Opinión

Los que se aprovechan de la candidez de Elena Poniatowska, no se ven pero allí están

Rumbos

por Mario Rivas

EN MUCHOS SENTIDOS, ES UNA gran mujer. Es tierna, es amorosa, es divertida. Es culta. Escribe bien, a veces, puede ser magistral. Y tiene una particularidad de la que muchos se han aprovechado. Incluso, personas mucho menos talentosas e inteligentes que ella: es notablemente manipulable.

Sé que algunos se van a molestar. Pero es la opinión de académicos que se especializan en el estudio de la personalidad de quienes han sobresalido en la literatura.

Obviamente, me refiero a ELENA PONIATWSKA AMOR (por cierto, pariente de la famosa poetisa PITA AMOR, que después de transitar por el mundo de las grandes figuras del arte y de la política, terminó sus días en un modesto departamento de la Ciudad de México).

La señora Poniatowska ha publicado muchas novelas, ensayos y libros un poco y a veces un mucho, autobiográficos. Sin embargo, ninguno alcanzó la celebridad de “La noche de Tlatelolco”, publicado a finales de los sesentas, donde narra sus vivencias sobre aquella trágica noche del 2 de octubre de 1968, cuando cientos de estudiantes, algunos soldados y adultos que no estaban involucrados en el movimiento estudiantil, murieron bajo las balas que surgieron lo mismo de francotiradores del Estado Mayor Presidencial, que del Ejército y de los líderes del Comité de Huelga de la UNAM.

Elenita fue testigo de esta matanza. Como lo fueron muchos jóvenes se la época (de esa noche de Tlatelolco, doña CUQUITA AMADO DE ARAIZA, tiene algo qué contar. Este relato se lo debe a los dos que tres lectores de estos Rumbos. ¿Fue en el Café La Habana, doña Cuquita? Confieso que no recuerdo el dato.).

Pues sí. Elena Poniatowska saltó a la fama como escritora —a la fama internacional, digo— con su libro “La noche de Tlatelolco”. Fue un relato que muchos jóvenes —cientos de miles, creo yo— leímos en su momento. Un tiraje fuera de serie en un país donde la mayoría de sus habitantes jamás ha leído un libro.

Esta obra, ha rivalizado con una novela de Elenita titulada “Hasta no verte Jesús mío”. Pero en ventas la novela fue superada ampliamente por el tema de Tlatelolco.

Desde entonces le viene la fama. Y le viene el gran cariño que auténticamente le tenemos mucho, muchísimos mexicanos.

Empero, como he dicho, Elenita es terriblemente débil de carácter y muy manipulable por personas de un nivel intelectual y cultural muy abajo suyo.

Ahora mismo lo hemos visto.

Particularmente, me resulta lamentable y triste verla en el templete de la conferencia mañanera de su ídolo ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, recitando una oración a su madre, comunicándole hasta el espacio sideral que ella ve hoy lo que su progenitora no pudo ver: México ya cambió, ha conocido a un hombre maravilloso, a un hombre bueno, que está cambiando a México.

Eleva la mirada al cielo imaginario, con unción profundamente religiosa, mientras el Mesías la observa a un metro y medio de distancia enternecidamente satisfecho.

Experimenté lo que cualquier lector de libros podría experimentar cuando ve a una notable mujer de letras llegar al colmo de la cursilería en aras de agradar a la persona que ella adora por encima de todo.

Quien sabe de quien fue la idea de ponerla al frente de la mañanera de ese día.

Lo cierto es que recién había estallado un pequeño escándalo tras de que PASCAL BELTRÁN DEL RÍO, el periodista y director editorial de Excélsior, manifestara a través de su cuenta de twitter, lo siguiente:

“¿Alguien del oficialismo podría hacer el favor de explicar por qué los contribuyentes pagaremos este año 5 millones de pesos (o 417 mil pesos mensuales) a Elena Poniatowska? Digo, no quiero pensar mal. Seguro hay una explicación razonable”.

El periodista no rescató información dudosa de las redes sociales. Tampoco de alguna de esas fuentes que se dicen muy enteradas porque escuchan chismes en los cafés cercanos a Palacio Nacional.

En realidad, el dato lo leyó en el Diario Oficial de la Federación y está —o estaba— en el Presupuesto de Egresos de la Federación, al que cualquier ciudadano tiene acceso.

La referencia es muy concreta: a Elena Poniatowska, le asignan 5 millones de pesos para el ejercicio anual de 2019.

Tomados desprevenidos, medio mundo se dio a la tarea de realizar un control de daños.

De inmediato los directores de la Fundación “Elena Poniatwska”, explicaron que esta institución está al borde de la quiebra. Afirmaron que en lo que va de este Gobierno de la Cuarta Transformación, no han recibido ni un solo peso. Que no han pagado los sueldos a sus colaboradores de todo el año. Que se les retiró la partida de apoyo que recibían, como fundación, del Gobierno Federal.

Elena Poniatowska, fiel a su humilde naturaleza, le dijo a Pascal del Río, que tenía razón en pedir una explicación. Que ella no ha recibido ni un centavo de su amigo López Obrador ni del Gobierno. Pero que entendía su asombro y su exigencia de una explicación.

Así cerraron este capítulo.

Yo le creo a ella.

Pero todo esto me llevó al punto anterior: han abusado de su candor, de su fragilidad de carácter, y en su nombre —no me queda duda— podría ser que se hayan cometido algunos abusos.

No sería la primera vez que sucediera. De distintas maneras personas sin escrúpulos han abusado de la amistad que la escritora les dispensa.

Tengo, para mí, que esto terminó bien. Aún cuando nadie explicó por qué fue el propio Gobierno el que filtró el dato oficial.

O alguien del Gobierno.

En fin.

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Es todo.

Le abrazo.

rumbosmrivas@outlook.com

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