Opinión

Lebarón y el poeta: ese es el abrazo entre dos hombres buenos, no entre un sicario y un hombre bueno

Rumbos

por Mario Rivas

PARA ESO SIRVEN LOS ABRAZOS, no para sustituir a los balazos. Son dos cosas distintas. En quienes abrazan a un hermano, a un amigo que sufre, no cabe la maldad. No hay espacio para abrigar sentimientos tan ruines y malvados como lo que se manifestó en Bavispe.

Los abrazos, son bienvenidos, desde luego. Los balazos no. ¿Cómo separar abrazos de balazos? ¿Cómo alguien se puede confundir con estos dos vocablos? (Abrazos sí, balazos no).

La frase es solo chapucería literaria que no nos lleva a ninguna parte.

El abrazo de hermano y de amigo que le mandó en una carta el poeta JAVIER SICILIA a JULIÁN LEBARÓN, ese es el que tiene un valor incomparable y profundamente humano.

Las palabras del Gobierno, no tienen ningún valor.

El propio Julián Lebarón lo dijo en una entrevista con JOSÉ CÁRDENAS desde lo alto de la sierra de Chihuahua, camino a La Mora.

Calificó al presidente de cínico. Y afirmó que él fue el primero que llegó al lugar de la masacre. “Cuando llegué la Fiscalía de Sonora no había asomado ni sus narices. Y lo mismo pasó con la Fiscalía de Chihuahua”, dijo Lebarón.

Quiero compartir con usted, caro lector, un breve texto extraído de la carta que el poeta Sicilia le mandó a Julián Lebarón:

“Julián querido, mi hermano, mi amigo, mi compañero: no sé qué decir frente al horror que diez años después del asesinato de tu hermano Benjamín y de tu cuñado Luis Widmar ha caído de nuevo sobre la familia Lebarón. La dimensión del crimen —otro más que se suma a la larga cadena de horrores que no cesa de sufrir el país— hace fracasar el lenguaje. Frente a ello no tengo otra palabra que mi abrazo profundo, doloroso”.

Pues sí: para eso son los abrazos. Para sintetizar en él la solidaridad, el dolor compartido y la profunda indignación ante la crueldad y deshumanidad de los asesinos.

Y hay que decirlo: que huecas sonaron las palabras del presidente de la Cuarta Transformación. Un ‘pésame’ sin sentido. Sin emoción.

Y una explicación que no llegó a cuajar. Asesinos perdidos en las drogas. Como si los ciudadanos no supieran eso. Como si millones de mexicanos no tuvieran que vérselas todos los días con un vecino drogadicto, sin razón, ausente del mundo, agresor potencial cotidiano y un riesgo real para jovencitos y cualquier adulto que les llame la atención.

Los ciudadanos saben en que país viven. Sabe, por experiencia propia, qué es un drogadicto. Qué peligro representa un ser humano que ya rebasó los límites de las adicciones.

Ni siquiera eso pudo explicar el presidente de la Cuarta Transformación.

JULIÁN LEBARÓN, desde algún punto de la alta sierra chihuahense, le reclamaba con furia: “No mienta, eso no es verdad. No hubo tal confusión, fue un ataque a mi familia”.

Pero él, el mesías, no cambió ni su gesto ni su estilo. Todo va bien, no es tiempo aún de resultados pero vamos bien.

Más de la carta de Sicilia a Lebarón: “En ese abrazo recuerdo el mes de marzo de 2011 cuando llegaste al zócalo de Cuernavaca para abrazarme como yo lo hago ahora con mi corazón desde este mismo Estado en el que día con día domina la ineptitud y el crimen; recuerdo la hermosa carta que escribiste a mi hijo Juan Francisco, la dignidad con la que tomaste tu estilo en el Movimiento por la Paz y Justicia con Dignidad y llevaste la bandera de México exigiendo paz y justicia”.

En estos dos hombres no cabe la hipocresía ni los intereses políticos. No los hay. Están hermanado por el dolor indescriptible de haber perdido a seres muy amados por ellos.

