Opinión

Quien quiera seguirme

Alfa y Omega 

por Any Cardenas

En otras palabras, Jesús nos dice... Si alguno quiere ser como yo... si alguno quiere hacer lo que Yo digo... si alguno quiere imitarme... si alguno quiere ser mi emisario... debe hacer lo siguiente: ¡Negarse a uno mismo! Debemos negarnos a hacer lo que nuestros propios pensamientos y sentimientos nos sugieran. No debemos permitir que los demás influyen negativamente en nuestros actos. Aunque nos digan que muchos hacen los mismo. No debemos permitir que el enemigo se salga con la suya. Jesucristo no permitió que nada controlara su vida, por eso dijo: "no se haga mi voluntad sino la tuya".

Debemos seguir las pisadas de Jesucristo y si seguimos sus pisadas, las huellas que dejaremos serán las huellas de Jesús. En nuestro andar espiritual sucede que hay algo que dejamos atrás, que deben ser nuestros pecados, el mundo, la vida vieja. Pero nos gustan las cosas fáciles y preferimos conservar nuestra vida presente, dándole la espalda a Cristo y así poder obtener lo que el mundo nos ofrece: comodidades, lujos, placeres y todos deseos de los ojos y de la carne. Pero, ¿qué es lo que vemos en el mundo hoy? La mayoría de la gente no estamos dispuestos a renunciar a las cosas carnales y materiales por causa de Cristo y su evangelio del reino. Otros nos engañamos a nosotros mismos queriendo seguir a Cristo sin renunciar a las cosas materiales y a los placeres de la carne. Pero el Señor Jesucristo nos pide que renunciemos a nuestro ‘yo’ para seguirlo a Él a fin de ganar la salvación.

Hay algo que llevamos a carga que es nuestra cruz y hay un camino que debemos seguir, que es Jesucristo el Señor.

Y decía a todos: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame". Y claro que puede eso acarrear algún tipo de malestar, de dolor. Sin embargo, el cristiano ama la cruz y soporta el dolor a pesar de las lágrimas, porque sabe que eso tiene gran valor. Por algo será que, entre los innumerables medios que Dios tenía a su disposición para salvar la humanidad, eligió el dolor.

Lo que nos hace cristianos es seguir a Jesús, seguir sus pasos de manera que podamos hacer algo para que este mundo avance en moral y valores cristianos. Esto es más o menos decir que somos seguidores de Cristo y ahí donde hay mentira, proclamar la verdad, donde veamos abusos y crueldad llevar justicia.

Seguir de esta manera a Jesús, puede en ocasiones traer tarde o temprano conflictos, problemas, sufrimiento. Pero hay que estar dispuesto a soportarlo todo contra quienes enseñan que lo malo es bueno y que lo bueno es malo, quienes quieran corromper las mentes de los más desprevenidos e inocentes y hacerlos que titubeen en la fe, o lo que es peor: que renieguen en la fe.

Jesús no nos engaña. Si lo seguimos de verdad, tendremos que compartir su destino. Tal vez terminemos como Él. Esa si sería una prueba de que somos seguidores fieles. Pero, ¿estamos dispuestos a hacerlo?, ¿estamos dispuestos a enfrentarnos al mundo con sus riesgos con tal de no darle la espalda a Cristo? Es difícil imaginarlo. Para seguir a Jesús, es importante tratar de corregir aquello que esta torcido.

Es decir un rotundo ¡no!, a aquello que nos separa de su camino. Ya que, ahora hasta se atreven a decir que la Iglesia "debe oír a sus fieles y cambiar" ¡cómo si se pudiera cambiar la palabra de Dios!, ¡cómo si la Iglesia pudiera aprobar lo que el mismo Dios prohíbe!... y aún así nos decimos llamar cristianos.

Jesús no buscó el sufrimiento ni quiere que lo busquemos nosotros… Pero, no le sacó la vuelta y no quiere que nosotros lo hagamos tampoco. Nos invita a no huir asustados cuando nuestras acciones a favor de los valores cristianos se vea atacada por los que enseñan cosas contrarias a la fe, aun siendo ‘grandes’ filósofos, grandes científicos, grandes ministros, grandes médicos, grandes políticos. ¡No, señores! Nada ni nadie antes que Dios. Bien lo dice La Escritura: "se debe obedecer a Dios, antes que a los hombres".

Jesús se negó a sí mismo cuando satanás le ofreció todos los reinos de este mundo impío. Él pudo ceder a la tentación satánica de llegar ser un rey de manera inmediata de este mundo y olvidarse de su difícil misión con todos sus problemas y sufrimientos predichos para Él como el Cordero de Dios. Sin embargo, no dudó ni por un instante de su misión y optó por la causa de su Padre. Claramente Él se negó a sí mismo, y rechazó al diablo con las Santas Escrituras.

Sabemos que la vida vale más que todas las riquezas del mundo. Y también sabemos que ‘negarse a sí mismo y tomar la cruz’ es luchar por la vida. Al cristiano hoy día no le debe de bastar con recordar la vida, pasión y muerte de Jesús. Hay que cargar con ‘la cruz que se nos impone’, y seguir al Maestro.

Negarse a todo lo que es injusto o incorrecto debe ser la característica de todo cristiano obediente por la causa del reino y la justicia. Muchos de nosotros que no sepamos negarnos a uno mismo, terminaremos en grandes daños si no corregimos.

Otros tantos dedicaremos todo esfuerzo y energía para acumular tesoros en la tierra, pero perdiendo de vista los tesoros que vienen de arriba y que son imperecederos. El saber negarse a sí mismo del deseo de obtener cosas que son vanas es de sabios. Y aunque el mundo nos llame ‘perdedores’, para Dios somos ganadores, porque hemos de ser obedientes y optemos por los tesoros verdaderos que vienen del cielo.

--"Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga". Que el Señor nos ayude a seguir caminando y cumpliendo la tarea en este mundo, aún cargando una cruz, para que el reino de Dios sea una realidad para todos.

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