Opinión

Una ausencia obligada y el relajamiento de un tema político; a veces, mejor la grilla que la tragedia

Rumbos

por Mario Rivas

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Mario Rivas, columnista

Mario Rivas, columnista

SIEMPRE HE CREÍDO QUE LOS diaristas tenemos un compromiso con quienes nos leen. No solo es una cuestión de ética sino de vocación. Esta ha sido la regla de este columnista: cumplir con mis dos que tres lectores.

Voy a confiarle algo, caro amigo, aquí entre nos: a lo largo de 33 años colaborando en TRIBUNA, este periodista ha pasado prácticamente por todas. Siempre, Gracias a Dios, he sobrevivido y me he mantenido a flote.

No han sido pocas las ocasiones en que, estando en un poblado lejano sierra arriba de Sonora, un torrencial aguacero me impidió el regreso. Yo siempre acostumbraba en mis peregrinajes traer a bordo del carro la inolvidable “Vieja Olympia”. La bajaba del maletero y en algún rincón que me permitieran en un domicilio, me ponía a trabajar.

Luego, corría con las cuartillas pergeñadas a cualquier fax que hubiese en el pueblo.

Lo hice desde Nogales. Desde Cananea, en casa de unos amigos del Zurdo ENRIQUE GUERRERO.

Y lo hice desde Culiacán. Muchas veces desde Huatabampo y Huatabampito y Navojoa. También de Álamos. Un par de veces de Caborca, en un evento para don FAUSTINO FÉLIX ESCALANTE.

En una ocasión, en gira por Sahuaripa, Moctezuma y otras comunidades, acompañando a EDUARDO BOURS CASTELO como candidato a senador, escribí en mi vieja Olympia la crónica de la gira. Testigo, el Lic. GILBERTO FÉLIX ESCALANTE, con quien recorrí ese trecho, como invitados de Eduardo y MIGUEL ÁNGEL MURILLO, compañero de fórmula para el Senado.

Mis amigos más cercanos—que no son muchos— solían reírse de mi vieja Olympia. Y, por supuesto, de mí.

¿Puede imaginarse usted por cuantas cosas he pasado a lo largo de más de tres décadas en TRIBUNA?

Claro que el punto rutilante en este paisaje laboral, es la gira presidencial de LUIS DONALDO COLOSIO.

Aquellos primeros días de enero de 1994. Los íres y venires por la Ciudad de México tratando de ubicar el punto más cercano en la campaña de Colosio, hasta que JOSÉ ALFARO (Pepechón) me dio la gratísima noticia: “Mario, albricias, amigo!. Colosio va a estar hoy en el Hotel Calinda de Pachuca. Que te lleve Sabino en el carro, allí lo vas a encontrar”.

Pepe, mi leal amigo. Cómo olvidarlo.

Allí lo encontré y fue así como me incorporé a la campaña de LDC.

Según veo yo las cosas, la campaña presidencial fue lo más relevante en mi trayectoria como periodista, pero tal vez no lo más entrañable.

Hasta allá no llegó mi vieja Olympia.

En la campaña había muchas máquinas de escribir nuevecitas. Además, estaba entrando a la vida del periodismo la era digital. Me preocupaba este cambio. Don Faustino me regaló una Lap Top y a querer y no, empecé a trabajar como Dios me lo permitió.

¿Cómo fue que un periodista de provincia pudo acreditarse en la campaña de un candidato del PRI cuando ese partido todavía era el más poderoso del país?

Todo empezó en una cena de Año Nuevo. Estábamos distribuidos en diferentes mesas los amigos de LALO ROMERO, en su restaurant “Los Apaches”. En algún momento, el Lic. GILBERTO FÉLIX ESCALANTE, me dijo que era su deseo que me incorporara a la campaña de Luis Donaldo para cubrir las giras del candidato.

--Voy a necesitar una carta firmada por ti—le dije, sin poder contener mi emoción.

Y así fue. Mi vida periodística no empezó con TRIBUNA. En realidad, nació a principios de los setentas. Escribí en varios periódicos de Cajeme y de Nogales y edité el semanario Tiempo Nuevo y el diario El Observador. Este, me dejó la mejor de mis experiencias periodísticas, antes de llegar a TRIBUNA.

Ahora quiero decirlo: causas de fuerza superior me han impedido cumplir con mi compromiso con usted. En esta breve ausencia, y debido a ello, me privé de una entrevista con DANTE DELGADO, en su reciente visita a Hermosillo.

