Opinión

La frase de AMLO que indignó a López- Dóriga: “Yo siempre creí que el estrés era una exquisitez de la pequeña burguesía

Rumbos

por Mario Rivas

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Mario Rivas, columnista

Mario Rivas, columnista

POCAS VECES LO HABÍA VISTO tan indignado en público. En la pantalla. Una y otra vez, utilizaba su lenguaje corporal para enfatizar su enojo.

--¡Mire nomás! —se dirigía a la televidencia- ¡A los 66 años el presidente descubrió que existe el estrés! Dijo que siempre había creído que el estrés era una exquisitez de la pequeña burguesía.

Se puso en primera persona JOAQUÍN LÓPEZ-DÓRIGA. Él —decía—, había aprendido a manejar el estrés. “Yo si sufrí de estrés y aprendí a manejarlo y a fortalecerme más”, gritaba, mientras agitaba las manos y los brazos demostrando lo bien que se sentía.

--Yo enfrenté grandes presiones, pero de veras enormes, y padecí de estrés y pude superarlo.

No había visto la mañanera de ayer. De hecho, no sé si fue ayer o fue durante el informe de anteayer.

Como sea, AMLO sigue siendo el gran comunicador que sabe cómo entretener a la audiencia nacional y hacer enojar a sus críticos distrayéndolos hacia temas banales e irrelevantes.

En su programa, a López-Dóriga se le olvidaron los temas importantes. Todo se le fue en exhibir su indignación porque AMLO lo incluyó en esa “pequeña burguesía”.

Pues sí, es cierto: muchas cosas hay que cuestionarle al presidente. Esto no tiene vuelta de hoja. Pero nadie debe llamarse a engañado o sorprendido. Todos sabíamos lo que iba a pasar. Lo que el presidente diría. Y con más holgura que ningún otro presidente en la historia de México. Con no más de 70 personas en el Patio de Honor de Palacio Nacional.

Sin invitados incómodos. Sin legisladores que lo interrumpieran a cada rato, solo él, sus empresarios favoritos, sus colaboradores de confianza y los periodistas críticos, afuera.

No faltaría el comunicador televisivo que intentara ejercer el periodismo del corazón aprovechando el elegante pero sencillo vestido que lució la esposa del presidente, BEATRIZ GUTIÉRREZ.

Quisieron hacer creer que era un diseño exclusivo. Pero tuvieron qué rectificar. No era diseño exclusivo. Era un bonito diseño que tiene a la venta la cadena de tiendas Music.

O algo así.

Luego intervino alguien más ducho en estos lances y resultó que el precio del ajuar oscilaba entre los 3 mil y 3900 pesos.

Pura austeridad republicana.

En términos reales, fue una “mañanera” más, pero con las solemnidad de un informe institucional. No hubo desfiguros. Pero sí abundaron las críticas en redes sociales y en los medios “tradicionales”.

Es lo que le digo, pues.

Cuando se trata de escribir o de hablar  de ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, no hay un justo medio. Hablemos claro: sin importar de qué lado esté usted, no me negará que durante décadas resongábamos cada día primero de septiembre, por el dispendio oficial en lo que se dio en llamar “el día del presidente”.

O sea, el Día del Informe presidencial.

La Cámara de Diputados, convertida en Congreso de la Unión, repleta de miembros y militantes del sistema priísta vigente desde 1929. La precaria oposición —cuando ya la hubo— no tenía voz. Su voto no servía de nada. Los priístas abusaban de ellos, se reían de ellos. Pisoteaban la dignidad de ellos.

Eran los tiempos del poder omnímodo presidencial. ¡Ay de aquel que se atreviera a interrumpir al presidente cuando daba su informe de Gobierno!

¿Recuerda usted cómo se repudiaban estas actitudes oficialistas? ¿Acaso no nos quejábamos de la soberbia y prepotencia de los miembros del Estado Mayor Presidencial en las giras del presidente?

