Opinión

Elecciones: ¿y dónde quedó el ‘tigre feroz’?

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por Federico Osorio

Una vez terminada la etapa electoral y haberse publicitado el triunfo de Manuel López Obrador, candidato presidencial por Morena, se impone efectuar el recuento de los memorables comicios.
Lo primero que se ocurre es preguntar por la feroz amenaza en caso de que no se produjera el triunfo de quien ya se consideraba el vencedor con suma antelación por sí mismo y por sus adherentes.
Se recuerda ahora cómo en los comicios de l994 estuvieron supervigilados y cómo ante la amenaza de unas sublevación armada se fabricó el fantasma del EZLN, el cual hizo y ha hecho su papel como corriente subterránea casi imperceptible, pero temible como fuerza apabullante.
El dramático y desdichado asesinato de Luis Donaldo Colosio fue y amortiguado por la amenaza del grupo paramilitar aparentemente hecho aparición de la nada.
Esta vez, el “tigre feroz” desapareció como ensalmo tras la victoria esperada hasta por el INE, organismo que ha funcionado ad hoc, haciendo lo previsto para el logro de esta alternancia.
Bien por el resultado pacífico, sin violencias ostensibles. Bien por el proceso de la alternancia sin forcejeos y hechos lamentables durante y después del proceso electoral.
Los tiempos en que hermanos peleaban entre sí han quedado muy atrás. Hoy se impone el diálogo político, la persuasión derivada de una retórica civilizada en vez del voluntarismo a ultranza.
Las cosas no están como para armar una guerrilla de guerrillas en nuestro territorio. Fuimos y seremos capaces de no caer en la provocación agazapada, al igual que con el cobarde asesinato del sonorense.
Hoy más que nunca entendemos y al parecer hemos aceptado que nuestra democracia acusa a vicios y virtudes. Estas merecen un cultivo especial y aquellos nuestra completa condena y rotundo rechazo.
En el recuento está por demás el señalar que no habrá porqué ‘pedirle peras al olmo’. López Obrador es un ser humano. No está en él hacer milagros. Los humanos no operan sucesos inesperados. En otros términos, no existe democracia alguna en donde las resoluciones se desprendan de las nubes, de los cielos.   
Un Ejecutivo Federal por mucho que se identifique con su población requiere observar normas de conducta establecidas en la Carta Magna.
Hacer más democrática la Nación es lo que se espera una vez asumida con todas las de la Ley, la Presidencia de la República. Contribuir a dar fuerza y reciedumbre a los principios es tarea de cada ciudadano.
Si los cárteles y el crimen organizado representan, como ciertamente lo es, un riesgo para el funcionamiento de la democracia en el país, habrá que desmantelarlo cuanto antes. A la impunidad habrá que ponerle un alto definitivo por medio de la legalidad. 
No hay lugar, nunca lo ha habido, para el imperio del acecho por parte de vivales y vividores de lo ajeno. Y lo ajeno consiste en impedir el ejercicio del Estado de Derecho por parte de funcionarios y ciudadanos.
El ‘tigre feroz’ que ronda al norte de nuestras fronteras habrá que ser contenido por medio de la ley, de los acuerdos y mediante los pactos. Y por los convenios internacionales, de toda índole.
Desde dentro y por dentro, desde fuera y por fuera, es importante no desdeñar la tesis de que la democracia no está hecha de una vez y para siempre. Lo estamos viendo y viviendo.

http: federicoosorioaltuzar.blogspot.mx

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