Opinión

Seis gobernadores levantan la mano en contra del Insabi, el resto se suma a su favor

Columna de Hierro

por Sergio Ibarra

En un principio se trató de oponerse a la designación de un súperdelegado cuyas funciones siguen sin definirse del todo, pues hasta el momento no hemos visto aquí en Sonora a un Jorge Taddei definiendo a bien a bien sus tareas como representante del Gobierno Federal en la entidad.

Y la mejor muestra de que las cosas siguen definirse es que hasta el día de hoy tenemos en Sonora a un delegado del IMSS y otro delegado al frente de la Fiscalía General de la República.

Entre los Estados que mayor oposición o trabas le han puesto a los llamados súperdelegados están Jalisco, cuyo gobernador, el señor Enrique Alfaro dijo que si en el Gobierno Federal sabían contar que sencillamente no contaran con él, pues el no reconocería más interlocutor con la federación que el propio presidente Andrés Manuel López Obrador.

Para buena suerte del mandatario jalisciense, el delegado designado por AMLO quien de paso, vale decir, había sido candidato al Gobierno de ese Estado, dimitió al cargo luego de comprobarse que en su caso había un conflicto de intereses, tras de que no faltó quien lo acusara de que algunas de sus empresas eran proveedores de materiales al Gobierno de la República.

Por el mismo tenor andaban los gobernadores de Chihuahua y Guanajuato, pero hasta el momento, por lo que se sabe, ya doblaron las manitas y ahora trabajan de la mano del tabasqueño.

El problema es que, cuando ya se creía que todo era miel sobre hojuelas entre federación y gobernadores ahora resulta que con la entrada en funciones del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), seis gobernadores (cinco emanados de Acción Nacional, entre estos) se niegan a aceptar la entrada en vigor de dicho organismo de salud e incluso han decidido que, por sus pistolas, las personas continuarán siendo atendidas con el actual Seguro Popular.

Esto, no obstante a lo informado por el Gobierno Federal en el sentido de que las personas sin seguridad social recibirán atención médica y medicamentos gratuitos sin restricciones pues ya no necesitan afiliarse ni pagar cuotas.

A pesar de esto, Martín Orozco Sandoval, gobernador de Aguascalientes; Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, de Guanajuato; Francisco García Cabeza de Vaca, de Tamaulipas; Francisco Domínguez Servién, de Querétaro y Carlos Mendoza Davis, de Baja California Sur, no están dispuestos a acatar las disposiciones que sí están dispuestos a acatar el resto de los gobernadores en el país, entre estas, la gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich Arellano lo mismo que los gobernadores vecinos de Baja California, Jaime Bonilla y de Chihuahua.

A estos se ha sumado también el Ejecutivo Estatal de Jalisco, Enrique Alfaro quien por lo visto vuelve a las andadas y también se ha declarado en rebeldía.
Según su dicho, estos se niegan a aceptar al organismo sucesor del Seguro Popular impuesto por Vicente Fox porque el, así hacerlo les estaría quitando facultades.

Otras de las razones son que, según estos aún quedan muchas dudas sobre la disponibilidad del presupuesto que tendrán los Estados en materia de salud.

En opinión de Rodrigo Vallejo, el gobernador de Guanajuato, la federación no tiene conocimientos del protocolo de operación de dicha dependencia y por tanto, no firmaría la incorporación al sistema propuesto por López Obrador.
 “Lo dije públicamente desde antes que se aprobara, que yo jamás iba a firmar, dije hasta de broma que aunque me torcieran la mano”. Y por lo visto, está dispuesto a cumplirlo.

Pero no paran aquí las cosas, a este sistema de oposición se han sumado también algunos exsecretarios de Salud los que, según su dicho se trata de centralizar los servicios de salud lo que debilita --dicen ellos-- al federalismo mexicano:

"El regreso a la centralización de los servicios debilita al federalismo mexicano y aleja la solución de los problemas del sitio en el que se registran”, expusieron Guillermo Soberón Acevedo, Julio Frenk Mora, José Ángel Córdova Villalobos, Salomón Chertorivski Woldenberg, Mercedes Juan López y José Narro Robles, este último, extitular de Salud con Peña Nieto y fallido candidato del PRI a la dirigencia nacional.

Con el que de plano no batalló mucho el tabasqueño es con el ejecutivo de Chihuahua, Javier Corral, quien este pasado viernes invitó a López Obrador a desayunar a su casa en donde él mismo se encargó de hornearle el pan para el postre, pan que según las crónicas periodísticas le quedó ligeramente “quemadito” al mandatario azul.

Ahí mismo, cafecito en mano, el gobernador Corral le dijo al inquilino de Palacio Nacional que con él no habría el menor problema para sumarse al llamado Insabi, situación que aprovechó el de Macuspana para precisarle al resto de los gobernadores que esto es completamente voluntario y sencillamente se sumará a este quien, así quiera hacerlo.

Por lo demás, únicamente quien no quiera verlo no verá los beneficios y la facilidad que esto representa para todo aquel ciudadano que quiera recibir atención médica por parte del Insabi, el Instituto Nacional de Salud y Bienestar:
Los beneficiarios del Insabi salo deberán presentar su credencial del INE, la Clave Única de Registro de Población (CURP) o su acta de nacimiento para poder acceder a estos servicios.

El artículo 77 bis 7 de la Ley General de Salud, cuya reciente modificación fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el 29 de noviembre, precisa que para recibir la prestación gratuita de servicios de salud, medicamentos y demás insumos solo se deben reunir tres requisitos:
“El primero es encontrarse en territorio nacional. Segundo, no ser derechohabiente en IMSS o Issste; y el tercero, presentar la CURP, la cual se encuentra en la credencial del INE o, en su caso, llevar acta o certificado de nacimiento”.

El anuncio hecho ayer por el director del DIF municipal, Santiago López Meza está para resucitar o volver a la vida a cualquiera. Resulta que los incrementos anunciados en días pasados en lo que se refiere a los terrenos del Panteón Municipal y que no le dejaban a uno ganas de morirse, resulta que no son tales. 

Los aumentos, que sí los hubo, son el caso de compras a futuro, no así en las adquisiciones que se hagan en lo inmediato. (Toco madera).
Por lo que hace a las compras de futuro, según lo dicho por el funcionario, aun así resultan a la mitad del precio que se encuentran en los panteones particulares.

Ahora si, ¿quién dijo yo?

¿Alguna duda?
 

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