Lo lamento, de veras.

Lo había platicado días antes, con RICARDO BOURS CASTELO, el hoy flamante precandidato a la Gubernatura de Sonora por Movimiento Ciudadano. Dante siempre me ha parecido un personaje interesante. Tiene una recia personalidad y, en mi opinión, es una de esas personalidades que por sí mismas llenan los espacios políticos en cualquier evento.

En este ambiente, desde mi forzado retiro, pude ver a través del video, cómo Ricardo se desenvolvía como pez en el agua.

Habían sido muchos meses de trabajo, de negociaciones al más alto nivel, viajes a México, y finalmente los esfuerzos del exalcalde de Cajeme dieron sus frutos. Observé en TRIBUNA una primera plana espléndida, con Ricardo y los colores de MC, a la izquierda de la galería.

¿Quiere usted saber en qué pensé?

 Pensé en que Ricardo Bours ya no era el aspirante independiente que hacía arquear la ceja a los políticos tradicionales. Ahora, era un precandidato fuerte, que había demostrado que usando las herramientas de la tecnología digital, podía crear su propia plataforma de conectividad con la gente.

Lo logró. Y en buena hora.

Tengo, para mí, que los cuadros electorales ya están completos. Tal vez faltan detalles. Todas esas cosas que son comunes en estos casos. Pero en un 99.9 % las candidaturas ya están hechas.

Ya está Ricardo, por MC. Está ERNESTO GÁNDARA, por la virtual alianza PRI, PAN, PRD. Está ALFONSO DURAZO, por MORENA. Está ANA GABRIELA GUEVARA, por PT y FRANCISCO ARVAYO, por la vía independiente.

En los días de ausencia, mis fuentes—siempre al pie de la cureña—me enviaron tres reportes que mucho me dolieron. A saber: murió de un paro cardiaco GILBERTO GRAJEDA, mejor conocido en Álamos y entre sus amigos, como el “Chente Fernández”, mi amigo, como lo fue de BULMARO PACHECO y de FAUSTINO FÉLIX CHÁVEZ.

Y luego, el deceso de JUAN PEDRO ROBLES, por COVID-19. Estaba escrito el final de mi entrañable amigo.

Y lo siento.

Antes, falleció HERNANDO PARRA GIL, hijo de AGAPITO PARRA MARES.

A sus familiares, mis condolencias sinceras.

Volviendo con la visita de DANTE DELGADO a Hermosillo, no sorprendió a nadie que hiciera su arribo rodeado de sus más cercanos colaboradores.

Verbigracia: el presidente de MC CLEMENTE CASTAÑEDA, como ejemplo, y ya en el evento, las formalidades de la política hicieron lo demás.

Y mire usted lo que es la política: todo mundo sabía que Ricardo llegaba a La Cascada con la candidatura de MC en la bolsa, que este asunto se había negociado a cabildeado durante muchos meses, pero aún así, cuando se anunció que el proyecto de MC en Sonora lo coordinaría RBC, la ovación no se hizo esperar.

Pues sí, por eso es bonita la política.

A usted no se le puede escapar que todo esto ya ha sido ampliamente comentado, pero en política nunca será suficiente lo que se diga en un acto con esta relevancia.

Para muchos, será histórico.

Lo cierto es que nadie quiso quedarse por fuera. Bueno, con decirle que hasta MARÍA DOLORES DEL RÍO, asistió y avaló con su presencia el espíritu de unidad en torno a RBC.

Buen evento. Buenos discursos. Y honestamente, candidatos de polendas, claro, mejores unos que otros, pero nadie podrá negar la importancia política de algunos de los contendientes.

Ricardo Bours, Alfonso Durazo, Ernesto Gándara, Ana Gabriela Guevara.

Son personalidades de la política, esto no tiene vuelta de hoja.

En fin, así las cosas. Ya estoy aquí y, bueno, ya le contaré.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

DÉJEME DECIRLO: EL SIGUIENTE COMENTARIO lo tenía programado para hace una semana. No me fue posible y lo hago ahora: se trata del regidor navojoense JONATHAN “Tito” MARISCALES, una figura joven que pian pianito se ha fortalecido en el cariño de muchas personas, mediante un trabajo de apoyo social y de acercamiento constante…

Pese a su juventud, Jonathan conoce los tiempos de la política y su aspiración va por el rubro de uno de los Distritos de Navojoa…

¡Bien hecho!...

Es todo.

Le abrazo

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