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El discurso de Claudia en su quinto informe y anécdotas con motivo de la salud de Juan Pedro Robles

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El discurso de Claudia en su quinto informe y anécdotas con motivo de la salud de Juan Pedro Robles

A VECES NUESTROS SENTIMIENTOS más recónditos nos obligan a empezar una columna —esto sería en mi caso— con una buena noticia. Yo tengo un amigo escasamente conocido más allá de las goteras de Hermosillo. Es conocido, sí, en círculos específicos de la política en la capital del Estado y en su grupo de exalumnos y de trabajo.

Pero JUAN PEDRO ROBLES, es un ser humano importante por su calidad en la relación con sus amigos y por ser un hombre noble, cuya palabra sabe honrar y respetar.

Y ya se sabe que el hombre que honra y respeta su palabra, es respetado y honrado con la lealtad y el cariño de los demás.

Juan Pedro está postrado en un lecho de enfermo desde hace semanas. Ha habido momentos en que los médicos llegaron a pensar que no amanecería vivo.

Fue atacado por el COVID-19. El resto lo hizo su sobrepeso y alguna anomalía de carácter crónico.

En uno de los reportes provenientes del seno familiar, lo describían como un enfermo en estado grave. Pedían orar por él.

Fue en ese mensaje trágico, que mi condición sentimental me llevó a recordar pasajes compartidos con Juan Pedro Robles. En las campañas políticas. Con ARMANDO LÓPEZ NOGALES. En los eventos del PRI estatal. En algún evento del PRI municipal cuando tomaría posesión como dirigente local, una joven nativa de Magdalena de Kino que, según me dijo Juan Pedro, quería conocerme. Se llamaba CLAUDIA PAVLOVICH ARELLANO.

Lo paradójico de este recuerdo, es que finalmente conocí a Claudia en una bulliciosa tarde hermosillense cuando yo iba en medio de una multitud de priístas que salían de un evento previo al de la toma de posesión de la hoy gobernadora de Sonora, que por cierto ayer rindió su quinto informe de trabajo oficial. La voz muy a la sonorense de una mujer, apagó el grito de Juan Pedro, que mencionaba mi nombre.

Era Claudia.

Esperé a que me alcanzara el pequeño grupo que acompañaba a la virtual dirigente priísta de Hermosillo.

Llegaron hasta mí. Saludos un tanto nerviosos pues a la mayoría yo nunca los había tratado personalmente.

Era toda festividad aquella joven mujer que no se arredraba ante nada. Invitó a tomar café en la oficina. Le dije que sí, que en el siguiente viaje.

Nunca se dio el café. Pero no fue necesario. Era común que en cada viaje semanal a Hermosillo, yo coincidiera con ella en algún lugar donde hubiese un evento priísta local o estatal.

Por años, no tuve cercanía con ella. Con su trayectoria. Ella definitivamente había anclado su barco a un puerto seguro donde tal vez visualizaba un horizonte más prometedor.

Y entonces mi relación pasó a ser la de una mujer política y un periodista modesto del sur de Sonora.

Lo demás, es historia conocida.

El golpe de suerte de la Senaduría en fórmula con ERNESTO GÁNDARA CAMOU. Sus visitas a Cajeme y a la región del Mayo, donde su relación con la prensa era distante. Ella no tenía amigos en los medios del sur. Al único que conocía —y no tan cerca— era a mí. De ahí que, cuando llegaba a un evento que no había empezado todavía y había que “ambientarlo”, me miraba a mí y me soltaba una broma.

Obviamente, esto despertaba algún resquemor que a mí me incomodaba.

Lejos estaba de mi interés, provocar este tipo de situaciones. Yo aprecio a mis amigos, respeto a mis colegas de modo que en una ocasión, durante su visita a Tesopaco, Rosario, le expliqué cual era la situación y ella comprendió. Claudia demostró ser una mujer profundamente política y tengo, para mí, que sabrá encontrarle la cuadratura al círculo de lo que está sucediendo en nuestra política y en el entronque de los tiempos políticos.

