Opinión

La aclaración de Beatriz Paredes y lo que no dijo en relación a la consulta del aeropuerto

Columna de Hierro

por Sergio Ibarra

Dueña de una larguiiiiisima experiencia grilleril en asuntos parlamentarios, la exdirigente del PRI nacional y exgobernadora de Tlaxcala, Beatriz Paredes Rangel, la señora del huipil, puso en marcha sus dotes de oradora al momento en que echó mano del Artículo 35 de la Constitución para decirle a López Obrador que violentó la ley con su llamada consulta en relación a la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.

Y es posible que tenga razón.

El artículo en cuestión establece claramente que son derechos del ciudadano, votar en las elecciones populares, poder ser votado para todos los cargos de elección popular, teniendo las calidades que establezca la ley y, para el caso que nos ocupa, el numeral ocho del citado artículo deja en claro que el individuo podrá votar en las consultas populares sobre temas de trascendencia nacional, las que se sujetarán a lo siguiente:

1º. Serán convocadas por el Congreso de la Unión a petición de:

A)           El presidente de la República;

B)           El equivalente al treinta y tres por ciento de los integrantes de cualquiera de las Cámaras del Congreso de la Unión; o

C)           Los ciudadanos, en un número equivalente, al menos, al dos por ciento de los inscritos en la lista nominal de electores, en los términos que determine la ley.

Y dice además que, con excepción de la hipótesis prevista en el inciso C) anterior, la petición deberá ser aprobada por la mayoría de cada Cámara del Congreso de la Unión.

2o. Cuando la participación total corresponda, al menos, al cuarenta por ciento de los ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores, el resultado será vinculatorio para los poderes Ejecutivo y Legislativo federales y para las autoridades competentes; 3o. No podrán ser objeto de consulta popular la restricción de los derechos humanos reconocidos por esta Constitución; los principios consagrados en el Artículo 40 de la misma; la materia electoral; los ingresos y gastos del Estado; la seguridad nacional y la organización, funcionamiento y disciplina de la Fuerza Armada permanente. La Suprema Corte de Justicia de la Nación resolverá, previo a la convocatoria que realice el Congreso de la Unión, sobre la constitucionalidad de la materia de la consulta; 4o. El Instituto Federal Electoral tendrá a su cargo, en forma directa, la verificación del requisito establecido en el inciso C) del apartado 1o. de la presente fracción, así como la organización, desarrollo, cómputo y declaración de resultados; 5o. La consulta popular se realizará el mismo día de la jornada electoral federal; 6o. Las resoluciones del Instituto Federal Electoral podrán ser impugnadas en los términos de lo dispuesto en la fracción VI del Artículo 41, así como de la fracción III del Artículo 99 de esta Constitución; y 7o. Las leyes establecerán lo conducente para hacer efectivo lo dispuesto en la presente fracción.

Vistas así las cosas, la citada consulta para decidir entre Santa Lucía y Texcoco, no se apegó, no cumplió con ninguno de los requisitos que establece el 35 Constitucional y hasta ahí tiene razón la señora Paredes.

Pero lo que no dijo o tal vez ‘no se acordó’, es la serie de violaciones en que han venido cayendo los promotores del Nuevo Aeropuerto capitaneados por Carlos Slim y nada dijo tampoco de los ventajosos negocios que Slim y su camarilla, habrían de realizar tanto en el Nuevo Aeropuerto de Texcoco como en los terrenos que habrían de quedar libres al cerrarse el ‘Benito Juárez’, en donde según López Obrador el reducido grupo de notables habrían de levantar un nuevo Santa Fe, la exclusiva zona “fifí” de la Ciudad de México.

Es decir, la intención no era otra que seguir mamando y dar de topes.

De ahí que no fueron muchos los aplausos arrancados a sus pares por la señora Paredes.

Lo que la señora del huipil no sabe o no le han informado es que los constructores de lo que habría sido el NAIM, ya han destruido ni más ni menos que 600 cerros para el relleno del Lago de Texcoco y que de los siete mil millones de dólares que se dijo en un principio habría de costar la obra señera del sexenio que ya se va, hasta hace unos días ya rondaba los 14 mil millones de dólares.

Esto es, 288 mil millones de pesos que habrían de salir de las arcas públicas, razón por la cual el presidente electo sometió a decisión del que manda, del pueblo, pues, si se iban por la obra de Texcoco o por Santa Lucía que, al ganar esta última opción, evita el que se cancelen las instalaciones del ‘Benito Juárez’ y termina también la insensatez de cancelar un aeropuerto que todavía está en funciones para abrir otro aun cuando el primero no se ha terminado de pagar.

FIERRITOS EN LA LUMBBRE… Ojalá que los sabuesos de la Fiscalía del Estado terminen por taparme la boca con sus amplios resultados, pero como me temo que el comisario de Seguridad Pública municipal en Hermosillo está gastando pólvora en infiernitos al protestar porque un agente del Ministerio Público se negó a recibir la denuncia de hechos que dos agentes de la policía hermosillense quisieron interponer, luego de que el primero de noviembre pasado recibieron sendas coronas con sus nombres y apellidos.

Y sufre calenturas ajenas don Luis Alberto Campa Lastra, jefe policiaco de la corporación naranjera por la sencilla razón de que más van a tardar en levantar la denuncia que esta se pierda encajonada en el baúl de los casos sin importancia.

Y hablo con pleno conocimiento de causa.

De las tres últimas denuncias que he levantado, --cuando el columnista todavía creía en Santo Clos y en las promesas embusteras de la diputada federal, Hildelisa González Morales-- hasta la fecha y luego de casi tres años, no he recibido ni siquiera una llamada por parte de la Procuraduría para decirme el grado de avance o descomposición de la denuncia presentada…

Sugerencias y comentarios; [email protected]

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