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Desaparecidos, candidatos amenazados y solo uno de los candidatos a Gobernador lo ha denunciado

Rumbos
martes, 30 de marzo de 2021 · 06:13

NADIE SE ATREVE A HABLAR, A ESCRIBIR y no los culpo. No hay una sola autoridad en la que un periodista pueda confiar su seguridad personal. Es un secreto a voces que la mayoría de los mandos no es confiable. Y esto deja en estado de vulnerabilidad a los que nos dedicamos a este oficio. En Guaymas priva entre muchos reporteros de nota roja y columnistas críticos del Gobierno, algo así como una psicosis. Ayer mismo, en una conversación con un par de colegas guaymenses, me comentaban la situación de miedo que reina en el puerto. “Fíjate, nomás: de los seis desaparecidos que había, aparecieron cuatro. Falta el reportero y otra persona. Todos habíamos aconsejado al reportero que no se metiera en esos temas, que tuviera mucho cuidado. No nos hizo caso y ahí están los resultados”, me comenta uno de ellos. Lo más humillante como sociedad, es que en Guaymas todos saben de qué se trata pero nadie abre la boca. El pánico se ha apoderado de todos. ¿Cajeme? ¿Por qué tiene qué ser diferente? Hace poco el candidato de MC a la Gubernatura de Sonora, RICARDO BOURS CASTELO, denunció que algunos precandidatos de su partido a alcaldes de municipios de la sierra, fueron amenazados por el crimen organizado para evitar que se registraran. Esto mismo está sucediendo en otras comunidades rurales. Verbigracia, Etchojoa, donde vox populi, algunos de los aspirantes a la alcaldía por Morena, son señalados de tener nexos con gente “extraña”. Este tipo de comentarios es común en las charlas entre amigos. Pero todo se comenta en sigilo. Casi en susurro. Hace unos días circuló en redes sociales un video en el que alguien que se cubría el rostro—la mitad—con un cubrebocas, se manifestaba en contra del alcalde JUDAS MENDÍVIL, por su pretensión de reelegirse en la Presidencia del municipio. Se dice que el video lo procesó un conocido vecino de la cabecera municipal. “Aquí ya no son los partidos los que deciden las candidaturas. Los que mandan son otros”, me dice uno de mis interlocutores. Quién sabe. El miedo también hace que el ser humano vea moros con tranchete donde no los hay. ¿Qué es valiente la postura del candidato Bours Castelo? Sí, lo es. En forma superlativa, palabra. De hecho, es el único candidato a la Gubernatura de Sonora que ha tenido el valor y la decisión para denunciar las amenazas a los candidatos o precandidatos de su partido. Pero, ¿quién cuida de la seguridad de los candidatos que se arriesgan y enfrentan los peligros que acechan en estos tiempos y en este país? Hasta donde sé, nadie. Absolutamente, nadie. El único candidato que recorre el Estado blindado de pies a cabeza, es ALFONSO DURAZO MONTAÑO. Al principio, cuando leí por primera vez algo relacionado con la acechanza de criminales sobre los candidatos, y consecuentemente el blindaje desmesurado que le otorgó a Durazo, creí que se trataba de una absurda exageración de sus críticos. Me decía a mí mismo que no era posible que Durazo tuviera 75 elementos de élite de la Guardia Nacional para su seguridad. Pues sí, era—y es—verdad. Nada, absolutamente nada, le pide este régimen al antiguo, al del PRI, en cuanto a excesos, el sistema anterior languidece ante los desfiguros de la Cuarta Transformación. ¿La violencia cotidiana? Creciendo en estridencia y en número de ejecuciones. Ahora están matando de cinco, de seis. Y los levantones… ¡Ufff! En fin. DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ ¡AH, QUÉ LAS HILACHAS! NO CABE DUDA, dilecto amigo, que los mexicanos no tenemos remedio… Lloramos cuando nos pega duro la adversidad en materia de salud pero no hay arrepentimiento por lo irresponsable que se ha sido a lo largo de la vida… Ahora mismo lo estamos viendo en las imágenes de los distintos puestos de vacunación en el país, especialmente los de la Ciudad de México… No sé usted pero a mí me tocó ver a varias personas—hombres y mujeres—que cuando dejan el puesto, luego de haber sido vacunados, se quitaban el cubrebocas y se iban por la calle tranquilamente sintiéndose invencibles… Poco después, una eminente especialista en el tema, compareció en la tele y advirtió del tremendo error que se está cometiendo creyendo que con la vacuna ya la hicieron… En primer lugar, dice la doctora, porque la mayoría de las vacunas son de doble dosis, y enseguida, porque la vacuna recién aplicada no hace inmune a nadie… ¿Y qué me dice usted de nuestras vacacionistas?... Y de los organizadores… Por ejemplo, las autoridades habían permitido en primera instancia un aforo a Huatabampito de 3 mil vehículos… Tres mil carros con cinco personas a bordo nos da una cantidad de 15 mil personas… “¡Uta! Son demasiadas personas juntas”, habría reflexionado algún mando de la Secretaría de Salud… “No, mejor le bajamos a dos mil y serían más de diez mil paseantes”, concluiría… ¡Estupenda deducción!... Diez mil personas en Huatabampito, donde ni modo que prohiban la venta de alcohol o beber a un lado de los carros o como sea: a diez mil personas totalmente fuera de control en una playa y tras de un año de no hacerlo, no hay fuerza humana que las pueda controlar… Los turisteros tomaron una decisión, los gobiernos le aceptaron y ahí se la echan los vacacionistas con el rebrote de post-Semana Santa… ES CIERTO: POR MUCHO QUE SE TOMEN MEDIDAS de prevención y contención contra el coronavirus, siempre se dará el riesgo del contagio… Algunos muy queridos amigos míos, se contagiaron a pesar de que siempre cumplieron con los protocolos y mantuvieron confinamientos plenos, sin auto-engaños… Claro, cuando te toca, te toca, como dijera al principio de la pandemia el clásico de Palacio Nacional… Por cierto, desde que era un niño me preguntaba por qué los adultos solo iban al mar en Semana Santa… Andando el tiempo, un día alguien me dio una respuesta que no me convenció: “Es que en Semana Santa la gente que trabaja en empresas disfruta de vacaciones y se va al mar”… Mire usted: mis razonamientos siempre han sido muy simples: en lugares como en los que vivo, tenemos la facilidad de ir al mar el día que se nos pegue la gana, incluso de noche… En otros tiempos, recuerdo que era común que alguien comentara que se iría a pasar una tarde “a la Huivulai”… De noche o de día… O a la Santa María, a la Guadalupe, a los Mélagos y otras… ¿Por qué el mar lo dejamos solo para Semana Santa y ni siquiera nos acordamos por qué gozamos de vacaciones en estos días?... Ni una oración, ni una repasada a la Pasión de Cristo… Nada… Nada… Pero, bueno, ¡Dios esté con todos!... Y POR ÚLTIMO, AYER UN PEQUEÑO grupo de amigos me sorprendió con una invitación. “No queremos que nos vayas a fallar, somos amigos de muchos años, ¿Cuántos meses han transcurrido desde la última vez que nos juntamos?”,--me dijo, me preguntó, ENRIQUE GUERRERO BARRAZA… “Nos vemos en Las Higueras, de PEPE HIGUERA”… ¡Vivan mis amigos!... Es todo. Le abrazo

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