De algún modo, caro lector, todo el relato de mi relación de amistad con Juan Pedro Robles, me ha llevado a esta condición política que no muchos periodistas han vivido.

Por él conocí a Claudia. Por él conocí a López Nogales. Por él pude profundizar en los secretos de las grandes personalidades de Hermosillo, secrecía que supe respetar, como a todos consta.

Ayer el periodista HÉCTOR FROYLÁN CAMPOS, me reenvió un mensaje que a su vez él recibió de una hija de Juan Pedro Robles. En él, la joven se dirige al ‘picho’, amigo entrañable que ha sido de Juan Pedro, para que comunique que su señor padre presenta una notoria mejoría. Menos medicamentos. Menos entubamiento. El pronóstico es más amable. Es optimista.

Y todos los que le tenemos cariño a este ser humano noble y bueno, debemos igualmente ser optimistas.

A mí me gusta aferrarme a uno de los versos que más disfruto de las canciones favoritas que marcaron la gloria musical e interpretativa de JOSÉ FELICIANO: “Después de la tormenta, la calma reinará…”.

¡Larga vida para ti, querido Juan Pedro!

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ DÉJEME DECIRLO: NO FUERON LOS HOMBRES que en discursos y peroratas en noticiarios de televisión lo describían día tras día como el bufón de Palacio Nacional, los que realmente le hicieron daño, los que lograron que, por fin, HUGO LÓPEZ-GATELL se doblara ante un discurso legislativo pronunciado por una senadora oriunda de Sonora…

Pues sí, tenía que ser ella, tenía que ser LILLY TÉLLEZ, la que con voz muy segura de sí misma, pegó durísimo en el mero corazón del ego y de la soberbia de López-Gatell…

Nunca había presenciado en televisión algo como esto. Y lo más significativo es que los morenistas de la Cámara Alta, respetaron el derecho de Lilly para exponer sus verdades y decirle al sub-secretario de Salud lo que millones de mexicanos desearían decirle ellos…

La periodista y hoy senadora, podría ser una excelente gobernadora de su estado pero según veo yo las cosas, sus agallas deben ser aprovechadas para los violentos tiempos que se vienen…

Usted me entiende…

MIENTRAS TANTO, ACÁ, EN CAJEME, ayer tuve el gusto de conversar ampliamente con un nativo de Movas, municipio de Rosario, MANUEL MORENO LUNA, y nuestra charla nos llevó por calles y veredas en cuyas moradas yo visité a amigos entrañables, tiempo ha…

Por Manuel Moreno, un excelente enfermero, que ha entregado gran parte de su vida a la atención de la salud de los demás, me enteré de los hermanos ÁLVAREZ, NOÉ y ARMANDO, del primero, porque me unió a él una muy cercana amistad allá por los setentas… Noé ya murió…

Supe por Manuel, también, de HUMBERTO VALENZUELA, ‘El Pollo’, casado con GLORIA ENCINAS, de los Encinas de Nuri, hija de don RAMÓN y doña AMELIA DE ENCINAS

Lamentablemente, ambos finados…

Igual, TERENCIO VALENZUELA, es de aquellos rumbos, y por ahí algunas fotografías que me obsequió Manuelito…

La gente de Movas es muy apasionada en sus campañas políticas, solo que su pequeña cobertura no le da para mucho…

A veces han apoyado a los candidatos de Cajeme pero lamentablemente tampoco en esto han tenido éxito…

Buena plática con Manuel Moreno y más ganas de volver a reunirnos ante la mesa de café…

Me cae que sí…

Y NO QUIERO TERMINAR ESTOS RUMBOS, sin antes dejar constancia de que estoy al tanto de lo que se dice y se publica en redes sociales de supuestos pactos políticos “y todas esas cosas” que usted, señor mío, conoce muy requetebién…

Este es un tema para platicarse en otra ocasión…

Es todo.

Le abrazo.

m.rivastribuna@gmail.com

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