Opinión

La ejecución del periodista Javier Valdez dos años después: y la protesta se apagó

Rumbos

por Mario Rivas

HACE DOS AÑOS FUE ASESINADO en una céntrica calle de Culiacán, el periodista JAVIER VALDEZ, co-fundador del semanario Río Doce, y reconocido internacionalmente por ejercer la libertad de expresión hasta el filo de la muerte.

En términos coloquiales, se podría decir que Valdez no tenía pelos en la lengua. Una y muchas veces había sido amenazado por sicarios de algún cártel del narcotráfico en Sinaloa.

Contrariamente al estilo de los que se dedican a escribir del crimen organizado, Javier Valdez realizaba su trabajo periodístico entre lo literario y la crónica sobre la multiplicidad de la violencia social.

Sus crónicas semanales, eran esperadas con cierta ansiedad por miles de ciudadanos de todo el Estado y de otras entidades del país.

No por el morbo de lo policiaco. Era por su estilo novelístico en la narrativa. Un estilo rulfiano, sin retruécanos, coloquial en extremo, simple y llano.

Cada artículo, era como un cuento.

Jamás mencionaba nombres. Pero sus personajes eran reales y los aludidos se identificaban de inmediato.

Y eso hubiera sido lo de menos. El problema es que en el mundo del narco en Sinaloa, todos sabían a quienes se refería en sus historias.

Sus reportajes eran otra cosa.

No evadía situaciones de alto riesgo. Mencionaba directamente a los principales capos del Estado. A JOAQUÍN ‘El Chapo’ GUZMÁN LOERA. A ISMAEL ‘El Mayo’ ZAMBADA. A los Dámazo, compadre uno de ellos de El Chapo.

Precisamente en algún momento se especuló en Sinaloa que uno de estos Dámazo, fue quien lo mandó matar.

Vaya usted a saber.

Debo confesar que cada vez que leía una de sus crónicas, reflexionaba en el peligro que pudiera estarlo acechando. Y pensaba: “Uno de estos días lo van a matar”.

La de Javier, era la historia de una muerte anunciada. Su compañera, la madre de sus hijos, dijo en una entrevista que su esposo le había confiado que estaba recibiendo amenazas de muerte.

Pero el periodista no cesaba en sus crónicas ni en sus reportajes.

Muchas veces he cavilado sobre la biografía personal de su naturaleza. Si él era una persona con talento, inteligente, ¿acaso no consideró que la posibilidad de un atentado en su contra era real?

Por mucho menos que lo que él había escrito sobre los capos más poderosos de Sinaloa otros habían sido ejecutados.

¿Llegó a creer, entonces, que entre más premios internacionales recibiera por su trabajo periodístico menor era el riesgo de sufrir un ataque armado?

Es posible que sí.

Pero a pesar de todas estas consideraciones, Javier Valdez continuó ejerciendo el periodismo y desafiando, en cada jornada periodística, como si fuera el último reto de su existencia.

No podría explicarme si la fecha en que fue asesinado a plena luz del día, haya tenido algo qué ver con su ejecución.

Pienso que no.

Lo cierto es que los sicarios lo mataron el 15 de mayo de 2017. El mero “Día del Maestro”.

Su asesinato levantó una enorme polvareda. Las protestas no se hicieron esperar. La mayoría de los periodistas de todo el país, realizaron marchas en sus respectivos lugares de origen, exigiendo justicia.

Vimos a un gobernador QUIRINO ORDAZ COPPEL, titubeante, trémulo de miedo.

Ni siquiera tuvo los arrestos para dar respuestas contundentes. Se limitó a expresar palabras que reflejaban a un hombre confundido, que en ese momento no sabía en qué estaba parado.

Han pasado dos años y ninguna autoridad, ni estatal ni federal, ha querido hacer declaraciones comprometedoras.

A lo mejor no tuvieron otra opción. A lo mejor pensaron que era mejor no hacer olas.

A lo mejor.

Las voces de protesta poco a poco se fueron apagando hasta desaparecer definitivamente.

Javier Valdez, terminó siendo lo que tanto temió en vida: convertirse en una simple estadística.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

NO SÉ USTED, SEÑOR MÍO, PERO TENGO, para mí, que para los navojoenses en particular, y para Sonora en lo general, este “Día del Maestro” de 2019, será recordado como la fecha en que brilló por todo lo alto la justicia y la razón, en el caso de la muerte del joven GENARO ARCE RUIZ…

Como es del dominio público, Genaro fue hallado muerto en una celda policiaca, tras de haber sido detenido por una falta menor…

Su deceso en el interior de su celda, desde el principio generó fuertes sospechas hacia los policías que estaban en turno esa noche del 2 de mayo de 2017…

Un largo año tuvo que transcurrir para que la justicia resplandeciera…

No fue nada fácil…

Todo lo contrario: fue un año azaroso para los familiares de Genaro. La protesta social fue creciendo, los medios se solidarizaron, el juez, finalmente tomó la decisión: tres policías fueron los asesinos…

Esta trágica historia, con un final en el que prevaleció el derecho y la justicia, me llevó a recordar otro caso, muy parecido, ocurrido a principios de los años setentas, justamente en Navojoa…

El joven VLADIMIR ILLICH IBARRA VILLEGAS, fue detenido por la Policía municipal y recluido en una celda de la comandancia policiaca… Allí murió por la noche el joven Vladimir Ibarra, hermano del profesor BASSEL IBARRA VILLEGAS, que, a su vez, era amigo del joven alcalde navojoense, el doctor SAMUEL OCAÑA GARCÍA…

Ocaña, que era neumólogo, personalmente le practicó la autopsia al joven Vladimir de lo que se derivó la culpabilidad de los policías, que fueron consignados y condenados…

Esta actitud del alcalde Ocaña, fue un factor que, andando el tiempo, sería de gran importancia  para el nativo de Arivechi, en su carrera política…

Bassel, el hermano de Vladimir, era un activista cuyos ideales iba con la época de la Guerra Fría entre imperialismo yanqui y el socialismo marxista—leninista de la Unión Soviética…

Luego, entonces, se entiende el vínculo de simpatía entre Ocaña y Bassel y lo que significó para don Samuel este antecedente, luego de que, tras la caída del gobernador CARLOS ARMANDO BIÉBRICH, llegó a sustituirlo, un izquierdista de la talla de ALEJANDRO CARRILLO MARCOR…

Esto fue lo que salvó a Ocaña de la “quema”, después del desastre biebrichista…

Ya ve usted, pues: la historia se repite…

Y POR ÚLTIMO, MAÑANA VIERNES, será la ceremonia en la que se le impondrá el nombre del profesor ALBERTO FLORES URBINA, a la Escuela Nueva Creación de Cócorit…

Esta ceremonia se llevará a cabo a media mañana y ciertamente, tiene una gran significación; ya por la tarde, un grupo de amigos, invitados por el maestro ROBERTO LAGARDA LAGARDA, se reunirá en un maravilloso paraje bien nombrado como “La Reclusa”, frente a la Presa del Oviáchic… Lo que me lleva a otro punto: que mi colega y amigo de Guaymas AGUSTÍN RODRÍGUEZ, me invitó a desayunar en el bello Puerto con algunos de sus amigos, como por ejemplo, ALFONSO URIBE, LINA BUENO y JORGE CARRAL…

Es todo.

Le abrazo.

rumbosmrivas@outlook.com

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