Opinión

Estos son días para reflexionar, para leer y pensar pero también para no olvidar el pasado

Rumbos

por Mario Rivas

ESTOS SON DÍAS PARA PENSAR, PARA LEER, PARA recordar. No sé si para bien o para mal, yo me aplico a todas estas cosas. Leo un poco más que de costumbre.

Afortunadamente libros no me faltan. Y luego, ya le he contado que tengo por costumbre releer algunos libros hasta en tres ocasiones. También me da por pensar pero no siempre me va bien con este ejercicio. ¿Escribo? Pues sí, es obvio.

Pero no solo lo que usted me hace el favor de leer aquí. De un tiempo a acá hago algunas anotaciones y las guardo en mis cajones. Son algunas de mis vivencias. De lo vivido. De las tragedias que me han pasado y a las que pude sobrevivir.

De lo bueno y de lo malo. De mis encuentros y conversaciones con diferentes actores de la política de Sonora. Con gobernadores en sus tiempos. Con senadores y diputados federales. Con exsecretarios de Estado.

Y también con empresarios.

Pues sí: estos son días para pensar, para leer, para recordar.

Ayer recordé algunos de los segmentos de la crónica política que escribió BULMARO PACHECO.

En algún párrafo, se refirió a los diputados que traicionaron al defenestrado gobernador CARLOS ARMANDO BIÉBRICH TORRES. De un día para otros, después de haberle protestado lealtad a toda prueba un poco antes de renunciar, los legisladores “biebrichistas” lo traicionaron. Fueron los primeros en plantarse ante el gobernador sustituto ALEJANDRO CARRILLO MARCOR, para rendirle culto a su investidura.

Como digo, eran cuatro, pero solo mencionaré tres. Me reservo el nombre del cuarto por dos motivos. Porque fue mi amigo y porque ya murió.

Los otros tres, fueron el cananense HÉCTOR LAVANDER, RITA SILVIA AGRAMÓN y MANUEL VALDEZ PEREA, de la CTS-CROC.

Ciertamente no he conocido a un solo hombre del poder que, al final de su ciclo no haya sido traicionado por quienes le rodearon y le juraron lealtad incondicional.

¡Puras habas, caro amigo! ¡Puras habas!

SAMUEL OCAÑA GARCÍA, que gobernó Sonora de 1979 a 1985, conoció el amargo sabor de la traición. Y así lo dijo en una reunión de cuates.

Personalmente, yo he conocido el abandono y la terrible soledad en que se han difuminado muchos individuos que brillaron largamente en la constelación del poder pública.

ARMANDO LÓPEZ NOGALES. ALEJANDRO CARRILLO. GUILLERMO PADRÉS, este, con un atenuante: sí conoció la ingratitud pero también la extrema lealtad de sus verdaderos amigos.

Hace cuarenta años, el entonces presidente municipal de Cajeme, ADALBERTO ROSAS LÓPEZ, ayudó más allá de sus funciones públicas, a un grupo de choferes del transporte urbano de Ciudad Obregón. Se habían quedado sin empleo y el munícipe les ayudó a obtener las concesiones. Pero había un problema: ningún banco estaba dispuesto a otorgarles crédito en virtud de que el Gobierno de Ocaña no estaba de acuerdo con eso.

Y entonces Adalberto hizo la hombrada de poner un predio de su propiedad que garantizaba el dinero que los choferes requerían para obtener las unidades.

El banco expidió el crédito con el aval del alcalde y el grupo de operarios inició, felizmente, su nueva condición de conductores de sus propios camiones.

Pero como siempre ocurre en estos casos, los humildes concesionarios no sabían maldita la cosa de administración. Se retrasaron en los pagos al banco y, casi al final del trienio, era tan grave la situación que se hablaba ya de una demanda de tipo penal contra ellos.

Amén que los camiones se les quitarían.

Adalberto Rosas terminó su gestión rodeado del cariño de miles de cajemenses y se preparó para buscar la gubernatura del Estado.

