Opinión

Célida vs Maloro y el exalcalde no parece inquietarse por lo que pudiera suceder en el futuro cercano

Rumbos

por Mario Rivas

INMERSOS EN UNA discusión sobre aviones, mentiras presidenciables y promesas sin cumplir por parte del presidente AMLO, los mexicanos hemos perdido un tiempo precioso que hubiésemos aprovechado para analizar aspectos más trascendentales del régimen de Gobierno que aún no cambia en lo esencial y se parece mucho al que todos conocimos primero que ninguna otra cosa.

¿Qué tan grande es el poder de un presidente de la República?

Quién sabe. A ciencia cierta, yo diría que no hay forma de saberlo.

Sin embargo, según veo yo las cosas, los presidentes mexicanos se han venido debilitando —degradando, sería mejor decir— en la medida en que la investidura es arrastrada de escándalo en escándalo hasta el punto de que el poder ha dejado de parecer y esto confunde a los ciudadanos.

Y es que no basta ser, sino parecer, solía decir JESÚS REYES HEROLES.

Muchos creen que AMLO es un presidente sumamente poderoso. Incluso, más que ENRIQUE PEÑA NIETO y FELIPE CALDERÓN.

Yo no lo veo así.

AMLO ha dejado de parecer pero sigue siendo el poder.

Y esto no es nuevo. Empezó con ERNESTO ZEDILLO PONCE DE LEÓN, cuando, inesperadamente, el destino lo instaló en la candidatura del PRI a la presidencia de la República.

Nunca fue un hombre de poder ni del poder. Más bien era un burócrata con chispazos de talento para la economía. Pero carecía de oficio político y esto desgastó la investidura presidencial en menos de un año.

Tanto así, que en una de las primeras reuniones con directivos del sector empresarial, dejó una impresión de desgano y desencanto. “Este ni presidente parece”, llegó a decir un líder de la iniciativa privada.

VICENTE FOX QUESADA envolvió la investidura en un fandango de frivolidad y cursilería de CORIN TELLADO, llevando el matrimonio presidencial a las páginas de la revista española Hola!

De pronto, Los Pinos se volvió casa de visitar de los más famosos decoradores de casas y diseñadoras de ropa ‘de marca’.

¡Y las entrevistas a la ‘dulce pareja’! y las frases del ranchero Fox: “Voy a dedicar mi tiempo a hacer feliz a Martita”.

Fox tiene una deuda con México y con los ciudadanos. Revolcó la investidura pero no acabó con el presidencialismo.

Luego llegó Calderón y su obsesión por parecer, no el hombre del poder, sino el hombre valeroso que no era ni es.

Ya para entonces, la investidura presidencial se había desmadejado. Ya no era la investidura de CARLOS SALINAS, de LÓPEZ PORTILLO ni de LUIS ECHEVERRÍA.

Todos ellos con una terrible carga de pecados políticos pero que nunca mancillaron la investidura.

ENRIQUE PEÑA NIETO fue un buen presidente pero excesivamente timorato. Dejó que lo golpearan desde todos los frentes pero eso pudo haber sido lo de menos, lo peor fue que permitió que cualquier papanatas pisoteara la investidura.

Empero, nadie como López Obrador ha ‘desgarrado’ la investidura. Hemos visto en más de 300 conferencias ‘mañaneras’, lo mismo a un comediante que un presidente que se niega a parecerlo. Ha mentido, una y otra vez, y ha mostrado un comportamiento ruin en más de un caso.

Sí tiene el poder porque cuenta con la autoridad que confiere la constitución. Pero ese poder no lo ejerce en función de la investidura sino para ‘amarrar’ proyectos y sacarlos adelante, castigando con cárcel y otras herramientas de Gobierno, a quienes se oponen a sus políticas públicas.

Los ciudadanos comunes, han dejado de ver a AMLO como el presidente de la República. Lo ven como el hombre del poder, aunque no lo parezca de pronto.

