 526 libras esterlinas, depositados, según los indicios en los dos últimos años.

Esto, sin descontar que entre 2016 y 2018 recibió otros depósitos por dos millones 130 mil dólares lo que, aquí entre nos, lo convierte en todo un potentado, y un abierto sospechoso de que algo podrido se mueve en torno al protegido por los gobiernos de Vicente Fox, Calderón y Peña Nieto.

¿Alguna duda?

Huelga decir que tales transferencias que ya han sido negadas por el “ministro”, así con comillas, que en total suman más de 100 millones de pesos, no concuerdan con los ingresos que el tal Medina ha obtenido desde el 2015, cuatro años, pues, que fue premiado con el cargo, mismo que, vaya usted apostando doble contra sencillo estará entregando en breve tiempo en función de la tremenda lectura que arroja el descobije de que acaba de ser objeto.

Porque la verdad sea dicha:

En este país no todos los días se descobija a un funcionario de altos vuelos y menos a un ministro de la Suprema Corte, a menos que ocurran dos cosas:

Que el Gobierno en turno tenga el absoluto interés por tumbarlo del cargo para lo cual, primeramente filtra entre la prensa algunos de los pecadillos del hombre que ha sido puesto en el patíbulo.

Y este, por lo visto, es el caso de Medina Mora cuya designación empezó mal al ser ampliamente cuestionada por varios sectores de la población, entre estos, sus ahora colegas y algunos legisladores de oposición que siempre vieron con malos ojos la imposición hecha por Peña Nieto, el que en todo momento pasó por alto lo que hicieran o dejar de hacer los ministros integrantes de la sala del crimen.

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