A su hijo Juan Francisco, el poeta; a su hermano, Julián Lebarón.

Y algo más: a ninguno de los dos el Gobierno les ha devuelto la paz y el sosiego del alma. La impunidad galopa por los vientos del territorio mexicano.

Esos son los abrazos que valen. Pero solo se dan entre gente buena. Entre gente decente. De buen vivir. De valores profundos.

No se dan entre sicarios. O para decirlo de mejor manera: no se dan entre un sicario y un hombre bueno.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ

ANTES QUE SE ME PASE: el venidero jueves 14 de noviembre, en el Salón Colosio del CDE del PRI, el exdirector del Palacio de la Moneda GUILLERMO HOPKINS GÁMEZ, ofrecerá una plática denominada ‘México: hegemonía política, centralización fiscal y económica’…

Son temas que Memo domina muy bien, es lo suyo, y uno debe asumir que la audiencia estará compuesta, mayoritariamente, por personas interesadas precisamente en cuestiones económicas y fiscalistas…

No será para políticos de hueso colorado pues Memo, en esencia, nunca ha sido político…

Pero tiene amigos políticos más que nada por su cercanía con el malogrado candidato presidencial del PRI, LUIS DONALDO COLOSIO…

Mire usted: sé que ‘el hubiera’ no debe de existir en el diccionario de un periodista y menos en un político…

Pero a veces se vale…

Guillermo Hopkins pudo haber llegado a ser gobernador de Sonora. Colosio lo estaba perfilando para esa posición y los liderazgos políticos del PRI en ese entonces, lo sabían muy bien y lo aceptaban como algo inevitable…

Pero la tragedia de Lomas Taurinas lo cambió todo…

Muerto Colosio, Memo ingenuamente pensó que ERNESTO ZEDILLO lo apoyaría para la gubernatura. Pero entonces las cosas habían cambiado. Zedillo no tenía todavía la fuerza y la influencia de un verdadero candidato presidencial y menos la de un presidente de la República...

(Cierta noche nos encontrábamos varios sonorenses en el restaurante Angus de la Zona Rosa. Habíamos cenado ahí y Memo Hopkins platicaba con JUAN LEYVA MENDÍVIL en la barra del bar. A medio metro de distancia, se encontraba ARMANDO LÓPEZ NOGALES. Ambos, Memo y Armando, iban en fórmula para el Senado. Memo le presumía a Juan que él sería el coordinador de los senadores por Sonora y sería el primero en la fórmula. Más tarde, allí mismo, Juan y Armando comentaron todo eso. Armando le dijo que le habían informado que él, y no Memo, sería el coordinador. Y así sucedió. A Memo se le olvidó que en política las facturas se pagan. Él le había dado un mal trato a Zedillo en tiempos de la candidatura de Colosio. Ahora las cosas habían cambiado)….

Qué bueno que Hopkins haya decidido que su conferencia gire en torno de lo que él sabe hacer y bien…

Eso se le da…

¡OH, LA LÁ! Ayer tuve el gusto grande de recibir en mi refugio de trabajo un inesperado regalo: el licenciado EDUARDO (El Gualo) CASTELO, trajo un libro muy interesante, bellamente encuadernado, cuyo autor es HUMBERTO RUY SÁNCHEZ, a quien conocí durante el Gobierno de EDUARDO BOURS CASTELO…

El título es muy sugestivo aunque deja en el aire el significado: ‘ÁLVARO OBREGÓN SALIDO Ocho mil años de historia: Cronología ilustrada de su vida’…

Y eso es exactamente: la historia del general sonorense en fotografías históricas y textos breves, ideal para lectores jóvenes que no gustan de sumergirse en textos apretados, densos en cuya lectura tienen que armarse de paciencia…

Son las nuevas generaciones a las que hay que buscarle el modo de llegarles con lecturas amenas y digeribles…

A que más que la verdad…

El libro consta de 420 páginas… Vale la pena…

Es todo.

Le abrazo.

m.rivastribuna@gmail.com

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