Opinión

Los sueldazos en los partidos políticos; Será el PRI quien organice su propia elección

Columna de Hierro 

por Sergio Ibarra

Para aquellos muchos mexicanos que todavía no logran entender el porqué de la urgencia de los Calderón porque les autoricen su nuevo partido México Libre y del porqué algunos mexicanos quisieran alcanzar la dirigencia nacional del partido en que militan, aquí les va algunos buenos motivos.

Para empezar, en el PAN, su dirigente Marko Cortés Mendoza gana mucho más de lo que en estos momentos recibe el presidente López Obrador.

Va con letras; ciento setenta y un mil pesos.

171 mil pesos mensuales, libres de polvo y paja.

Sin embargo, este se quedó corto al lado de su antecesor, el sonorense Damián ‘Zeempeda’ --total, lana es la que sobra-- quien en el corto tiempo que estuvo al frente del panismo nacional, el pobrecito apenas cobraba un sueldo que ni Obama lo llegó a tener estando como titular de la Casa Blanca:

240 mil pesos por hacer el pésimo papel como responsable de un partido que se suponía venía al rescate de la Presidencia de la República que dos sexenios atrás habían ostentado Vicente Fox y Felipe de los corazones Calderón.

Ni Zepeda ni sus principales funcionarios pudieron hacer gran cosa por Ricardo Anaya, su candidato a la presidencia.

Finalmente, según los propios datos del PAN, Zepeda y sus muchachos terminaron haciendo el peor de los desempeños de las últimas tres décadas.

Bueno, eso es lo que afirman quienes saben del caso.

Pero no paran ahí las jugosas compensaciones.

De acuerdo a los datos de la dirigencia panista, Cecilia Romero, la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, cobró 213 mil pesos mensuales por organizar el proceso interno que entronizó a Cortés en la dirigencia nacional albiceleste.

Según estos mismos datos, el CEN panista tiene una nómina compuesta por más de 260 personas y al menos 40 de estos reciben un gratificante sueldo de más de 100 mil pesos, mientras que otras 40 se “ sacrifican” por ingresos que van de los 80 a los cien mil pesos mensuales.

Por ejemplo, Héctor Larios Córdova, --otro sonorense al que le ha salido muy buena la marca azul con blanco-- quien despacha como secretario general del PAN a nivel nacional, recibe cómodamente 161 mil pesos mensuales, en tanto que los secretarios, --de lo que sea y para lo que sea-- se “conforman”, con 152 mil pesos al mes.

De director para arriba, perciben salarios de más de 108 mil pesos. Es decir, ganas mucho más que el propio López Obrador, lo que a fin de cuentas, sería lo de menos.

Se podría pensar, a manera de consuelo, “muy su dinero”, sin embargo, aquí el pero.

El dinero que reciben todos los partidos políticos es dinero público.

Tuyo y mío, lector.

De ahí la importancia de que todos los partidos políticos y todo ente público que reciba dinero del erario, esté obligado a transparentar tanto sus gastos como sus ingresos.

Con todo y la independencia con la que deban ejercer sus partidas presupuestales, es una absoluta mentada que mientras que en este país la gran mayoría de los connacionales perciban sueldos con los que no alcanzan a cubrir sus necesidades básicas de subsistencia, existan mexicanos de primera que reciben exorbitantes pagos, salidos, para colmo, del bolsillo de los que menos tienen.

Cómo es posible, por ejemplo que un trabajador calificado que dedica ocho horas a su jornada laboral, apenas alcance los diez mil pesos mensuales, mientras que la señora Mariana Gómez del Campo quien “trabaja” como secretaria de Asuntos Internacionales en el CEN del PAN, reciba sin despeinarse 131 mil pesos al mes.

Por el mismo tenor andan el secretario de elecciones, Juan Manuel Oliva, el de comunicaciones, Felipe González y el vocero del PAN, Fernando Herrera.

Bueno, eso es por lados de los bolillos, ahora habrá que ver qué tan sacrificados resultan los recién llegados al cargo como Morena y los que están que ya se van, como los del PRI, lo que, a juzgar por la forma en que se disputan la mazorca, perdón, la dirigencia, todo hace pensar que no andarán cantando mal las rancheras a la hora del cobro de sus respectivos sueldos.

Y en más de los tricolores, por resulta que no hay “diondi” --donde lloran está el muerto-- y se van a atrever a confiar los unos de los otros y a fin de cuentas el proceso interno en el que habrá de escogerse al sucesor de la señora Ruiz Massiue, lo habrán de realizar al mismo estilo de siempre.

Es decir, jugando a la democracia.

De mentiritas, pues.

Unos haciendo como que organizan las elecciones y otros saliendo como mansos corderitos a votar para elegir a su nuevo dirigente.

Después no digan que aquí se lo advertimos.

Los astros apuntan en dirección a dos y siguen adivinando que el que se mueve sigue sin salir en la foto.

Estos dos últimos son Ivonne Ortega la exgobernadora de Yucatán y el ex de Oaxaca Ulises Ruiz.

¿Ya le atinaste?

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