Opinión

Las coincidencias entre el mamotreto llamado Centro Fox y el Centro de Estudios de Echeverría; la misma gata

Columna de Hierro 

por Sergio Ibarra

Aunque en México todavía no se ha dado el caso en que un expresidente haya dejado el cargo en medio del reconocimiento y la aprobación de los mexicanos avalado con el aplauso generalizado del respetable, mueve a risa que quien hasta el momento ha sido considerado uno de los peores expresidentes de la República, venga y nos diga que dará la batalla a la Cuarta Transformación, en virtud de que según él México es un desmadre.

Y menos resulta creíble que salga a decir que desde su mamotreto llamado Centro Fox se construye una idea fuerte, en la que según su obnubilada mente participan líderes políticos, sociales y partidos de oposición con el propósito superior de restaurar los equilibrios en el ejercicio del poder y la democracia en México.

Estamos hablando, desde luego de Vicente Fox el hombre que en los seis años que estuvo al frente del Gobierno Federal no conjuntó ni representó a nadie en busca de la reconstrucción del país en que se hallaba el país en los momentos en que México acababa de atravesar por una de sus peores crisis políticas tras el magnicidio del candidato del PRI, Luis Donaldo Colosio y sumido en lo económico tras el llamado error de diciembre en el que su antecesor Ernesto Zedillo y Carlos Salinas de Gortari se repartían las culpas mientras que el pueblo como el gran mateo de siempre, tuvo que soportar esta que sin lugar a dudas fue una de las más catastróficas crisis económicas que se hayan registrado en los últimos 30 años en el país.

Por el contrario, a falta de una ‘idea fuerte’ y esos liderazgos que siguen sin verse por ningún lado en el escenario político nacional, a México le siguieron tres sexenios más en los que no solo se triplicó la deuda externa sino que la fábrica de pobres que ha sido de siempre el sistema político nuestro, funcionó a las mil maravillas de tal suerte que a estas alturas 50 millones de nuevos pobres no pueden desmentir tan lamentable panorama.

Y por si quedaba alguna duda, habría que subrayar que de estos 50 millones, por lo menos 20 millones se debaten en medio de la pobreza extrema.

Aunque duela reconocerlo, son 20 millones de mexicanos que a estos momentos en que se leen estas líneas, no saben si mañana estarán llevándose un pan a la boca.

Aquí, sobre esta tremenda y apabullante realidad es sobre la que tendrían que aplicarse no solo el Gobierno actual sino hasta este par de fracasados hombres de la política, es decir, Fox y Calderón los que un día sí y otro también se la llevan señalando esos yerros que no pudieron enderezar en sus tiempos que mal gobernaron al país.

Desconozco, --ojalá que no-- si el Gobierno Federal subvenciona de alguna manera el tal Centro de Fox y de ser así, en todo caso que se haga lo que en sus tiempos hizo el expresidente Miguel de la Madrid cuando se decidió ponerle fin al mal financiamiento que se hacía de otro mamotreto similar a este llamado Centro de Estudios Económicos y Sociales del Tercer Mundo, impulsado por su creador, Luis Echeverría Álvarez en el ocaso de su mandato como jefe de las instituciones federales.

Para los que apuntan, el Ceestem de Echeverría nació en medio de grandes expectativas en un acto al que se darían cita, además de la comunidad académica y científica, un buen número de representantes de jefes de Estado y de Gobierno; 145 jefes de las agencias internacionales más importantes, el gabinete en pleno del echeverriato y ni más ni menos que el entonces secretario general de la ONU, Kurt Waldheimn quien, como padrino del dichoso centro calificó a este con un servicio inapreciable para la humanidad y un instrumento valioso, para dar efecto a los principios de la Carta de Deberes y Derechos Económicos de los Estados y al nuevo orden económico internacional.

Según el secretario general de la ONU, “ejes rectores de la política exterior de Echeverría Álvarez”.

Con todo y ello y pese a los grandes augurios con que habría nacido, siete años después, es decir, apenas concluido el periodo del sucesor de Echeverría, López Portillo, a Miguel de la Madrid Hurtado, no le tembló la mano ni la voz para ordenarle a su jefe de Hacienda que dejara de otorgarle a Echeverría los 200 millones de pesos anuales que recibía para su juguetito en el que no se arreglaba nada ni salía una sola idea, una sola iniciativa que colaborara en algo a la desestabilización, el hambre y la desigualdad que sigue campeando en los países del tercer mundo.

El llamado ‘ágora de los pueblos emergentes’ como lo llamó alguien que quiso quedar bien con el sucesor de don Gustavo Díaz Ordaz, llegó a su fin y con él, se acabaron también los sueños de Echeverría por convertirse en un líder internacional luego de ver frustradas sus aspiraciones por llegar a convertirse en el titular de la Organización de las Naciones Unidas, la ONU.

FIERRITOS EN LA LUMBRE… Seguramente que la última entrevista que concediera el Lolo Juárez nos la concedió a nosotros en la cita que domingo a domingo sosteníamos en las páginas de Tribuna del Yaqui llamada ‘El personaje de hoy’, entrevista que disfruté como pocas al ver el entusiasmo con el que el Lolo nos contaba la ocasión que tras haber recibido el visto bueno de sus padres salía en plena madrugada con rumbo a su encuentro con la profesión que fuera su gran pasión; el beisbol.

Integrante de una familia de gran arraigo en la localidad junto a sus hermanos, Gaspar y el doctor Juárez, el médico del pueblo, la tarde de este pasado viernes falleció en Cajeme Dolores ‘Lolito’ Juárez, todo un ícono del mundo deportivo en Cajeme y en Sonora.

Descanse en paz el buen amigo y nuestras sinceras condolencias a toda su familia.

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