Ciudad Obregón

Una triste Navidad, la otra cara de la festividad en Cajeme

Más allá de la pandemia don Ramón y don Francisco son la prueba de que la Navidad puede ser amarga, porque a veces la felicidad se aleja en momentos de nuestra vida
jueves, 24 de diciembre de 2020 · 15:01

Ciudad Obregón, Sonora.- El mes de diciembre se extingue en el confinamiento, lo que suponía ser una festividad, donde las prisas por las compras navideñas, la cena y la convivencia en familia, era lo más esperado, para algunas personas, esos momentos no llegaran este año.


En un predio baldío de la invasión ‘14 de noviembre’, Don Ramón Trujillo, narra que él llegó en busca de contar con un espacio propio, ya que perdió todo cuando por dignidad, decidió alejarse de una mala pareja, recibiendo con esto el desprecio de sus hijas.

A mis 84 años, mi cuerpo ya no me responde, tengo enfermas las piernas y tengo que apóyame con el uso de muletas, trabaje 12 años de cargador, cuatro temporadas en la algodonera y como albañil en varias constructoras, a veces 5 meses, a veces un año y medio”, relata Don Ramon.

Don Ramón pide ayuda para poder terminar su hogar

Removiendo un trozo de madera, de los pocos que tiene para levantar su casa, levanta los ojos, y mirando el pasado nos comparte que, a pesar de los años trabajados, cuando acudió a tramitar su pensión, no registro ni un día laborado, lo cual lo orillo a seguir ganándose la vida día a día.


Llegue a esta invasión en busca de un techo, mi familia no me ha visitado y esta navidad será la más dura, ya que, al no tener el cariño de mis hijas, me refugiaba en estas fechas con mi hermana, pero esta vez será imposible porque está enferma, encamada con respirador”,

compartió y tras un silencio, agarrando fuerza y dejando el orgullo de un hombre que trabajaba para ganarse la vida, pidió ayuda para poder terminar el techo que lo habrá de proteger este invierno y despensa para sus vecinos que cada día le comparten el alimento.

> Entre maderas vive don Ramón puede ser localizado en la invasión '14 de noviembre', de la colonia Cajeme


Siguiendo el viento de invierno, a pocas cuadras vive Francisco Rivas Gallegos, donde el frio se siente en cada rincón de su hogar, pero esta falta de calor se debe a que hace poco más de un año, le detectaron cáncer de estómago, y con sus 67 años, solo cuenta con su pareja para enfrentar esta difícil lucha.


Tomando fuerzas para poder sentarse en el borde de su cama y así poder mirarse en el espejo, Francisco, relato:

La navidad pasada, la pase mal, veía a ese que está en el espejo, flaco y pelón, y le decía vete de aquí, pero era yo, todo acabado; tengo un hijo pero lo único que realmente tengo de él es el seguro, esta navidad espero que no sea igual, ojalá pueda recibir una ayuda”.


Volteando hacia el patio señala a su esposa y de manera confidente dice,

solo la tengo a ella, quien se dedica a sobar gente, pero no todos los días tiene clientela y a veces nos costamos sin cenar, ella tiene una hija, que es también mía y que me alegra, pero por la pandemia este año no sé si pueda venir desde Hermosillo, que es donde está”.


Antes de terminar la plática, Francisco pide mandar un mensaje:

No pido por mis hijos que no me visitan, ellos están bien, no pido por mí, yo voy saliendo cada día adelante, no esperaba esta enfermedad, hay veces que no ceno, porque no hay, -rompiendo en llanto, continuó-, pido por mi esposa quien es la que está sufriendo más, y deseo que todos ellos la pasen bien”.


 

> Si gusta apoyar a don Francisco vive en la calle General Adolfo de La Huerta 2035, colonia Cajeme

 

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