Un hombre que no quiere parecer presidente y por ello se ha negado a subirse al avión presidencial, desatando con ella una serie de inconsecuencias que le ha costado muy caro a la Tesorería del Gobierno.

Con ese poder, sin miramientos, aplastó al hablantín expresidente Calderón pactando con el Gobierno de Estados Unidos el arresto de GENARO GARCÍA LUNA y callándole la boca a su acérrimo enemigo el expresidente Calderón.

Nadie quiere que regresen los tiempos en que se definía como la “majestad del poder”, a quien lo detentaba.

Tampoco es cosa de volver a la época diazordacista de “el principio de autoridad”.

Pero ciertamente muchos sienten nostalgia por aquella investidura presidencial a la que los mexicanos respetaban y admiraban y, por qué no, temían.

Lo que está ocurriendo hoy, no puede ser nada bueno.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

DÉJEME DECIRLO: ABSORTO en la charla con JUAN LEYVA MENDÍVIL, no advertí que alguien se inclinaba para saludarme. Su rostro no me resultaba del todo desconocido pero tampoco familiar…

Me miró fijamente a los ojos y me dijo: “Tú y yo nunca fuimos presentados. Sin embargo, llevo años leyéndote. Por tus columnas he llegado a conocerte como periodista pero como ser humano hay un nombre que a ti y a mí nos vincula. Es CARLOS RAMÓN ESPINOZA MENDOZA, químico fármaco biólogo…

--¿Cómo te llamas?, pregunté, sorprendido…

--Me llamo Alejandro Salguero y soy químico, como lo fue Carlos Ramón, mi gran amigo que en alguna ocasión me dijo que tú eras para él como un hijo…

--En más de un sentido lo fui. Y sinceramente, Alejandro, jamás me imaginé que en Abelandia me toparía con una etapa de mi propia vida y sin duda la que trae los recuerdos más hermosos. Evocar al químico Espinoza es regresar un poco a un pasado que me remueve por dentro lo mejor de mí mismo…

Fue un encuentro absolutamente casual que no esperaba vivir y revivir en un sábado de fiesta en medio de cientos de personas y con una banda de música amenizando la tarde…

Alejandro Salguero se despidió con los ojos humedecidos y me sentí agradecido por esos momentos…

¡Larga vida para él!...

AQUÍ MISMO YA LO HABÍA ENCONADO: no alcanzo a comprender por qué se concatenaron momentos de gran emoción y, en algunos casos, de tristeza…

Como la despedida entre BULMARO PACHECO y el doctor MARCO ANTONIO HERNÁNDEZ, todavía director de la Unidad de Medicina de Alta Especialidad, cuya sede se encuentra en Ciudad Obregón (Edificio Colosio) y cuya cobertura se extiende a cuatro Estados…

El doctor Hernández, fue ascendido a representante del IMSS en el Estado de Guanajuato, razón por la cual, Bulmaro solicitó se les tomara a ambos una fotografía…

Un abrazo, una leve sonrisa y el adiós…

Así es la vida…

ME LO PREGUNTARON ALGUNOS amigos de la capital del Estado y doy la respuesta: muy pronto, Dios mediante, estará en condiciones de viajar con cierta regularidad a otras ciudades de Sonora, principalmente a Hermosillo…

¿Y sabe usted por qué?...

Porque mi chamba me lo impone. Es necesario caminar por las calles de las más importantes ciudades sonorenses, a fin de pulsar y conocer el trabajo realizado por alcaldesas y alcaldes… Ha pasado casi un año y medio desde que tomaron posesión de sus cargos y a estas alturas ya deberían de tener un perfil administrativo que permita hacer un diagnóstico…

Por ejemplo, CÉLIDA LÓPEZ, la alcaldesa de Hermosillo, ¿de verdad ha cometido tantos errores como se dice?... Yo tengo ciertas dudas y luego, ese golpazo mediático que acaba de asestarle al ‘Maloro’ MANUEL IGNACIO ACOSTA… ¿Qué le parece?...

Es todo.

Le abrazo.

m.rivastribuna@gmail.com

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