Opinión

Desgarra la tragedia a diputados; en plena sesión, la diputada Medel se entera del asesinato de su joven hija

Columna de Hierro

por Sergio Ibarra

La tragedia, el dolor y el llanto que por años tiene recorriendo el país y enlutando a miles de familias llego ayer a la Cámara de Diputados.

Mientras uno de los diputados hacía uso de la voz, Carmen Medel Palma, legisladora de Morena rompió en llanto y desató la pronta intervención de personal de seguridad de la Cámara y de sus propios compañeros que de inmediato se acercaron a su curul para estar con ella en ese duro trance que enfrentaba.

La diputada Medel acababa de recibir una llamada en donde desde Veracruz, el estado que representa, en donde le daban la infausta noticia de que su hija Valeria había sido asesinada.

“¡No, no, mi hija no!!!... Maldito Yunes”, gritó desesperada al tiempo que golpeaba su curul y lanzaba maldiciones al gobernador de Veracruz.

Marco Adame pidió un receso y enseguida pidió el apoyo para su compañera diputada.

“Estamos en un acto de suma gravedad para la diputada”, dijo al pleno de legisladores.

El drama de la diputada Medel le dio la vuelta al mundo en cuestión de minutos, pues alguien grabó los momentos de desesperación de la joven madre.

Pasado un tiempo, la sesión se reanudó, pero ya no para seguir con la agenda del día, el terrible asesinato de la joven quien fue acribillada en los momentos en que se encontraba en un gimnasio de Mendoza, Veracruz.

La sesión hizo desfilar por la máxima tribuna del país a compañeros de bancada y otros legisladores para solidarizarse con la pena de su compañera y vivir en carne propia la realidad del país.

Un país en manos del crimen.

Aterrado.

Y un gobierno, ya no sabe uno si pensar que se haya rebasado o coludido entre el crimen organizado y el uniformado.

Ya no sabe uno ni a cual irle, a cual temerle o de quien cuidarse.

Así lo dejaron ver cada uno de los legisladores que hizo uso de la palabra, luego de que Muñoz Ledo reanudó los trabajos.

El ex dirigente del PRI y uno de los principales fundadores del PRD fue a la yugular del tema y del sistema cuando precisó que, “No puedo dejar pasar este momento y subrayar el grave estado en que se encuentra la nación, la vulnerabilidad de la nación y sobre todo la impunidad”.

Pablo Gómez dijo que “Valeria ha sido víctima del estado de violencia en el que vivimos los mexicanos y las mexicanas”.

Y coincide con la entrada de estos apuntes cuando precisó ante la máxima representación del país:

“Hoy encaramos la tragedia de manera mucho más directa, con un miembro, con una miembro de esta Asamblea. Todos estamos sujetos a esta crisis de violencia y todos juntos como Legislatura, debemos responder. Debemos pacificar a México, erradicar la violencia y la delincuencia violenta”, dijo, para cerrar el apoyo, “le damos todos nosotros con profunda pena, nuestras condolencias a la compañera Carmen Medel”.

Momentos más tarde, los legisladores suspendieron la sesión en respeto a la señora Medel que en estos momentos, seguramente ya está en Veracruz, siendo parte de ese dolor por el que pasamos miles de familias a lo largo del territorio nacional que con el corazón hecho pedazos hemos visto como el país y la tranquilidad se nos han ido de las manos.

FIERRITOS EN LA LUMBRE...Nos queda, sin embargo, el que el llamado Rayo de Esperanza, de la que habló López Obrador en sus tiempos de jefe de gobierno de la Ciudad de México y ahora como candidato del pasado proceso electoral en el que más de 30 millones de mexicanos le dieron su voto en espera, llegue, se extienda por toda la geografía mexicana y no que quede en eso, una simple esperanza.

Y aquí la pregunta que seguramente se harán todos los mexicanos:

En un país en donde son muchos más los buenos, ¿Cómo es posible que el Estado mismo siga sometido a estas bandas del Crimen Organizado?

Por cierto, ayer levantó la mano como Senador por Sonora, en substitución de Alfonso Durazo, el ingeniero Arturo Bours Griffin.

Durazo, junto con López Obrador, significan esa esperanza, la única que nos queda por apelar a los millones de mexicanos que hoy se habrán levantado con la conmoción de ver caer a una pobre joven a la que no debieron haberle arrebatado la  vida, como ocurrió también aquí con el joven que hace unos días cayó abatido, como víctima colateral cuyo único delito fue llevar a lavar su carro a una escena del crimen que no era la suya.

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