Opinión

Las cuotas que la UTS sí pagó pero que nunca llegaron al Isssteson y otros temas

Rumbos

por Mario Rivas

AYER, SIN PROPONÉRMELO, mi participación en el programa de radio Contacto Ciudadano, que pasa al aire por TRIBUNA RADIO, modificó el formato habitual cuya temática por naturaleza tiene que ver con la política.

Se diría que no estaba yo de ánimo para entrar en polémicas inútiles con algunos seguidores —y seguidoras, sobre todo— de ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR.

Llegué a cabina a darle la bienvenida al segmento en el programa de MARY VERDUGO, al cronista e historiador BULMARO PACHECO.

Que además, es mi cuate.

Le pedí a Pacheco que habláramos —bueno, sobre todo él— de don CÉSAR LARRINAGA, un huatabampense cuyos ancestros llegaron a principios del Siglo XX procedentes de Bilbao, España.

Don César fue la figura central de una historia que caló hondo en muchos lectores de la colaboración de este lunes anterior de BPM en TRIBUNA.

--¿Por qué no cuentas esta historia en la radio? —le pregunté— sugerí al hutabampense.

Le pareció buena idea y así lo hizo.

Casi nos llevó una hora desarrollar este tema. Casi al final, dije que fue una buena manera de apartarnos, aunque sea por una vez, del debate en que termina cualquier asunto que se relacione con el presidente de la Cuarta Transformación.

De hecho, pedí la anuencia de la titular del programa para no abordar el tema de las mañaneras.

Pero ya ve lo que dice el viejo y conocido refrán; la cabra siempre tura al monte.

Me cae que sí.

Nos quedaban seis minutos para cerrar el programa y de pronto saltó, incontenible, el tema de unas cuotas que la UTS pagó al Gobierno de GUILLERMO PADRÉS y que este nunca entregó al Isssteson.

Y se prendió la mecha.

Se mencionó una cuantiosa suma de millones de pesos que desaparecieron en la nada. El Gobierno de CLAUDIA PAVLOVICH, exigió ese pago a la UTS y esta, con papeles probatorios, demostró que las cuotas por atención médica a sus trabajadores, se pagaron en tiempo y forma.

Pero el recurso no llegó al Isssteson.

El intercambio de opiniones, derivó en las pensiones que el Isssteson no puede pagar.

Y esto, rebotó en las altísimas pensiones que muchos funcionarios reciben desde hace años.

Uno de ellos, WENCESLAO COTA MONTOYA, según una lista que fue difundida por las redes sociales.

El remate fue inapelable: la Suprema Corte de Justicia de la Nación, determinó que tales pensiones quedaban erradicadas definitivamente y se ajustarían a lo que marca la ley.

Bulmaro Pacheco explicó en qué se basó la SCJN para tomar dicha decisión.

No estaba en nuestro interés, mencionar nombres. Nadie quería lastimar susceptibilidades. Pero irremediablemente se tocó el tema, se puso un ejemplo con cifras y detalles y, bueno, así es esto.

Nadie objetó lo que allí se dijo.

A fin de cuentas, caro lector, la participación de Pacheco y la mía propia en el programa de Mary Verdugo y Rita Verónica Quintero —que ayer no laboró en el turno de la mañana por motivos personales— discurrió apaciblemente entre recuerdos, anécdotas y cosas agradecibles, como la visita de PEDRO INFANTE a Huatabampo a finales de los años cuarenta, y su llegada a la pista de aterrizaje de Navojoa.

Y las figuras señeras de Huatabampo en la música. Y las orquestas más famosas de la época a nivel nacional, que tocaron en rumbosas veladas de la tierra de los generales.

Del famoso cantante sinaloense, Bulmaro recordó que había sido contratado por un grupo de acaudalados lugareños para que cantara en el casino. Se infería que era una velada privada a la que solo se accedía con rigurosa invitación.

“Pero la gente del pueblo se enteró que Pedro Infante estaba en el casino y se fue amontonando a la afueras del edificio. Infante supo lo que estaba pasando afuera y salió a atender a la multitud. Les cantó acompañado de un mariachi y de una banda de música.

Relata Pacheco, que los contratantes se molestaron y le reclamaron, la respuesta del ídolo fue inmediata:

--Pues descuéntenmelo del contrato pero yo le canto a mi público. —Habría dicho.

Con esta divertida anécdota terminó nuestra charla en Contacto Ciudadano.

Hubo llamadas que expresaban su agrado por la conversación. Gustó el tema. Les pareció ameno. El señor Coronel, radioyente defensor de la Cuarta Transformación, mostró su beneplácito porque no se profundizó en la crítica a la propuesta de la mañanera y todos contentos.

Bulmaro y yo nos despedimos del personal de la radio y nos fuimos al Gamma —antes Valle Grande— a tomar café y panecillos, en mi caso, y un plato de caldo de queso, para Bulmaro.

Me llevó a mi carro, nos despedimos y continuó su viaje a Hermosillo, procedente de Etchojoa, donde se reunió con priístas del municipio, como parte de un recorrido en representación de la Fundación Colosio, que él encabeza, para dar pláticas a los priístas del sur de Sonora.

Déjeme contarle que mientras charlábamos en el Gamma, recibió una llamada de RAÚL MATUZ FAJARDO, a quien luego me puso al teléfono.

Raúl me comentó que su señor padre, CHALITO MATUZ SÁNCHEZ, se estaba recuperando de sus problemas de salud.

Que así sea.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

¡AH, QUÉ LAS HILACHAS! De nuevo anda circulando en redes sociales un video que fue grabado durante los momentos en que GUILLERMO PADRÉS ELÍAS, recuperó su libertad en un reclusorio de la Ciudad de México, donde se aprecia y se escucha claramente cuando ALFONSO VALENZUELA IBARRA, le dice al exgobernador de Sonora, algo como esto:

--Te prometí mi querido Memo que sería el primero en recibirte y te cumplí…

Usted recordará —espero que sí— dilecto amigo, que en su momento escribí que aún si la actitud de Poncho fuera falsa, no me parecía criticable. Expresar palabras de aliento y solidaridad en circunstancias dramáticas, siempre será un gesto para reconocerse, sin ponernos a dilucidar la autenticidad del rasgo…

Lo que importa son los hechos…

Bueno, digo yo…

¡POR LAS TRIPAS DE SATANAS! Ayer leí un encabezado en TRIBUNA que me erizó los cabellos: “Grupo México entrega más de 100 mil pesos a cada trabajador”…

¡Gulp!, me oí exclamar…

¿Sabe que figura se me presentó en la memoria?... La de NAPO GÓMEZ URRUTIA… Antes de leer el contenido de la nota, me preguntaba si la familia LARREA, dueño del Grupo México, cometería el mismo error de hace algunos años cuando le entregó al dirigente del sindicato minero alrededor de 55 millones de dólares, que serían para invertirse en capacitación de los trabajadores de las minas del Grupo… Por fortuna, en este caso, el recurso ya fue entregado a cada trabajador de las dos minas que tienen los Larrea en Sonora…

¡Ufff!...

Es todo.

Le abrazo.

rumbosmrivas@outlook.com

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