Opinión

La inoperancia de los llamados Plan Nacional de Desarrollo; ninguno se ha cumplido hasta la fecha + ¿‘Potrillo’ o ‘Borrego’? Cualquiera de los 2 sería un magnífico candidato del PRI a la gubernatura: Alcalá

Columna de Hierro

por Sergio Ibarra

A mí me hubiera gustado empezar el mes de diciembre con datos más halagüeños y, como ha sido a lo largo de la historia, desearles lo mejor para el próximo año que está por iniciar escasos 30 días más, pero no es posible.

La culpa la tiene el hecho de que me haya echado un clavado a la historia de lo que han sido los llamados Planes Nacionales de Desarrollo que, desde 1983 se instauró en México con Miguel de la Madrid, paradójicamente en el Gobierno más gris que hemos padecido los mexicanos en términos de bienestar social: ojo, bienestar social, que nada tiene que ver con el PIB, el Producto Interno Bruto que pudiera estar de lo mejor como ocurrió en los gobiernos de López Portillo y Calderón, pero, por igual, estuvo muy alejado de llevar bienestar social para el ciudadano común y corriente.

De ahí que esté de más el hecho de que en estos días circulen algunos datos que hablan de los grandes porcentajes obtenidos en pasados gobiernos en contraste con el bajo PIB presentado en este año de Gobierno.

Los economistas lo explican con manzanitas: El PIB mide el ingreso de los factores de producción al interior de los límites de la nación, sin importar quién percibe el ingreso. El PNB, es decir, el Producto Nacional Bruto, mide el ingreso de los residentes en la economía, sin importar si el ingreso proviene de la producción interna o del resto del mundo.

Más claro. El Producto Nacional Bruto es aquel que tiene que ver con el bienestar de los ciudadanos.

Supongamos, por ejemplo, en un país AA del que estamos midiendo su PIB y su PNB, parte de la producción del país proviene de un pozo petrolero que es propiedad de un inversionista extranjero residente en el país BB. El ingreso obtenido en el pozo petrolero no fluye hacia los residentes nacionales del país AA, sino a su propietario extranjero. Como la producción de petróleo se realiza dentro del territorio nacional de AA, constituye parte de su PIB. Sin embargo, el ingreso por concepto de ese petróleo no se cuenta en el PNB de AA, sino en el PNB del país BB, donde reside el inversionista petrolero. Por este concepto el PIB del país AA es, por lo tanto, mayor que su PNB. Inversamente, supongamos que un inversionista residente en AA es dueño de una acción de una empresa del país CC. El dividendo que cobra el accionista que reside en AA, forma parte del PNB del país AA, pero no de su PIB, por este hecho el PNB del país AA es mayor que su PIB.

Volviendo con el Plan Nacional de Desarrollo que dio pie a estos apuntes, de acuerdo a la mayoría de los analistas en economía --de ahí la advertencia que hice líneas arriba de no desilusionar a nadie-- hasta la fecha, después de 36 años de iniciado el referido Plan, ni uno solo se ha cumplido a cabalidad por más que en el papel y en el enorme gasto de tinta se prometan las perlas de la virgen y por más que su presentación sea por obligación y mandato de ley. De ahí también que la mayoría de los mexicanos hayan empezado a preguntarse si dicho formato de planeación deba mandarse al departamento de asuntos sin importancia y optar por otro más práctico y realista, a fin que, como ya quedó demostrado no ha servido para maldita la cosa.

Solo como dato adicional, sabe usted ¿cuántos de estos preceptos incluidos en el Plan Nacional de Desarrollo de Peña Nieto vieron su feliz cumplimiento? Según el portal de noticias Sin Embargo establece que 18 de 31 objetivos fueron incumplidos, pero en 12 de estos relacionados con el combate a la pobreza nunca hubo información suficiente y nunca fue actualizada. Todo ello no obstante a que en todos los citados planes se habla de fortalecer el pacto social, reforzar la confianza con el Gobierno, alentar la participación social en la vida democrática y reducir los índices de inseguridad. Este mismo plan tiene como finalidad:

Establecer los objetivos nacionales, las estrategias y las prioridades que durante la Administración deberán regir la acción del Gobierno, de tal forma que esta tenga un rumbo y una dirección clara. Representa el compromiso que el Gobierno Federal establece con los ciudadanos y que permitirá, por lo tanto, la rendición de cuentas, que es condición indispensable para un buen Gobierno. El Plan establece los objetivos y estrategias nacionales que serán la base para los programas sectoriales, especiales, institucionales y regionales que emanan de este. Y pudiéramos emplear unas 300 páginas más del periódico para hablar de las linduras de las que se promete en esto que ha quedado convertido en un absoluto y obsoleto mamotreto que, de veras, ya es letra muerta del Artículo 26 de la Constitución en el que se expresa además:

La Carta Magna establece que le corresponde al Estado la rectoría del desarrollo nacional para garantizar que este sea integral y sustentable, fortalezca la soberanía nacional y su democracia, así como para que mediante el fomento del crecimiento económico y el empleo, mejore la equidad social y el bienestar de las familias mexicanas.

FIERRITOS EN LA LUMBRE… Y a propósito de pactos, ayer que el diputado local Luis Armando Alcalá se reunió con los integrantes del Foro Cajeme de Comunicadores y Profesionistas el que, por cierto, cada vez se nutre de más y mejores integrantes, dejó en claro su desacuerdo con la propuesta hecha en días pasados por el dirigente estatal del PRI, Ernesto de Lucas Hopkins en el sentido de que Sonora rompa con el pacto federal, como si se tratara de, “Juana, enchílame otra gorda”.

Como bien lo estableció el compañero vicepresidente del Foro, el doctor Jorge Luis Cuén Quintero, se trata de un pacto federal que se establece en 1824 y se ratifica con el Constituyente de 1917 para seguir integrados como nación y que de siempre ha demostrado su efectividad. A pregunta de, ¿‘Potrillo’ o ‘Borrego’?, Alcalá Alcaraz, contestó que cualquiera de los dos sería un magnífico candidato del PRI para alcanzar y ratificar la gubernatura del Estado. Y por lo que hace a la columna de ayer sábado, nos escribe el señor Juan Encinas Muñoz para decirnos lo siguiente:

“Ningún partido de los englobados en el Prian tienen capacidad para presentar una propuesta de nación porque a ellos lo único que les interesó fue el poder por el poder y desde ahí poner en práctica toda esa bola de simulaciones que desde mucho tiempo atrás la cúpula ultra derechista neoliberal había estado inventando con el fin de apoderarse de todo el patrimonio del pueblo y manejar el erario a su antojo, también entregar parte de ese patrimonio a los extranjeros para, así quedar bien con estas fuerzas imperialistas y tener mucha fuerza política, en su afán y soberbia se olvidaron que los mexicanos ya no somos los pos revolucionarios que nos antecedieron y con mucho respeto ellos no tuvieron la oportunidad de estudiar y tener un nivel académico suficiente para que no los engañaran y manipularan, ya cambió señores, las nuevas capas sociales de jóvenes están preparados con muy buen nivel educativo y cultural, se les acabó la teta, pónganse a trabajar por el bien de nuestro México, que requiere de la unión de todos los mexicanos, dejen de soñar, son un puñado, no tienen fuerza social ni política no sigan a cartuchos quemados como el ‘burro con botas’ y el ‘Borolas’ , el pueblo ya los ubicó en el basurero de la historia”.

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