Opinión

Las develaciones de la peste nueva; la pobreza estará alcanzando a 220 millones de humanos

Columna de Hierro

por Sergio Ibarra

Y ahora la cereza en el pastel y como diría la sentencia bíblica.
Como fue en un principio, ahora y siempre: La pobreza se habrá de recrudecer en América Latina y el Caribe, de tal manera que estaría alcanzando a por lo menos 220 millones de personas.
Las razones:
La pandemia originada por el coronavirus y que estará impactando los distintos frentes como son las exportaciones, el turismo, los suministros, el precio de los productos y la inversión.
Aunado a esto viene el desempleo que, se da por un hecho, habrá de aumentar en un diez por ciento.
Esto, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
De lo que muy poco se habla y se dice es las repercusiones que esta pandemia habrá de acarrear para el comercio informal y aquellos miles de seres humanos que dependen de sus pequeños negocios como estanquillos, puestos semifijos dedicados a la venta de comida y desde luego el ambulantaje a lo que colocaría en gravísima situación toda vez que en México se tuviera que llegar a los extremos que ya están viviendo algunos países como Argentina y Colombia en donde ya empieza a darse la restricción gubernamental en donde solamente se autoriza la salida a la calle para asuntos de extrema necesidad.
 Dios nos agarre confesados.
De ahí que conviene estar atentos con las medidas que vayan a asumir los líderes del mundo, si, como ya lo ha anunciado la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, en estos momentos está en riesgo un bien público mundial esencial como es la salud humana, misma que estará impactando en una economía mundial ya de por si debilitada en la que, desde ya se afecta tanto la oferta como la demanda, “ya sea a través de la interrupción de las cadenas de producción o de la pérdida de ingresos y de rentabilidad debido al aumento del desempleo y a las mayores dificultades para satisfacer las obligaciones del pago de la deuda.
Por lo pronto, otro dato contundente que obliga a no bajar la guardia es aquel que señala que este que es uno de los muchos males que habrán de azotar al planeta durante el siglo que corre es que el coronavirus no solo tendrá efectos devastadores en la economía mundial, sino que serán peores o más intensos a los que se vivieron durante la crisis financieras de los años 2008-2009.
Y dentro de todo lo malo viene el dato consolador cuando nos dicen que a pesar de los efectos devastadores de la peste del momento, será cuestión de 15 a 20 días para que el mundo vuelva a respirar tranquilamente como ya lo hacen actualmente en China, país de origen del apocalíptico mal.
Y por cierto, en las últimas horas de este aciago espacio que se vive alrededor del mundo y dentro de las miles versiones que se corren en uno y otro sentido, recojo una que guardé para entregarla al lector en esta mañana de domingo:
“Algo invisible llegó y colocó todo en su lugar. De repente la gasolina bajó, contaminación bajó, las personas pasaron a tener más tiempo, tanto tiempo que no saben qué hacer con él; los papás están con los hijos en familia, el trabajo dejó de ser prioridad. Los viajes y la vida social también. De repente silenciosamente vemos dentro de nosotros mismos y entendemos el valor de la palabra solidaridad, amor, fuerza y fe. 
En un instante nos dimos cuenta que estamos todos en el mismo barco, ricos y pobres, que los estantes del supermercado están vacíos y los hospitales llenos y que el dinero y los seguros médicos ya no tienen importancia, porque los hospitales privados son los primeros a cerrar. En las cocheras están parados igualmente carros nuevos y carros viejos, simplemente porque nadie puede salir. 
Bastaron 6 días para que el universo estableciera la igualdad social que se decía ser imposible. 
El miedo invadió a todos. 
Que por lo menos esto sirva para darnos cuenta de la vulnerabilidad del ser humano.
¡Así sea!!
Feliz domingo, lector amigo.
 

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