Opinión

Las frases que merodean por los pasillos del morenismo: “Revocación de mandato” y “juicio político”

Rumbos

por Mario Rivas

LA PREGUNTA ME LA FORMULÓ un viejo residente de Cajeme: “¿Qué pueden hacer los ciudadanos ante el desencanto que les provocan sus presidentes municipales?”.

En efecto, la referencia era para SERGIO PABLO MARISCAL ALVARADO, alcalde de Cajeme, pero igual sirve para ejemplificar con los casos de las munícipes de Navojoa, de Guaymas y de Hermosillo, y hasta de la de Bácum y del de Empalme.

Si hasta parece que están cortados con la misma tijera.

CÉLIDA LÓPEZ, la alcaldesa morenista de Hermosillo pero pintada de azul por dentro y por fuera, es un caso singular de cómo caminan los nuevos políticos por los senderos ideológicos y pragmáticos. Lo primero es para el discurso de masas; lo segundo, es para cambiar de caballo aunque sea a la mitad del río.

El caso de Célida López es diferente al de ‘Chayito’ en Navojoa, Sara, en Guaymas y Benita en Bácum.

Ella no ha ‘construido’ tantos baches en las calles de la capital como Mariscal en Cajeme. Tampoco es tan inconsecuente. Pero en cambio, carece de seriedad y no oculta ni disimula sus raíces panistas.

Es peleonera como SARA VALLE y como MARÍA DEL ROSARIO QUINTERO, eso sí. Pero es más audaz que ellas, y si se me permite decirlo así, más oportunista.

Le gustan tanto pelear a Célida, que trae bronca ‘cazada’ con su antecesor inmediato, MANUEL IGNACIO ACOSTA, aunque el ‘Maloro’ se hace el occiso.

Ella también “soñó” con ser candidata a la gubernatura de Sonora, hace algunos meses. Pero algo le dijeron en las alturas porque de pronto se puso un cierre en la boca y no volvió a tocar el punto.

¿Navojoa?

Por ahora las aguas se han amansado. Alguien intervino y se dice que fue el Congreso y, en lo oscurito, se arreglaron el líder del sindicato y la presidenta municipal.

Por ahora, todo bien. Pero lo cierto, la realidad tal cual, es que nada parece estar bien en Navojoa.

En las calles de la ciudad se nota el descuido y hay problemas de todo tipo. La violencia delincuencial, a la orden del día. La alcaldesa, sin autoridad y sin respeto ante sus gobernados. Lo peor es que ni los regidores la respetan, una enfermedad que comparte con su homóloga de Guaymas, Sara Valle.

La frase “maldita” que, según se dice, retumba en el recinto oficial fue la de “juicio político”. Me cuentan que, ante esto, algunos legisladores se hicieron humo.

Usted me entiende.

Pero no crea usted que nomás en San Juan hace aire. También en el bello puerto guaymense.

Porque resulta que, igual que hace 23 años, ahora se vuelve a mencionar otra frase “maldita” para los pocos seguidores de Sara Valle. Se trata “revocación de mandato”.

¡Por las tripas de Satanás!

De hecho, muchos ciudadanos del puerto andan juntando firmas y me comentan que cada día se suman más guaymenses a la lista de los que están de acuerdo en que la beligerante alcaldesa deje su cargo o que el Congreso Estatal realice la tan deseada revocación del mandato.

Particularmente, no creo que en este momento esto pueda suceder. A Morena le convendría que se revocaran los mandatos de todos sus presidentes municipales en el sur del Estado, pues así tendría más posibilidades de refrendar los triunfos electorales del 2018.

Pero todo hace suponer que no tiene ‘línea’ de Palacio Nacional.

Bueno, digo yo.

Desde luego, no serían las primeras revocaciones de este trienio. En Bácum se revocó el mandato a ROGELIO ABOYTE, preso en Estados Unidos.

Sin embargo, la revocación no fue para limpiar bien la casa sino para darle formalidad al nuevo gobierno, que no encabeza el ‘incondicional’ que los morenistas querían, sino doña BENITA ALMADA, a quien no se ha visto ni se ha escuchado desde que tomó posesión del cargo.

¿Qué ha pasado con ella?

Pues vaya usted a saber, el caso es que nada se sabe de ella, al menos no públicamente y cuando han surgido sucesos dramáticos como los que en días pasados sembraron el temor entre los bacumenses, doña Benita se ha hecho ojo de hormiga.

Se comprende que en ella predomine el miedo ante lo que sabe muy bien que la rebasa y por ello se encierra a piedra y lodo.

Es entendible y hasta cierto punto, justificable.

Empero, en estos casos, siempre será más digno renunciar a un puesto público que mantenerse en una condición de indignidad y notoria cobardía.

Curiosamente hay similitudes en los casos de Guaymas, Bácum, Cajeme y Navojoa, pero no tanto en el de Hermosillo.

Es en el aspecto del hartazgo social por las frivolidades, torpezas y bravatas que han caracterizado a los gobiernos de ‘Chayito’, de Sergio Pablo, y de Sara.

La gente, ciertamente, está hasta la coronilla. Cada ocurrencia, por ejemplo, de Mariscal Alvarado, no solamente mueve a la risa y al chacoteo si no es que la burla, sino que ya genera irritación.

Lo de Ciudad Obregón, sus calles ruinosas, el daño cotidiano que sufren los automovilistas, la delincuencia imparable, el problema de los secuestros —que los hay y los ha habido e inexplicablemente no ha trascendido al público— y los asaltos a casas habitación, es algo que está a punto de reventar y convertirse en una condena colectiva a la ineficiencia de un alcalde que llegó al cargo inmerecidamente y sin una idea clara de lo que debía hacer.

¿Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen? Pues sí, verdad de verdades. El problema es que no todos votaron por Mariscal y de todos modos están pagando los platos rotos.

O sea, justos por pecadores.

Mariscal ha agraviado reiteradamente a los cajemenses. A los que le dieron el voto y a los que no.

¿Acaso no hubo entre los lambiscones que nunca faltan alguno que le advirtiera que esas empresas que se dedican a exaltar el ego de los que de política no saben maldita la cosa, están conformados por una ristra de charlatanes y que los famosos premios, galardones, medallas y un sinfín de simbolismos de la inteligencia, la eficiencia y la innovación en el arte de Gobernar, son puras sandeces?

Mire usted: a los ciudadanos no les importaría que su presidente municipal ande por ahí haciendo el ridículo, pero sí le indigna que esos reconocimientos se paguen con los dineros de los contribuyentes.

No está en mi interés ofender a nadie. Pero, de veras, señor mío, hay cosas que duelen. No puede ser que mientras las calles están intransitables, el gobernante anda presumiendo que en México le entregaron un reconocimiento por su muy buena gestión municipal.

De eso se trata. No de criticar por sistema, sino de llamar la atención hacia un problema que nos concierne a todos.

Pero, bueno. Vendrán tiempos mejores. Al menos eso espero.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

Y PARA CERRAR LOS RUMBOS DE HOY: Anteayer BEATRIZ ELENA PAREDES RANGEL, presidenta de la Comisión de Ciencia y Tecnología del Senado, acompañado del sonorense JULIÁN LUZANILLA CONTRERAS, visitó las instalaciones del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), y el anfitrión fue el director de este centro, el doctor BARM GOVAER… Al final, Beatriz, Julián y sus acompañantes, posaron alrededor de la estatua del doctor NORMAN BORLAUG, que se levanta la entrada de esa institución… Bien por Julián…

Es todo.

Le abrazo.

m.rivastribuna@gmail.com

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