Opinión

Se analiza la posibilidad de la desaparición de poderes en B.C.: Muñoz Ledo+ "Si es de dos años, es de dos años": Bonilla

Columna de Hierro 

por Sergio Ibarra

Tal vez muy pocos lo hayan visto, pero la renuncia de Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda en días pasados –en la que quienes orquestaron el primero de los muchos sabotajes que vendrán para el Gobierno de la Cuarta Transformación no obtuvieron el caos que según estos habría de sobrevenir– podría ser pecata minuta si el manager de la escuadra morena no sale a tiempo a poner orden en el terreno de juego.

Para decirlo en términos beisboleros, como amantes que son del Rey de los Deportes los morenos que en estos momentos son dueños del bats y las pelotas, a su jugador estrella, el chamaco Jaime Bonilla quien acaba de pegar de jonrón con las bases llenas en contra del equipo azul, simple y sencillamente lo acaban de agarrar ‘en tira y tira’ entre tercera y home.

Y aquí lo peor.

Desde los tendidos ha levantado su mano alguien que no es cualquier aficionado y a voz en cuello está sugiriendo que a su juicio, el chamaco Bonilla le untó demasiada brea al madero con el que pegó el bambinazo y además alega que este no pisó bien la almohadilla de tercera base en su trayectoria rumbo al home.

Todo un brete para el timonel López Obrador que, desde el dugout no alcanza a dar crédito de lo que está pasando con su escuadra morena.

Y tú no estás para saberlo lector, pero el aficionado del cuento, quien no obstante a ser un apasionante seguidor de los morenos trabaja como diputado, cobra como diputado, pero además de que es un ferviente observador de los reglas beisboleras, se llama Porfirio Muñoz Ledo.

Y en todo caso eso sería lo de menos.

Está pidiendo la grúa para que remolquen al hasta ahora jugador estrella de los morenos para que, dado el caso, de comprobarse que Bonilla echó mano de sucios artilugios, quede sin efecto el jonrón y de paso, se le expulse del partido que iban ganando al son de cuatro carreras a tres, en esta que es la novena entrada del juego que ahora se ha puesto no apto para cardiacos según el maestro de la crónica.

Ahora va con manzanitas para quienes entienden poco de la técnica beisbolera: ocurre que no obstante a que ya en una ocasión el Tribunal Federal Electoral ya falló en contra de la primera intentona por romper el acuerdo que desde un principio establecía que a efecto de empatar las elecciones intermedias del 2021, la próxima gubernatura en Baja California, sería por un periodo de dos años, ni uno más y sabedores de esto, así compitieron todos los aspirantes al cargo y en ese entendido salió a votar la ciudadanía, en días pasados, ocurrió lo que sería la segunda intentona por quienes se niegan a aceptar la realidad y el mandato de la autoridad electoral.

Con el respaldo de todas las fuerzas políticas y, como por arte de magia, (a excepción del Partido de Baja California y un diputado panista, Miguel Antonio Osuna Millán) los obedientes –a la línea– diputados integrantes del Congreso de Baja California aprobaron con 21 votos la reforma al Octavo Transitorio Constitucional, por lo que a partir de sus ‘destos’, sus pantalones, pues, la gubernatura de Jaime Bonilla Valdez, abarcará el período 2019 al 2024.

Ni más ni menos, un absoluto desacato a la ley que, según los que saben, le costó a alguien el haber aportado ni más ni menos que un millón de dólares por cada diputado.

Entrevistado al respecto López Obrador dijo que a él nunca se le consultó sobre el particular, ni tenían que hacerlo, dijo, porque ya no se está en los tiempos del PRIAN en lo que todo se hacía en contubernio con el jefe máximo de la mafia del poder y además que, en caso de habérsele consultado, desde luego que no habrían contado con su aprobación.

Hasta ahí las cosas iban más o menos y hasta cierto punto salvables.

Es más, sin tener que echar mano de las consultas a mano alzada todo podría haber quedado en un jalón de orejas luego del fallo que en breve y sin duda estará dando el Tribunal Federal Electoral para que se queden las cosas como estaban hasta antes del ‘cañonazo del millón de dólares’, y tan tan.

Con lo que no contaban es que a la serie de protestas y desaprobaciones que se han venido presentando, habría de sumarse la opinión que viene a poner en serios aprietos al Gobierno de López Obrador y al propio Bonilla que en estos momentos ya no sabe si devolverse a correr las bases o de plano abandonar el terreno de juego merced al abucheo generalizado del respetable que se deja sentir desde el graderío.

Es la voz autorizada de Muñoz Ledo y no es una simple voz más.

Es el presidente de la Cámara de Diputados que además de que ha calificado que la tal reforma aprobada por el Congreso de Baja California es un acto ‘gravísimo’.

Una situación, dijo, que solo ocurría en el Siglo XIX, por lo que no se descarta declarar la desaparición de poderes en la entidad por tal decisión que, entre otras cosas, rompe con el pacto constitucional.

Y por si quedara alguna duda de que habla en serio deja muy en claro lo siguiente:

‘Se están analizando dos vías: una controversia constitucional o la desaparición de poderes, contemplada en la fracción 5 del Artículo 76 Constitucional’.

Y de que el miedo no anda en burro lo acaba de dejar en claro también el mismísimo Bonilla, quien luego de las declaraciones del jefe del Congreso, entrevistado que fue al respecto dijo en siete acalambradas palabras: ¡¡“Sí es de dos años… es de dos años!!”.

Que tengas un feliz domingo, lector amigo y que el calorón te sea leve.

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