¡Los odiábamos, carajo!

Pero México cambió. Cambió el modo de hacer política. Se crearon otros partidos.

El PAN fue un fiasco como partido de oposición en el Poder Presidencial y en solo dos sexenios el PRI volvió a Los Pinos.

Y entonces empezó la verdadera debacle de la casta política que no tenía fronteras entre un partido y otro.

López Obrador, en quien muchos no confiaban y por eso no lograba concretar una mayoría de las urnas, capitalizó el hartazgo social.

Llegó al poder, tan largamente anhelado. Y empezó bien porque sus frases iniciales eran de reconciliación. Hablaba pausadamente, como en charla familiar después de la cena.

Era suave, condescendiente con quienes los habían derrotado. Decía que la venganza no iba con él. Que eso era de gente vil y que él no era así. Amor y paz, evocaba la era del hipismo.

Yo fui uno de los que creyeron en él.

No perseguiría a nadie. No movería ni un dedo para inclinar las decisiones de una Fiscalía independiente.

¡Pamplinas, caro lector! ¡Pamplinas! Muy pronto supimos los mexicanos que nos había dado atole con el dedo. Poco a poco empezó a mostrar el cobre. El poder fue centralizándose no en otros hombres sino en uno solo: ÉL.

¿Austeridad republicana? ¡Puras habas!

Se hizo así, primero por la pandemia y luego porque, en efecto, no hay de otra. “Se acabaron los guardaditos”. Y en esta tesitura, se hubiese visto muy pero muy mal, un evento de “segundo informe” con todo el boato de los anteriores.

La “mañanera” del segundo —que en realidad fue el séptimo, dicen los expertos— informe, fue lo mismo de siempre. Nada qué informar.

Solo circo. Pero sin pan.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

¡EUREKA! ALÍ CAMACHO, un político navojoense con legítimas aspiraciones por el Distrito local XX, con cabecera en Etchojoa, tiene una forma muy solidaria de hacer política: lleva apoyo en despensas y en agua potable, a las comunidades con más necesidades de la región…

Ahora mismo, Alí está entregando cisternas rotoplas, en colonias donde no hay buena distribución de agua…

Llegó a ese lugar con una camabaja con un veintenar de cisternas nuevecitas, para regocijo de las familias del sector…

Seguramente los adversarios del PRI — porque ha de saber que Alí es priísta— lo cuestionan porque apoya a la gente que habrá de votar por él, pero no hay que olvidar que en nuestro país hay más de 50 millones de pobres y en una nación con estas características, los ciudadanos ven con gran alegría que los políticos se acerquen a ellos llevando un regalo tan preciado…

Me gustaría saber qué políticos de Cajeme o de Guaymas andan haciendo política con el estilo de Alí Camacho…

De veras me gustaría saberlo…

Bien por Alí…

MIENTRAS TANTO Y VOLVIENDO con la “mañanera” del segundo informe, resulta que por la mañana AMLO afirmó en su informe que en México se habían acabado las masacres y por la noche, ahí cerquita, en Cuernavaca, un comando armado irrumpió en un velorio y asesinó a 9 personas…

¿Se acabaron las masacres?...

¿Y las masacres de Guaymas y Empalme?...

Imagínese: 13 ejecutados en 72 horas…

Y POR ÚLTIMO, DÉJEME CONTARLE que ayer fue un día especialmente grato para este columnista: Charlas telefónicas a Hermosillo, con JULIÁN LUZANILLA CONTRERAS Y DANIEL TRELLES IRURETAGOYENA, con el ‘Zurdo’ de Cananea ENRIQUE GUERRERO, en tanto que aquí, en Cajeme con don ARTURO OLIVARES SANEZ Y MANUEL PALMA ESPINOZA…

Si los nietos, que decía catón, son el postre de la vida, ¿qué son los amigos?...

Es todo.

Le abrazo.

m.rivastribuna@gmail.com

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