Opinión

Tarde, pero sin sueño, les piden la bola a Montes de Oca y García Morales

Columna de Hierro

por Sergio Ibarra

Quien piense que la política y el beisbol son dos artes de grandes coincidencias está en lo cierto; tanto los jefes como el manager tienen la absoluta potestad de pedirle la pelota al pitcher, cuando ya los malandros les agarraron la pitchada y los números que ofrecen los cartones ya no sorprenden, dan lástima.

¡Ándale! Igualito, exactamente como había venido ocurriendo con los ahora extitulares de la Fiscalía General de Justicia del Estado, Rodolfo Montes de Oca y Adolfo García Morales, exjefe de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado.

O, también, como dirían los cronistas del deporte rey, ¡¡les aplicaron la grúa…!!

Pero vamos por partes.

Para nadie es un secreto que la salida de sus cargos de ambos personajes, tiene que ver con el hecho de que la violencia y el derramamiento de sangre, empieza a rebasar los límites.

Y ni qué decir de la impunidad y los altos grados de corrupción que se pasean por los pasillos de la otrora Procuraduría General de Justicia, en donde jefes, comandantes y agentes del Ministerio Público siguen con el mismo modus operandis de siempre, en donde la justicia tiene un precio y que nada comulga con los aires de renovación que anticipa la llamada Cuarta Transformación de la República.

Y la mejor prueba de que esto ya amenaza con salirse de control son los hechos que se registraron hace unos días en Guaymas y que en definitiva, como lo citara la gobernadora Claudia Pavlovich, son a todas luces inadmisibles.

Y por una buena razón de mucho peso.

No es posible, inadmisible, que un comando fuertemente armado se pasee por las calles del Puerto o de Cajeme, --como ocurrió aquí en meses pasados y desde la alcaldía, a alguien se le ocurrió decir que eran elementos de la Gendarmería o del Ejército que habían bajado al pueblo en busca de víveres-- y que nadie, un solo elemento, ni de la municipal o la estatal (de la PGR, no tiene caso ocuparse, siguen en su intensa campaña de cobradores de piso en los puestos de películas y música grabada) se percate de lo que está ocurriendo y el enorme peligro en que se halla la población en esos momentos.

Y tal vez a ese hecho inadmisible es a lo que se refería la gobernadora, cuando decidió subir a la loma de los disparos y pedirles la pelota a sus subordinados, los directamente responsables de que esto esté pasando en buena parte del territorio sonorense.

De hecho, en el caso de García Morales ya había quedado advertido cuando en días pasados, al darse el relevo del llamado comisario de Seguridad Pública, la gobernadora les pidió poner especial atención en el sur del caso y más concretamente en Cajeme, petición que, aquí entre nos, por lo visto ha quedado en buenos deseos y mejores intenciones, pero sin pasar de ahí.

Los tres asesinatos ocurridos la madrugada de ayer sábado en la comunidad de la Marte R. Gómez y los dos ajustes registrados en la zona centro de Cajeme, así lo demuestran.

FIERRITOS EN LA LUMBRE… Hace unos días se comunicó conmigo la diputada por el mayo, Hildelisa González para decirnos que el asunto de la austeridad y la justa medianía es real en estos momentos para los diputados de Morena.

Pero de lo que no hizo referencia en su escrito es que los 500 diputados federales que generalmente no desquitan el sueldo recibirán en diciembre, por concepto de ‘fin de año’, 208 mil pesos para alguien que generalmente va a levantar el dedo, porque para nadie es un secreto que el Congreso de la Unión en general es dirigido por una camarilla de notables que no pasa de diez gentes.

El resto, --con muy contadísimas excepciones-- pasan a ser parte del inventario del edificio, durante los siguientes tres años aunque, eso si, disfrutando de las mismas prerrogativas y beneficios que les ofrece el cargo al que llegaron, por cierto, en su inmensa mayoría, porque como dijera alguna vez Lorenzo Meyer, tuvieron el tino y la ocurrencia de alistarse en la lista de candidatos, a lo que fuera, bajo la bandera de Morena y de López Obrador.

Y en más de esto, cómo se puede aceptar que se vive en la austeridad y la medianía cuando en forma por demás inadmisible los señores, que apenas van llegando a sus cargos, --dos meses a lo sumo-- estarán recibiendo un aguinaldo que no lo tiene ni Obama, de 46 mil, 634 pesos.

Y si esto no es una burla y una mentada de madres, cuando vemos que hay trabajadores, estos si, viviendo en la injusta medianía que les permite el salario méndigo que apenas estarán recibiendo dos o tres mil pesos a lo sumo, con 365 días de trabajo con extenuantes jornadas laborales de más de ocho horas, yo no sé qué será.

Ni modo, mis ‘corazoncitos’, como dijera el tragabalas de Zambrano, no es lo mismo ser cantinero que borracho.

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