Opinión

Las sacudidas a la Suprema Corte; no es cosa de estos tiempos

Columna de Hierro

por Sergio Ibarra

La verdad que dan pena ajena aquellos ‘orientadores’ de la sociedad y defensores a ultranza de lo que ya no será cuando en sus sesudos comentarios advierten del grave peligro de intromisión que, cual espada de Demócles pende sobre ‘nuestro’ Poder Judicial.

Nada más les falta agregar, ‘aquí lo dijimos, pero no quisieron hacer caso, eran y siguen siendo un peligro para México’.

Ahora es el Poder Judicial, mañana podrán ser el resto de los poderes en México, diría alguien más en un intento de congraciarse con los pobres ministros que ya no sienten lo duro sino lo tupido.

Bueno, ni con Calderón que, como ha reconocido el propio ministro presidente, Arturo Zaldívar se pasó por una dura crisis de persecución en busca de retorcer el brazo de la Ley, diría alguien más.

Ellos lo saben, pero le hacen al tío Lolo.

El peor momento que ha vivido el Poder Judicial en México en estos tiempos modernos, lo vivió en el Gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León en 1994 que de un plumazo les hizo perder su calidad de intocables al promover una reforma que transformó de fondo a la máxima Sala del Crimen en México; de 26 ministros que tenían se redujo a tan solo11.

Y ni quien chistara.

Los señores ministros no encontraron el menor consuelo ni apoyo de nadie, menos quien quisiera ampararlos ante el poder que, al menos hasta los últimos días del Gobierno de Peña Nieto, los mantuvo en un puño y sojuzgados; el Poder Ejecutivo Federal.

En esta ocasión al menos les están avisando, se les está advirtiendo como ya lo hizo en meses pasados Ricardo Monreal el jefe de la bancada de Morena en el Senado:

--O se reforman ellos, o los reformamos nosotros.

Y agregó el exgobernador zacatecano: eso es inevitable.

Y no es una amenaza, ni balandronada, ni actitud desafiante. Nada de eso. Es el reclamo social puntualizó el legislador.

Por aquellos momentos, --hará cosa de seis meses atrás-- Monreal confiaba en que las cosas se dieran desde el interior de la SCJN, y anticipaba que como ya había hablado con Zaldívar, no dudaba en que las cosas marcharían bien.

O lo que es lo mismo, que colaborara al momento en que se diera cumplimiento a lo advertido hace ya más de cincuenta años por Los Apson cuando en una de sus canciones hablaba de que en la última refriega habían sentenciado a un juez.

Y por lo visto, fue tan buena la disposición mostrada por Zaldívar que no cayó únicamente Eduardo Medina Mora, en un hecho casi imposible de darse hacia el interior del Máximo Tribunal de Justicia en México, sino que ya cayó también el magistrado Jorge Camero Ocampo el que casualmente había venido revisando las suspensiones contra la construcción del Aeropuerto en la Base Aérea de Santa Lucía.

Sin dar nombres, al momento del anuncio de la baja de Medina Mora, el magistrado presidente Zaldívar expuso en sus motivos que el ministro en cuestión presentaba ‘inconsistencias graves’ en su situación financiera.

“Este magistrado venía siendo una pieza importante por sus contactos dentro y fuera del Poder Judicial por conductas que no serán toleradas”, expresó Zaldívar, quien dijo que se busca un Poder Judicial independiente y ‘cercano a la gente’.

“El Primer Circuito del Poder Judicial de la Federación había sido prácticamente intocable, es la primera vez que tomamos medidas y las seguiremos tomando, en esta administración no ha habido ni habrá intocables, no se permitirá práctica alguna que sea indebida e indigna”, insistió.

Así o más colaborador el señor presidente que, por lo visto, entendió muy bien el mensaje que en forma personal le mandó decir el senador Monreal.

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