Opinión

+ Para Ripley, demanda ante la SCJN, limpieza a fondo en los 3 niveles de gobierno el gobernador de Jalisco

Columna de Hierro

por Sergio Ibarra

Cuando a mediados de la pasada campaña presidencial en la que López Obrador ya estaba imparable en las encuestas y Meade no lograba repuntar en lo más mínimo, hablábamos de que Peña Nieto y al propio establishment le quedaban tan solo dos opciones:

O cambiar de caballo a mitad del río, --algo con lo que siempre coqueteó y habría querido hacer Carlos Salinas de Gortari en los tiempos de Luis Donaldo Colosio, aunque, como ya es historia, se decidieron por los extremos-- o bien, que el mansito y siempre dócil presidentito que siempre fue el mejor de los actores de Televisa al lado de su gaviota, diera un fuerte de golpe de timón en el que habría que considerar antes que nada, una tremenda sacudida al guayabo en el que, en el último de los casos no habría quien cerrara la celda por fuera.

Como ninguna de las dos cosas sucedió, el PRI repite de nuevo quedando como la tercera fuerza política del país, pero con el agregado de que pierde buena parte en ambas cámaras del Congreso y ni que decir de los congresos locales lo que de pasadita lo tiene al borde de la inanición total.

Se imagina el lector, ¿qué hubiera pasado si en vez de hacerle más grande el caldo a Romero Deschamps, haciéndolo el Rico Mac Pato de los dirigentes sindicales le emprende una investigación que destaparía el pestilente asunto del guachicoleo y ya encarrerados se mete en cintura a los cientos de gasolineros que sin el menor miramiento nos siguen dando los litros de gasolina de la forma que mejor les convenga a sus intereses?

O bien, hacer lo que está haciendo en estos momentos el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, quien le acaba de entregar al presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar, una investigación en la que se especifican claramente los nombres de quienes integran “las redes de corrupción y de complicidad”, dentro del Poder Judicial de Jalisco, del Ejecutivo y del Legislativo, situación que por igual ya ha puesto a cimbrar el andamiaje y las esferas de poder en la tierra en donde el que pierde arrebata.

Tú no estás para saberlo, ni yo para contarlo, lector, pero de Sonora a Yucatán la fauna pandilleril que sostiene las estructuras del referido establishment mexicano hacen “changuitos”, porque al resto de los gobernadores no se les ocurra hacer lo mismo, situación que, de ocurrir los estaría poniendo frente a un tremendo cataclismo que, aquí entre nos, --Dios guarde-- estaría empoderando al ciudadano común, el de la calle, el que sufre y calla las embestidas y coletazos que todavía lanza el dinosaurio de mil cabezas que lo mismo opera en los ayuntamientos, los gobiernos de los Estados que en la misma esfera federal.

¿Se imagina usted la voltereta que hubieran dado las encuestas en la pasada justa presidencial cuando en vez de tibios discursos que no eran otra cosa que el mismo sonsonete preguntando de qué había venido viviendo López Obrador, se hubiese visto a Meade demandar una investigación que permitiera una limpieza que no solo estuviera limitada al Poder Judicial sino a todos los poderes del país y los 32 Estados de la República y que incluyera además a organizaciones de la sociedad civil que se ostentan –dice Alfaro– como representantes de causas nobles y hasta despachos de abogados.

Pues precisamente una limpia de tales magnitudes es la que está demandando en estos momentos el gobernador jalisciense, pero no solo de los dientes hacia afuera.

Alfaro acompaña su demanda con los pelos de la burra en la mano, agregando una laaaarga lista de nombres de aquellos que de atrás tiempo han venido medrando con el poder y de aquellos otros que desde sus confortables instalaciones --como algunitos que yo conozco-- “palomean”, los nombres de quienes sí y quienes no aparecen o no en las boletas electorales o practican sin empacho y con el mayor cinismo el tráfico de influencias.

Se refiere, pues, el gobernador Alfaro a los llamados “despachos divinos”, de esos que, me han contado, son infaltables en la mayoría de los Estados, cuya presencia, dice el ejecutivo estatal, son la descomposición total.

Y precisa en su demanda presentada ante la alta sala del crimen el gobernador:

“No estamos hablando de un problema, de un caso de corrupción, estamos hablando de una historia de complicidades que hoy lo hicieron fue defenestrar al Poder Judicial. Es titánica la tarea, advirtió.

En esto último, el ejecutivo de Jalisco coincide con el jefe de la bancada de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, cuando hace cosa de un mes les advirtió a los ministros de la Suprema Corte que, o se reforman desde adentro, o los reformamos desde afuera.

Y, predicando con el ejemplo, el que ya debe de haber puesto sus barbas en remojo es el presidente del Supremo Tribunal de Justicia de Jalisco, Ricardo Suro a quien, según el gobernador habrá de invitar a que retome la iniciativa para recomponerse a quien de antemano le pidió que entienda que este no es asunto de intromisión, sino de justicia.

“Vamos a acabar con esta historia de impunidad de magistrados y jueces, va en serio el mensaje, vamos a ir a fondo”, precisó finalmente.

Para los que apuntan, el señor Suro de veras que tiene ir poniendo sus barbas en remojo:

Él es uno de las familias que controlan el Poder Judicial y como muestra, este pequeño botón; Ricardo Suro Campos, su padre, es magistrado y su medio hermano, Ricardo Suro Gutiérrez es fiscal en delitos electorales.

FIERRITOS EN LA LUMBRE… Y a propósito de demandas, una profunda investigación hacia el interior del Isssteson Cajeme es la que debe de iniciar el director general del mismo, Pedro Ángel Contreras López porque la versión que nos dieron ayer de que personal menor o camilleros del hospital, “Adolfo López Mateos”, son los que informaron de la supuesta contaminación de los cuneros, como que no convence mucho.

También se queda a deber en relación al pésimo y negligente servicio prestado por el escaso personal médico o de confianza que había esa tarde noche del pasado nueve de mayo.

Sugerencias y comentarios; premiereditores@hotmail.com

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