Ciudad de México.- El pasado jueves 16 de julio, la Secretaría de Seguridad Ciudadana ejecutó la aprehensión de cinco de sus agentes en Iztapalapa, Ciudad de México. Estas personas, que desempeñaban labores de vigilancia en el Sector Oasis, enfrentan señalamientos por robo en domicilios y el intento de homicidio. El grupo está conformado por tres mujeres y dos hombres. La detención se realizó en su centro de trabajo, situado en la calle Canal de San Juan número 49, colonia Ejército Constitucionalista.

Personal de la unidad de Asuntos Internos y de inteligencia se presentó en el sitio para informar a los uniformados sobre los mandatos que pesaban en su contra. En ese momento, se les informó sobre sus derechos antes de proceder con el traslado. Los informes indican que este proceso es el resultado de un seguimiento realizado a dos carpetas de investigación que ya estaban abiertas. Estas carpetas reunían datos sobre actos ilícitos que afectaban a los ciudadanos de esa región de la capital.

Las indagatorias realizadas de forma conjunta con la Fiscalía General de Justicia señalan que los cinco agentes operaban como un grupo delictivo. Al usar sus conocimientos sobre la vigilancia en las calles y los movimientos de las patrullas, lograban entrar a las casas para robar. Se presume que su posición dentro de la fuerza de seguridad les otorgaba información útil para evitar ser descubiertos durante los asaltos. No obstante, las labores de rastreo permitieron identificar su participación en estos hechos y en un suceso donde una persona casi pierde la vida.

Cuatro de los detenidos fueron identificados como Esteban ‘N’, Nayeli ‘N’, Yessica ‘N’ y Miriam ‘N’. Sobre el quinto elemento, las autoridades optaron por mantener su identidad reservada por el momento. Una vez que se cumplieron los protocolos, los tres elementos femeninos y los dos masculinos fueron enviados a centros penitenciarios. Ahora se encuentran a la espera de que un juez analice las pruebas presentadas y decida su situación legal.

Este suceso llamó la atención porque las capturas las realizó la propia institución policial contra agentes que estaban en funciones. No se trató de un operativo dirigido a civiles, sino de un esfuerzo por sancionar a quienes traicionaron la confianza ciudadana. La vigilancia que debían realizar en el Sector Oasis fue usada para fines personales, lo que llevó a que sus propios compañeros ejecutaran las órdenes de captura. El proceso penal seguirá su curso en las siguientes semanas para dictar una sentencia.

Fuente: Tribuna del Yaqui