Opinión

El libro de AMLO que llegó inesperadamente enviado por su jefe de Ayudantía Octavio Almada

Rumbos

por Mario Rivas

EL CARACTERÍSTICO SONIDO DEL WHATSAPP, interrumpió mi desayuno. Lo abrí y supe que no era ninguno de mis amigos cotidianos. Con los que platico todos los días.

--Mi estimado Mario, buen día, ¿cómo estás? Te saluda con gusto Jesús Balmaceda. Me dejaron un presente para ti, de parte de Octavio Almada, de la Ayudantía del presidente AMLO. ¿Dónde te puedo ver mi Mario, para entregártelo?

Nos pusimos de acuerdo sobre el lugar.

Más tarde, cuando me desocupé de los quehaceres rutinarios, nos encontramos. Me entregó el libro cuya fotografía ya me había enviado por el mismo conducto. Ya conocía el título. Tenía curiosidad por leerlo pero no estaba dispuesto a buscarlo. “Si llega, lo leo”, me decía.

Y mire usted por donde vino a polvear la bala, como suele decir el Trotamundos de Villa Juárez, ARTURO OLIVARES SANEZ.

Austero, como debe ser en la era de la austeridad republicana y juarista, el libro trae prólogo extenso —doce páginas— de ENRIQUE GALVÁN OCHOA.

“De una vez lo comienzo a leer”, pensé.

JESÚS BALMACEDA, conductor de un programa de TvAzteca —el de mayor rating— y yo, no nos habíamos visto en mucho tiempo. Creo que desde los ya lejanos meses que colaboré en el noticiario Hechos de la noche, que conducía DAVID MORGAN.

Buen tipo, Jesús.

Él fue el portador del libro ‘Hacia una economía moral’, cuyo título, por cierto, ha sido fuertemente criticado por aquellos que ni siquiera lo han leído.

Debo reconocer que yo me he negado a cuestionar este esfuerzo literario del presidente AMLO. Nunca me ha gustado emitir puntos de vista sobre un libro del que ni siquiera el prólogo he leído.

Balmaceda y quien me envió el ejemplar, OCTAVIO ALMADA, son paisanos, de Huatabampo. Estudiaron juntos como muchos muchachos de la misma edad en su pueblo, en la primaria, en la secundaria y creo que también en prepa.

Son muy cuates.

Platicamos 10 o quince minutos. Me esperaba mi refugio de trabajo y a él una comida caliente después de cumplir tareas de comunicación.

El tema no fue López Obrador. Al menos no centralmente. El tema fue ‘El Tavo’. Su magia para las relaciones humanas y públicas, en palabras de Jesús.

En la brevedad del encuentro, me comento que ‘El Tavo’ Almada conoció primero a AMLO que a Ana Gabriela Guevara. Incluso, que ni a ALFONSO DURAZO MONTAÑO.

Buen dato.

Naturalmente, costumbre inveterada de estas fechas, me dijo que había de juntarnos algunos amigos comunes para celebrar las fechas decembrinas.

Ojalá a mí me sea posible. No es que no tenga deseos de hacerlo. Es que no depende de mí.

Como diría AMLO: “Es que ya no es como antes”.

Aunque por otros motivos.

Llegué a mi refugio de trabajo, le quité la cubierta protectora al libro, busqué algunas fotografías y no encontré ninguna en sus 190 páginas.

Y entonces me puse a leer el prólogo de ENRIQUE GALVÁN OCHOA. ¡Oh, sorpresa! Bien escrito. Ameno. Con una narrativa sencilla, digerible para las grandes lectorías.

Leí las doce páginas del prólogo, pasando de lado la comprensible simpatía del escritor por el protagonista de la trama. No quise pensar ni reflexionar en la glorificación que de AMLO hace el prologuista.

Pero disfruté el relato. Sus encuentros cercanos. La visita que le hizo en su oficina de lo que fue la casa de campaña, en uno de los días posteriores al 1 de julio, tras el triunfo electoral.

En este punto, el autor se desvía un poco hacia el culto a la personalidad. Entendí que no podía evitar lo que su naturaleza le exigía. Lo evocó, ‘los pensó’ en aquellos años —1977— cuando el joven AMLO se afanaba trabajando en la Comisión de Pueblos Indígenas, con la misma mística amorosa por los originarios que muestra hoy como presidente.

--Ya sé por qué me vienes a ver hoy —cuenta que le dijo AMLO cuando lo recibió en la casa de campaña.

--¿A qué vengo?

--Vienes a ver si es cierto que gané.

Y se deleita recreando esos momentos, el abrazo fuerte, caluroso con el hombre que por fin, en su tercer intento, logró llegar al poder presidencial.

Enseguida, Galván Ochoa se vuelve a perder en el incienso y la glorificación al personaje mítico. La pérdida de la objetividad. El pasar por alto lo que no se puede ni se debe obviar.

Como digo, no puedo emitir una opinión sobre un libro que no he leído. Naturalmente, puedo especular: que lo fuerte del contenido, es lo mismo que durante un año López Obrador le ha dicho a los mexicanos. Lo que es aplaudible —que es mucho— y lo que es cuestionable —que también es mucho—.

Voy a leerlo, me comprometo conmigo mismo y luego se le obsequiaré a un querido amigo mío que simpatiza con AMLO, cree en él y es congruente con esta creencia.

Por lo pronto, lo digo, lo confieso: el prólogo me encantó.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

DÉJEME DECIRLO: NO SÉ A USTED pero a mí me parece que CLAUDIA PAVLOVICH ARELLANO es una gran conocedora de lo que aconseja la política en circunstancias adversas para los ciudadanos…

Tengo, la certeza de que sus muchos años de ejercicio político le han servido para conocer la psicología del pueblo y al mismo tiempo, para desarrollar una sensibilidad a flor de piel…

Por eso, fue muy bien vista por los sonorenses su inmediata presencia en los pueblos más devastados por las crecidas y de las lluvias que pegaron con más fuerza en las comunidades más vulnerables: las de la sierra alta de Sonora…

A esto, hay que sumarle su acierto al escoger la ropa para una tragedia como esta…

Y hasta su ‘look’: austero, solemne, cariñosa con los de abajo, cálida con los adultos mayores…

Como debe ser una gobernadora, con su propio estilo, sin imitaciones, sin pedir prestados modos y modas a terceros…

Siendo ella, y solo ella, se ganó el reconocimiento de pintos y colorados…

Me cae que sí…

MIENTRAS TANTO, EL DOCTOR JORGE CASTRO ACEDO, tuvo a bien enviarme ayer un texto en el que me comenta que su hermano DANIEL CASTRO, acaba de inaugurar un Recinto Fiscalizado en Manzanillo, Colima, después de trabajar por más de veinte años como Administrador en las diferentes aduanas del país, “incluyendo Tamaulipas, Veracruz, Pantaco y el Aeropuerto de la Ciudad de México”…

Ahora tiene su propio Recinto Fiscalizado nada menos que en el puerto más importante del país y el segundo en importancia en América Latina…

Pues tenía razón su padre, don Jorge, cuando dijo que los astros estaban alineados en favor de Daniel, que ese día había venido al mundo…

Es todo.

Le abrazo.

m.rivastribuna@gmail.com

Comentarios