Opinión

Sonora: Inicia semana con color naranja, “muy rojizo"

De Primera Mano

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Francisco Ruiz Quirrín, columnista

Francisco Ruiz Quirrín, columnista

EL DILEMA no resulta nada fácil. Si le preguntáramos a un científico como el cardiólogo Jorge Cortez Lawrentz, su recomendación es que el estado y el municipio deberían oponerse al establecimiento del color naranja, como lo ha sugerido el Gobierno Federal. Y advierte este médico en sus escritos: “más muertos, los llevarán en su conciencia”.

Pero si entramos al análisis del tema económico, también “mata” el no trabajar y no generar los recursos que permitan llevar “la papa diaria” a la mesa del hogar.

Ayer por la tarde, la gobernadora Claudia Pavlovich anunció que por lo establecido en el famoso semáforo federal, Sonora puede pasar del color rojo (con muy limitadas actividades económicas), al color naranja, donde se amplía el abanico de la reactivación laboral.

De hecho, con toda su responsabilidad encima, los comerciantes y demás giros de negocios en Sonora ya se habían dispuesto a reabrir desde el pasado fin de semana. El presidente de Canaco-Hermosillo, Ario Bojórquez, más prudente, dijo que esperarían este lunes el anuncio que les permitiera reabrir más negocios. Bueno, el anuncio ya es un hecho, pero habrá qué advertir que también es un arma de dos filos.

Solo habría qué voltear a otras entidades del país que arrancaron con optimismo en color naranja y ante los rebrotes de contagios, los gobernadores se han visto en la necesidad de regresar al color rojo. Y son varios. ¿Podría suceder lo mismo en Sonora? Desde luego que sí. Dependerá de la responsabilidad de su gente.

A ver. La presión de los negocios por reabrir es muy comprensible. Hay qué regresar al trabajo, pero poniendo en práctica la nueva cultura, la nueva conciencia, eso que han dado en llamar oficialmente, “la nueva normalidad”.

Echemos una mirada a los vecinos del norte. Regresaron, tomaron confianza y ahí están los resultados. Los rebrotes están al por mayor y el número de contagios y fallecimientos se han multiplicado.

En Sonora, hablando de los números oficiales, no se ha estabilizado el registro. Lamentablemente pero hemos tenido días de más de 400 contagios, antecedidos o seguidos con días de más de 300 y más de 200, pero no hemos bajado de esas cantidades. Lo que pareciera es totalmente cierto, es que nos hemos estabilizado, pero en el pico de la pandemia en el estado, sobre todo en Hermosillo, Cajeme y Nogales. Solo en estos tres municipios, se han contabilizado diez mil contagios. Y son los números oficiales. Es decir, las cantidades deben ser mayores.

Sí, hay qué regresar al trabajo, pero no podemos echar a un lado el que se está autorizando pasar del color rojo al naranja, en medio del mayor pico de contagios.

Aquí, habría qué dejar algo muy claro. Todos tenemos nuestra parte de responsabilidad. Los gobiernos federal, estatal y municipales, pero más allá de eso, las personas, los ciudadanos, porque en realidad, nadie más que uno mismo se cuidará de esta enfermedad.

Finalmente, de nosotros dependerá el pasar del color naranja a color amarillo y después al verde.

Nuestra inmadurez como pueblo se dibujará si se da marcha atrás, regresando en los próximos días al rojo.

La moneda se ha echado al aire. El nuestro, es un color naranja, muy rojizo.

EL DIARIO “Reforma” de la Ciudad de México, publicó ayer en su portada una nota en la que se da cuenta de que la autoridad tuvo qué suspender corridas de toros que se llevaban a cabo en el rancho del Senador de Morena, Pedro Haces, como parte de los festejos por su cumpleaños… Habrá qué recordar también que Haces tiene firme la aspiración de convertirse en el nuevo “Fidel Velásquez” de esta “cuatroté”… Bueno, es un ejemplo más de que la soberbia, la corrupción y la impunidad siguen presentes en el México de nuestros días, aunque el presidente López tenga “otros datos”.

ANTE EL ANUNCIO presidencial de que las aduanas y los puertos mexicanos serían administrados por militares, ayer circuló en redes sociales una versión acerca de la renuncia del titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, el octagenario Javier Jiménez Spriú… Y todavía se añadió al rumor, que en caso de confirmarse tal información, el relevo estaba listo en la persona de Lázaro Cárdenas Batel, hijo de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

TAMBIÉN “quemó” las redes sociales este domingo una fotografía donde se observa a Andrés Manuel López Beltrán, hijo de “ya sabes quién”, disfrutando su estancia en un balneario de Italia… Y como la corrupción no existe ya en esta “cuatroté”, el aparato de estado se movilizó rápidamente para arreglar un lugar cercano a Palacio Nacional en la Ciudad de México y empezar a manejar la versión de que en realidad el hijo del presidente estaba disfrutando de una tarde, con una bebida italiana, contemplando el zócalo capitalino… Fácil, ¿no?

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