Opinión

La obra política de Claudia Pavlovich: 27 mujeres serán alcaldesas en Sonora

Rumbos

por Mario Rivas

QUIZÁS NO FUE LO MEJOR escrito por él, pero sí lo más auténtico. Le faltó la magia de su narrativa por su cáncer linfático que ya lo devoraba por dentro. Pero aun así, su despedido fue dramática.

Fue la despedida de sus amigos, de sus seres queridos. Para entonces, GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ ya había perdido una gran parte de su memoria y esto lo había descubierto su amigo JULIO SCHERER GARCÍA, que así lo reveló en uno de sus último libros.

García Márquez, el inmenso Gabo, el periodista que nunca dejó de serlo, el de la columna caribeña en la que narraba cotidianamente una historia real de su terruño, allá, en Colombia.

La carta anda circulando en las redes sociales pero lo cierto es que fue publicada y difundida hace meses. Tal vez años, uno o dos, no lo recuerdo bien.

En aquella ocasión la desidia me impidió citarla textualmente, pensando que debería esperar unos días a que tuviera más espacio y estar de mejor ánimo.

Y se me fue el tiempo.

Ahora de nuevo me vuelvo a encontrar con ella. Me la envió mi amigo ARTURO OLIVARES SANEZ.

Y la comparto con mis dos que tres lectores. Héla:

“Si por una vez Dios se olvidara que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo más que pudiera, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

“Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.

“Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos 60 segundos de la luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.

“Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma. A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse. A un niño le daría alas, pero dejaría que él solo aprendiese a volar.

“A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido. Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres… He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subirla escarpada. Me apartaría de los necios, los habladores, de las gentes con malas costumbres y actitudes. Sería siempre honesto y mantendría llenas de amor y de atenciones a las personas a mí alrededor, siempre trataría de dar lo mejor…

“He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.

“He aprendido que un hombre solo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.

“Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrá de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo. Trata de decir siempre lo que sientes y haz siempre lo que piensas en lo más profundo de tu corazón. Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.

“Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo, te diría ‘Te Quiero’ y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes. Siempre hay un mañana y la vida nos da siempre otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuánto te quiero, que nunca te olvidaré. El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo. Finalmente, demuestra a tus amigos y seres queridos cuánto te importan”.

Ahora digo: en la vida todos, en algún momento, somos ‘fans’ de alguien. Puede ser de un hombre, de una mujer o de un grupo. Nos pasa a todos. De niños. De jóvenes. Incluso, de viejos.

Leer libros y ser ‘fans’ de un escritor, de alguna manera es como cuando un adolescente es ‘fans’ de un cantante.

Pero mientras la música estridente tiene qué ver con los sentidos, las letras están más cerca del alma y del espíritu.

Yo andaba en los 22 años cuando escuché hablar por primera vez de GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ. Era el boom literario latinoamericano. Rivalizaba con MARIO VARGAS LLOSA y su ‘fiesta del chivo’.

Gabo hizo que desaparecieran sus competidores cuando ‘Cien Años de Soledad’ vio la primera luz.

Yo he leído prácticamente todo lo que él ha escrito. Tal vez exagero porque lo mismo dije hace cuarenta años y luego aparecieron sus columnas periodísticas que publicaba en un periódico caribeño desconocido para la gran mayoría de sus lectores.

Pero en términos generales, se podría decir que he leído todo lo que de él ha caído en mis manos.

Cuando leí por primera su carta post mortem, dedicada a sus amigos y seres queridos, no tuve ninguna duda de que la escribió estando muy enfermo de cáncer.

¿Y sabe por qué?

Porque su relato es el de los que saben que su muerte esté acechando. Son los sonidos que salen de lo más hondo del corazón. Así piensan y así se escuchan los seres humanos en fase terminal de una enfermedad. Conozco esa sensación. Le percibí muy de cerca.

Por eso entiendo, también, lo que JULIO SCHERER habrá sentido en su corazón cuando García Márquez le preguntó, mientras se esforzaba en escribir la dedicatoria en su libro, en su casa de la Ciudad de México:

—¿Scherer, verdad?

Fue la última vez que lo vio con vida el periodista.

Por esta vez querido amigo, lector fiel, quise apártame de los temas de todos los días y escribir algo más personal. Más íntima.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

DÉJEME DECIRLO: NO CABE DUDA que el país ha evolucionado más rápidamente en estos quince años que, por ejemplo, en los anteriores treinta años…

Mire usted: a nadie se le puede escapar que desde que por primera vez dos mujeres fueron elegidas para alcaldesas de Magdalena de Kino y de Huásabas (por cierto en el primer caso, la presidente municipal fue ALICIA ARELLANO TAPIA), lo más que se llegó a avanzar fue en 2015, cuando nueve mujeres fueron candidatas ganadoras de Sonora…

Pero en estas elecciones del primer de julio, y gracias al empujó que le dio a la equidad de género CLAUDIA PAVLOVICH ARELLANO, 27 mujeres de todos los partidos serán presidentas municipales…

A saber: en Aconchi, CELIA NARES; en Arizpe, LUCÍA GUADALUPE SERRANO; en Bacerac, ALBA LUZ FERRARA; en Benito Juárez, FLORA LINA MUNGARRO; en Fronteras GUADALUPE VALDEZ; en Granados, MARÍA GUADALUPE AMAVIZCA; en Guaymas, SARA VALLE DESSENS; en Hermosillo, CÉLIDA LÓPEZ; en Huépac, MARÍA ELOINA LUGO; en Mazatán, ALMA CELINA MADA; en Moctezuma, CRUZ ADRIANA SEPÚLVEDA; en Naco, ANDREA CELESTE RAMOS; en Nacozari de García, MARÍA JUANA ROMERO; en Navojoa, MARÍA DEL ROSARIO QUINTERO; en Ónavas, ELODIA GUADALUPE CARLTON; en Opodepe, PAOLA LÓPEZ; en Oquitoa, LUZ IMELDA ORTIZ; en ROSARIO, KARINA VALENZUELA; en Sahuaripa, DELIA BERENICE PORCHAS; en San Felipe de Jesús, DELFINA LILIAN OCHOA; en San Ignacio Río Muerto, PATRICIA ZULEMA MAGALLANES; en San Pedro de la Cueva, EDNA YAHVE RUBAL; en Santa Cruz, IVONNE LORTA; en Suaqui Grande, GERTRUDIS QINTANA, en Tepache, CARMEN FIGUEROA; en Tubutama, MIRIAM LÓPEZ; en Yécora, YADIRA ESPINOZA…

Bien por Claudia…

Y POR ÚLTIMO, AYER visitó al alcalde FAUSTINO FÉLIX CHÁVEZ, quien lo habrá de suceder a partir de septiembre, SERGIO PABLO MARISCAL ALVARADO…

Me comentan que fue un encuentro cordial, pues ambos se conocen de mucho tiempo y los dos son de Cajeme…

Bien, bien…

Es todo.

Le abrazo.

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