Opinión

Las causas de la violencia son muy profundas y complicadas y esto lo saben todos los mandos policiacos del país

Rumbos
miércoles, 3 de marzo de 2021 · 07:16

NO ES LA PRIMERA VEZ QUE SE QUEJA. Que responde con argumentos sin sustento ni profundidad. De hecho, sus explicaciones se antojan lecciones didácticas que buscan centrar en la disfunción familiar, la única causa de la drogadicción juvenil y, por tanto, de la creciente criminalidad que incluye el fenómeno del narcomenudeo. ¿Tiene razón el capitán de Fragata CÁNDIDO TARANGO, jefe de Seguridad Pública de Cajeme, cuando se lamenta de que los padres de familia “no nos ayudan”? Sí y no. Si la tiene cuando afirma que en las familias donde papá y mamá trabajan generalmente los hijos quedan a la deriva, expuestos a la tentación de las drogas. Pero no la tiene cuando no aporta argumentos sólidos, profundos, que expliquen las verdaderas causas de las adicciones en los jóvenes. ¿Tiene razón cuando responsabiliza a los ciudadanos de la falta de éxito en las acciones de la Policía Municipal ante la violencia, porque no hay denuncia? No la tiene. Y es así porque la denuncia pública tiene su principal enemigo en las mismas policías municipales, muchos de cuyos miembros, sirven a los intereses del crimen organizado, como ha quedado demostrado en infinidad de casos en los que han sido detenidos elementos policiacos señalados como cómplices de los grupos delictivos. Y no me refiero solamente a los delincuentes urbanos que asaltan casa habitación o roban automóviles. Yo quiero creer que el capitán Tarango, como militar que es, conoce perfectamente la dinámica de la violencia que ahoga a las familias mexicanas. Cualquier jefe policiaco, sea militar o civil, que arriba a una ciudad como comandante, lo primero que está obligado a realizar, es rodearse de hombres leales, probados en tareas de inteligencia, y, apoyándose en ellos, hacer una contundente limpia de elementos corruptos en las colonias urbanas, destituyendo a jefes seccionales y sustituyéndolos por gente honesta pero también valerosa. Se infiere que esto implica arriesgar mucho de sí mismo. Pero precisamente por eso es que se apela a los elementos de la milicia porque de ellos se espera mucho. Por otra parte, el capitán Tarango, esta vez omitió mencionar que la denuncia ciudadana dejó de existir hace muchos años, justamente cuando el narcomenudeo se apoderó de las ciudades y, con ello, abrió las puertas a batallas brutales entre grupos disputándose el miserable territorio de gente pobre, pero también de clases medias, media-media, media baja y media alta. El capitán Tarango, de quién tengo la impresión que es un hombre de bien, debe de saber que no se trata solamente de jurisdicciones federales y del fuero común, sino de eso que el presidente de la República tiene como eje motor de su discurso populista: la corrupción. Este es el punto señor mío. Por eso dejó de existir la denuncia ciudadana. En su tiempo, muchos ciudadanos queriendo cumplir con su deber denunciando “tienditas” de venta de droga al menudeo, fueron traicionados por el propio encargado de la barandilla ante el que hicieron la denuncia. Ese pobre ciudadano que quiso alejar de la tentación de las drogas a su colonia y a sus hijos, recibió una brutal paliza y la amenaza de ser asesinado de persistir en su idea de la denuncia, si no es que terminó asesinado y tirado en un obscuro callejón. En el narcomenudeo está la razón de la violencia que nos tiene a todos en este país con el Jesús en la boca. Pues sí, respetado capitán Tarango: no es una cuestión jurisdiccional ni de fueros. Es una cuestión de patriotismo, de amor al país, a la tierra donde nacimos. ¿Qué los riesgos son ciertos? Sí, lo son. Pero por eso las Fuerzas Armadas constituyen el soporte vital, fundamental, de este país. Esto no es una