Opinión

Célida: ¿Domará al tigre?

De Primera Mano

por Francisco Ruiz

El papel de presidente municipal de Hermosillo ha sido particularmente difícil por una razón: Es la casa del gobernador (en este caso gobernadora) en turno.

Al contrario (me diría alguien), es más ventaja que desventaja. Cuestión de enfoques, pero lo que sí es cierto, es que la historia nos ha mostrado las grandes diferencias que han existido entre las y los alcaldes de la capital del Estado con Palacio de Gobierno.

En primer término, algo lógico: Cualquier acontecimiento relevante, no lo preside el alcalde, sino el gobernador. Siempre ha sido el invitado especial.

Desde el primer día. En 1967, Hermosillo se convirtió en la primera capital de una entidad federativa en caer en manos del PAN. Por meses superó a Mérida, en Yucatán.

Fue más que evidente que el gobernador entonces, Faustino Félix Serna, realizó un gran esfuerzo para que don Jorge Valdez Muñoz, el invitado especial en Palacio Municipal, no destacara.

Fue capaz de crear las Juntas para el Progreso y Bienestar con el propósito de que fueran los conductos para operar los recursos estatales y llevar a cabo las obras programadas. Solo la prudencia y la caballerosidad, pero sobre todo, la inteligencia de don Jorge, le permitió no inmutarse, porque lo trascendente era que los hermosillenses tuviéramos obra pública.

Con Alicia Arellano Tapia (1979-1982), el gobernador Samuel Ocaña jamás comulgó y con mayor razón, cuando la primera alcaldesa de Hermosillo hacía política en México alejada de la anuencia de quien se suponía, era el jefe político en el Estado. Las diferencias entre ambos personajes resultaron a veces, inocultables.

Con el panista Casimiro Navarro Valenzuela, Ocaña no vibraba y en la primera oportunidad que tuvo, criticó la administración municipal calificando la ciudad de ‘mechuda’.

Manlio Fabio Beltrones terminó conflictuado con un rebelde Guatimoc Yberri González (1991-1994), a quien se le metió en la cabeza ser candidato a gobernador. Terminó este último viviendo en Phoenix y con expedientes abiertos en tribunales en su contra.

El gobernador Armando López Nogales terminó cediendo ante las presiones del alcalde Francisco Búrquez Valenzuela (2000-2003), quien aseguraba que la desaladora no era viable porque los hermosillenses terminaríamos pagando mucho por el vital líquido y además, la ciudad contaba con mucha agua en el subsuelo.

Eduardo Bours Castelo terminó calificando a Ernesto ‘Borrego’ Gándara de ‘traidor’, ante propios y extraños y hasta operó para evitar que don Gilberto Gutiérrez Quiroz quedara como alcalde interino mientras Gándara solicitaba licencia y se registraba como precandidato a la gubernatura, Raymundo García de León, con el apoyo de regidores de María Dolores del Río, fue el alcalde interino electo. Solo permaneció en el cargo 90 días porque ‘ya entrado en abonos’, el ‘Borrego’ regresó luego de su fracaso y a pesar de haber dado su palabra de que sucediera lo que sucediera, no reasumiría el cargo.

Guillermo Padrés Elías se quedó muy sorprendido cuando su alcalde en Hermosillo, Alejandro López Caballero (2012-2015) llevó su agravio de no haber sido el elegido como candidato del PAN a la gubernatura y se prestó para la derrota de Damián Zepeda a manos de Manuel Ignacio ‘Maloro’ Acosta.

Hoy, a unos cuantos días de que Célida López Cárdenas asuma la presidencia municipal de Hermosillo, fue recibida por la gobernadora Claudia Pavlovich en audiencia especial en Palacio.

Reunión cordial y en los mejores términos. Evidentemente, Célida está alertando del tremendo tigre que se sacó en esta rifa electoral y del escenario financiero que encontrará desde su llegada al cargo.

Y comenzó a tocar puertas. Desde luego, primero la de su gobernadora. Luego buscará directamente al presidente López Obrador. Está esperanzada en que diputados y senadores de Morena logren descender recursos especiales para sacar a Hermosillo del hoyo financiero en que se encuentra.

Por lo pronto, al término de ese encuentro, Claudia Pavlovich anunció que no asistiría a la toma de posesión de Célida porque ya había programado ir a tres municipios del sur del Estado, cuyos alcaldes provienen del PRI, PAN y Morena.

Los encuentros ya han iniciado. ¿Esperaremos los desencuentros?

La próxima presidenta municipal de Hermosillo no es ninguna improvisada en la política, ni está sola. Eso se sabe.

No solo eso. Está dispuesta a escudriñar archivos.

Y actuar:

“Es mi deber hacerlo”.

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