Opinión

El buen pastor

Alfa y Omega 

por Any Cárdenas

Que agradable es saber que alguien nos conoce por nuestro nombre y eso ya es una señal de amor. Si esa persona es alguien en quien confiamos, podemos ponernos en sus manos y sentirnos muy seguros. Jesús se presenta a sí mismo como un amigo que nos conoce y nos llama a caminar con Él por el camino de la vida. Él nos sostiene y aguanta pase lo que pase y nos muestra el camino a seguir. Bajo su dirección podemos ser verdaderamente un pueblo, el pueblo de Dios, con Jesús, nuestro Buen Pastor.

A Jesús se le presenta en la Biblia, unas veces como Mesías, otras veces como Rey, otras como Profeta y otras como Pastor. Jesús es el Pastor bueno, abnegado y fiel. Jesús el único Pastor de quien nos debemos fiar. Jesús es el verdadero Pastor por quien nos debemos dejar conducir.

Pero Jesús no solo es Pastor que nos guía. Jesús es también puerta por donde debemos entrar.

Jesús es el Pastor Supremo, aunque todos nosotros, además de sacerdotes o religiosos, podemos ser pastores también y acarrear ovejas al redil.

"Yo he venido, dice el Señor, para que tengan vida y la tengan en abundancia". No se puede decir más en menos palabras. El que sigue a Cristo debe ser un hombre o una mujer rebosante de vida. ¿Somos así los cristianos? Cuidará y amará tanto a sus ovejas, que será para ellas al mismo tiempo su Pastor y su Salvador.

Jesús es el Pastor que cuida con cariño a sus ovejas y se desvive por ellas. Es el Buen Pastor que da su vida por las ovejas, en contraste con otros pastores, a los que no les importan las ovejas, no las quieren, sino que se aprovechan de ellas.

Nosotros ahora no podemos saber con detalle cómo actuaban todos esos jefes, todos esos "pastores", pero sabemos bien que Jesús tenía otro estilo. Jesús no se parecía a esos señores.

El Evangelio cuenta muchas veces que a Jesús se le acercaban los enfermos, los pecadores, los despreciados, los niños. No tenían miedo de acercarse, de hablar con Él, de pedirle algo. A veces no le dejaban tiempo ni para comer o descansar. Es que todos esos pobres se sentían a gusto con Jesús. A veces, el Evangelio cuenta que cuando salían de estar con Jesús se iban muy contentos y daban gloria a Dios. Debía ser una experiencia inolvidable que cambiaba su vida.

Pero no podemos imaginarnos a todas esas gentes acudiendo a Herodes, a Pilato, a Anás o Caifás. Creo que sentirían miedo de esos señores y nunca llamarían a su puerta. Sabían bien a quién se acercaban. Jesús los conocía y les hablaba con inmenso cariño. De personas así, fueron surgiendo seguidores que marcharon con Jesús y fueron tras Él a todas partes. Podemos pensar que ellos serían la base de las primeras comunidades cristianas.

Entonces... ¿Y por qué muchos escuchan a los extraños? Está bien que cuidemos a las ovejas que están dentro. Jesús dice que las "ovejas atienden a la voz del pastor...que este camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirían".

Sin embargo tenemos que confesar, que alguna vez nosotros podemos ser de esos "extraños" a quienes las ovejas ya no siguen. De lo contrario ¿cómo se explica que hoy hallan todavía algunos que abandonan la Iglesia y otros tantos seguimos dentro pero sin reconocernos unos con otros porque no concordamos con nuestras creencias, llamándonos todos católicos?, ¿cómo se explica que hoy algunos abandonen la Iglesia y se pasen a las sectas o simplemente lo dejen todo?

Con frecuencia les hemos echado la culpa a ellos. Pero a veces la culpa puede ser nuestra por no saber o no querer dar buen testimonio, consejo o ejemplo, con lo cual motivemos a los demás a seguir por el camino verdadero.

Y ahora resulta que escuchan a los "extraños", "entienden su voz" y los "siguen" y en cambio a nosotros "nos abandonan" por falta de respuestas que buscan y no encuentran.

¿Qué le está faltando a nuestra voz para que no la reconozcan? ¿Qué le está faltando a nuestra predicación para que no responda a sus interrogantes e inquietudes? ¿Será que ni se sienten conocidos ni nos conocen porque vivimos lejos de ellos?

Jesús es el Pastor que vive. Jesús es la autopista por la que tenemos que circular y la puerta que nos introduce en la salvación. No hay otro camino ni otra puerta.

Si Jesús es el Pastor tiene que existir una relación entre el pastor y sus ovejas. Tiene que existir una relación entre Él y nosotros.

¿Es Jesús nuestro Pastor?... Si Jesús es nuestro Pastor una característica que nos tiene que caracterizar es que escuchamos su voz. Escuchar su voz es reconocer su autoridad y su importancia, dejarse guiar por Él y saber distinguir su voz entre las miles de voces que nos hablan y nos convocan de todas partes.

Si Jesús es nuestro pastor tenemos que seguirlo. Es estar comprometidos en su Iglesia y pertenecer a su rebaño. Si Jesús es nuestro Pastor tenemos que esforzarnos en conocerlo y saber más de Él. Solo lo podemos lograr si lo escuchamos y preguntarle: ¿qué quieres de mí?...

Hoy, la palabra nos invita a todos a escuchar su voz, a seguirlo y a conocerlo. Seguro que podemos decir que podríamos hacerlo mejor... pues bien: ¡adelante!; esforcémonos en entrar por la puerta. Él nos espera dentro para cuidarnos con las mejores atenciones, como solo sabe hacer Él, el Buen Pastor, y como deberíamos aprender a hacer nosotros, cada uno de los cristianos, llamados a ser también pastores para los demás.

También se presenta como la puerta para entrar en su redil, por donde tenemos que pasar los que creemos en Él. Desde entonces, todos los que creemos en Jesús, podemos decir: "El Señor es mi pastor, nada me faltará...".

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