demagogia, esto es una realidad que brota de lo más hondo del sentimiento ciudadano. Durante muchos años, todo ha sido simulación y culparse unos a otros de ser los responsables de combatir la violencia. En fin, así las cosas. DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ DÉJEME DECIRLO: HE VISITADO ALGUNOS hospitales públicos y privados de Ciudad Obregón y de otras ciudades, y he encontrado cosas interesantes que, lamentablemente, no suelen ser apreciadas por la ciudadanía usuaria de los nosocomios, ya sea del Gobierno o de la iniciativa privada… El tema me resulta atractivo y así se lo hice saber a un amigo mío, el Dr.SALVADOR ICEDO, director general del Hospital General de Ciudad Obregón… Esta institución del Gobierno del Estado siempre me ha despertado curiosidad, sobre todo porque su creación le dio a Sonora un giro dimensionalmente enorme, porque le cambió el rostro al Sector Salud del Gobierno… Yo viví todas las etapas que la medicina pública ha construido en Cajeme, desde el memorable Hospital Municipal que durante muchos años estuvo en lo que hoy es el Parque de Los Pioneros; mi vida de adolescente está vinculada, anecdóticamente, al Hospital Municipal… Aquel de los años cuarentas, cincuentas, sesentas… Y de la medicina privada, inolvidable el Sanatorio Monte de Oca, en el corazón de Ciudad Obregón… Hasta llegar al actual Hospital General de Obregón, que, construido con la mejor intención de que sirviera para el futuro, en algún momento, por falta de mantenimiento, pasó de ser un orgullo para los ciudadanos, un motivo de vergüenza y coraje contra las autoridades… El Gobierno de EDUARDO BOURS CASTELO, hizo fuertes inversiones y logró modernizarlo y equiparlo adecuadamente… Y llegó CLAUDIA PAVLOVICH ARELLANO, decidida a limpiar el cochinero que había dejado el padrecismo… Lo rehabilitaron, lo transformaron y lo hicieron muy funcional. Claudia delegó la responsabilidad de hacer del HGO algo más que un simple hospital general, en el Dr. SALVADOR ICEDO… Y fue entonces cuando la verdadera transformación de esta institución, se echó a andar… Hoy en día, hasta el IMSS se apoya, en ocasiones, en el HGO… Las cosas como son… Decía yo, pues, que he conversado con el Dr. Icedo, y he encontrado la historia que cualquier periodista desearía conocer para contarla… Pretendo hacerlo, compartirla con mis dos que tres lectores, necesito darme tiempo pero para ello requiero ciertos factores que algunos llamarían “técnicos”… Mi charla con Salvador Icedo abarca sus dos etapas como director del HGO, y narra cómo encontró el hospital al iniciar su segunda etapa como director general… Ciertamente, el Dr. Icedo ha sido un colaborador muy valioso para el titular de la Secretaría de Salud, ENRIQUE CLAUSEN IBERRI y, desde luego, para la gobernadora del Estado… En este contexto, me propongo darle perfil y forma a mi conversación con el médico Icedo… ¡AH, QUÉ LAS HILACHAS! HUBO REGAÑOS de parte de algunas lideresas del PRI, porque en los Rumbos de ayer, no mencioné los nombres de los dirigentes con los que ERNESTO DE LUCAS y ROBERTO ALBORES, se reunieron una hora después de haber estado con los liderazgos tricolores cajemenses… Mis cuates y “cuatas” priístas fueron un poco injustos, pues a decir verdad si mencioné que los visitantes se iban a reunir con “los dirigentes de las organizaciones del PRI”… ¿Quieren nombres?... Aquí van, y copeteados: RAMONCITA FLORES LÓPEZ, del sector popular del PRI: RAMÓN MOROYOQUI, de la CNC local; MERCEDES MUÑOZ, de la OMPRI; LUIS CARLOS LÓPEZ PADILLA, del ICADEP, JESÚS PARTIDA de la Corriente Crítica, entre otros… Solo falta que el PAN defina al candidato del XV Distrito local, como corresponde, para que se complete la fórmula de la Alianza por Cajeme… ¿Cómo la ve, caro lector?... Es todo. Le abrazo.

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