Andando el tiempo, Ocaña, el gobernador, entró en pánico cuando vio que ‘El Pelón’ Rosas iba muy en serio por la gubernatura.

La demanda contra los concesionarios de Cajeme estaba abierta y desde el poder se fraguó una canallada: obligar a los concesionarios a culpar a Rosas López de falsos manejos para la adquisición de los camiones y sacarlo de la campaña política.

Adalberto no sufrió menoscabo de su prestigio como hombre honrado. Al contrario: Ocaña, con su desatinada decisión, lo hizo crecer en apoyo popular.

Inicio ARL su recordada caminata por la democracia, desde Estación Don hasta San Luis Río Colorado. Cuando iba ya cercano a Hermosillo, mandó distribuir por todo el Estado cientos de miles de volantes con un encabezado muy sugestivo: “Soy culpable”.

Estaba de moda en todo el continente latinoamericano una balada que interpretaba JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ, ‘El Puma’. El resultado fue que Adalberto Rosas se ganó el apodo de ‘El Puma’ y su popularidad se disparó en toda la Entidad.

(De todo esto, fui testigo cercanísimo y algún día estas vivencias serán publicadas en un libro. Algún día).

Samuel Ocaña, ante el fracaso, ordenó que se retiraran todas las denuncias en contra del exalcalde de Cajeme.

A 35 años de distancia, sigo convencido de que Rosas López ganó la elección para gobernador de 1985. Contra él y contra quienes votaron por él, se cometió un fraude. Y el culpable, este sí de verdad, fue Samuel Ocaña.

Aquel grupo de operarios a los que Adalberto les consiguió los recursos para que se transformaran en concesionarios y fueran dueños de sus camiones, traicionó vilmente al hombre que les tendió la mano, que arriesgó una propiedad para salvarlos a ellos.

La ingratitud llevada al máximo límite.

Años después, lejanos ya aquellos episodios que vivimos juntos, le pregunté que si qué había sido lo que más le dolió. Sin pensarlo, me contestó: “La traición de aquellos choferes que tú viste comer a mi mesa familiar varias veces”.

Verdad de verdades.

Sí señor. Es la traición que no es privativa de la política. Germina en todas partes y en los corazones de pobres y ricos. No hay buenos y malos a secas. El que traiciona, lo hará siempre, y estará en cualquier lugar y en cualquier situación, ya sea de penuria o de gran confort.

Así es la vida.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

¡OH, LA LÁ! LE ESTÁN FUNCIONANDO las ruedas de prensa virtuales al jerarca del PRI estatal, ERNESTO DE LUCAS HOPKINS…

En la más reciente, según su portavoz más cercano, felicita y conmina a la militancia, a acatar las disposiciones de la gobernadora CLAUDIA PAVLOVICH ARELLANO…

Lo que sea, lector: El ‘Pato’ se esfuerza por mantener viva la llama del priísmo en Sonora, en circunstancias verdaderamente precarias… Y esto, señor mío, es de reconocerse…

MIENTRAS TANTO, AYER TUVE EL gusto grande de conversar, de teléfono a teléfono con la exdiputada local y federal, CHAYITO OROZ IBARRA…

Confieso que no habíamos platicado en varias semanas y ayer, ella desde su encierro y yo desde mi refugio de trabajo, logramos sacudirnos el aletargamiento natural en la prisión hogareña…

En algún momento, le comenté que había encontrado casualmente una fotografía tomada tal vez entre el año 2000 y el 2003…

En ella se aprecian, de izquierda a derecha, el entonces senador EDUARDO BOURS CASTELO, la entonces diputada federal, la precitada Chayito, y el entonces alcalde de Cajeme, RICARDO BOURS CASTELO…

Le pregunté qué movimientos había en esos momentos en que se tomó la foto y me contestó que estaba la campaña de Eduardo para la gubernatura…

Caray, cómo se pasa la vida tan callando, que diría el poeta (y de paso, un recuerdo para mi amigo JESÚS ESTRADA MEDINA)…

Es todo.

Le abrazo.

m.rivastribuna@gmail.com

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