Opinión

Todo-Generoso

ALFA Y OMEGA

por Any Cardenas

Eusebio les decía a sus amigos: -"Si yo tuviera dos casas daría una para los pobres, si tuviera dos autos, daría uno para los pobres, si tuviera dos campos, daría uno para los pobres". Y sus amigos le preguntaron: "-¿Y si tuvieras dos gallinas? -Si tuviera dos gallinas, no daría ninguna para los pobres. ¿Por qué?, le preguntaron sus amigos. Eusebio respondió: -"porque las dos gallinas sí las tengo".

Qué fácil es hacerse ilusiones de que si fuéramos ricos, daríamos mucho, compartiríamos con los demás, ayudaríamos a los necesitados, pero mientras tanto no solemos compartir con nadie lo que ahora sí tenemos porque nos duele darlo. En el libro de Los Proverbios dice: "El que es generoso, prospera; el que da, también recibe". Muchas veces, damos esperando recompensa y ahí está el error.

Hay más promesas en la Biblia acerca del "dar" que sobre cualquier otro tipo de promesas. De hecho, Dios habla más acerca del "dar" que sobre el cielo y el infierno. ¿Por qué? Porque Dios quiere que seamos como Él.

Dios es un Dios generoso, de no ser por la generosidad de Dios, nosotros no podríamos tener nada, no podríamos siquiera respirar ni comer nuestro siguiente alimento. Él quiere que aprendamos a ser generosos, pero generosos de verdad. Ya que es incómodo cuando damos algo por puro compromiso, sin gusto, sin buena voluntad, de mala gana. Hasta un vaso de agua que le demos a alguien debe darse con gusto. Es importante que nosotros aprendamos a ser felices, alegres cuando damos. Muchas personas consideran el dar como un procedimiento doloroso, amargo, pero debería ser una experiencia gozosa al hacer que los que tienen menos que nosotros, sean beneficiados y les propiciemos felicidad.

Porque Dios cuando nos da... nos da con alegría. A veces, y muy a menudo, el ser humano encuentra la seguridad en las cosas materiales y por eso no quiere desprenderse de ellas. Porque mientras las tiene se siente seguro, pero... ¿sabe que las cosas no son seguras?

Las riquezas tienen alas y vuelan o "se las vuelan". Por eso si ponemos nuestra confianza en las riquezas y decimos: "Ya tengo tanto y ya puedo estar seguro, puedo estar tranquilo", entonces, está mal fundada nuestra confianza, porque eso es pasajero, eso es un riesgo muy alto. Nuestra atención y seguridad deben estar puestas en Dios, quien es el dador de todo lo que podamos tener, porque si así lo llegamos a perder, el Señor nos ayudará a recuperarlo.

La confianza debe estar en Dios tengamos o no tengamos muchos recursos. Cuando los creyentes encuentran su seguridad en la gracia y la bondad de Dios se torna posible entonces estar alegres cuando damos. Dios dice "yo me haré cargo de todas tus necesidades si tan solo eres generoso".

La generosidad del ser humano consiste en dar y entender a los demás. La generosidad puede ser tiempo, dinero, trabajo para otros, sin esperar recompensa alguna.

Si Dios es generoso, ¿acaso nosotros no deberíamos serlo también? Todos tenemos algo para dar y compartir y con solo mirar alrededor veremos la cantidad de personas dispuestas a recibir. Solo es cuestión de abrir el corazón.

Pero la intención no es dar lo que nos sobre, eso sí es fácil. Buscamos en el closet, la alacena, el cuarto de tiliches y damos lo que ya no queremos y lo que ya no nos sirve.

Ser generoso es entregar nuestros bienes cuando son útiles para nosotros, sabiendo que a alguien les serán más útiles todavía.

Ser generoso es dar nuestro tiempo, cuando no lo tenemos, es prestarle atención a alguien para escucharlo, es estar acompañando al enfermo y al preso y hacerlos sentir que son importantes. Ser generoso no es fácil. Si buscamos excusas para no serlo encontraremos miles: "no me alcanza, no tengo tiempo, estoy muy ocupado, no tengo lo que piden, no lo necesita, no me interesa, etc...".

Dios sabe que el ser generoso es opuesto a la naturaleza humana, ya que nuestra naturaleza es acumular, amontonar, esconder, guardar, para tomarlo todo para nosotros mismos... y siendo temerosos e inseguros, pensamos que no podemos dar nada: "debo conservarlo todo, de otra forma ¿cómo cuidaré de mi mismo?". Pero Jesús enseña que la vida no consiste en lo que adquirimos, sino en lo que damos. Porque: ¿de dónde viene la generosidad? Indudablemente del amor que trasciende, que está sostenido en la fe, aunque también se da entre los no creyentes, porque así es el corazón humano, capaz de inmensos logros. La generosidad se presenta en nosotros por la simple razón de que hemos sido hechos a imagen de un Dios generoso.

Todo lo que tenemos nosotros es de Dios, porque Él es el dueño, nosotros solamente somos administradores, pero tenemos que aprender a dar con alegría y sin despreciar a nadie, recordando las palabras del Señor Jesús: "Hay más dicha en dar que en recibir". Cuando andamos en la calle y nos encontramos a un vagabundo ¿qué esperamos: ser el limosnero para recibir o ser nosotros los que estemos en posibilidades de dar?

Se trata aquí de descubrir de que todo en la vida es don generoso de Dios que nos ama, que es una misión a la que hemos sido convocados por el Señor Jesús y exige de nosotros generosidad como respuesta a los dones, a las gracias y a los favores recibidos de Dios.

Se trata de ayudar al necesitado y que este nos responda con una bendición que nos llegue y nos transforme el día.

Nadie puede decir que su entrega no vale la pena o que es muy poca cosa para responder. Nadie puede decir tampoco que su entrega es la mejor. A cada uno le toca responder desde su corazón según su capacidad y sus posibilidades. Y contrariamente a lo que el mundo pueda decir, el dar no nos hace sufrir ni estar tristes por desprendernos de algo. La generosidad y alegría son inseparables. Los hijos de Dios se parecen a Dios y Dios es generoso. Jesucristo es generoso. Él dijo: "yo doy mi vida, no porque me la quitan, voluntariamente la doy".

Ahora, ¿cómo negarnos a dar un poco, tan solo un poquito para empezar de nuestro tiempo y trabajo si recibimos tanto? ¿Por qué Dios ha sido tan generoso con nosotros? ¿Por qué entre muchos nos ha elegido para ser de los que podemos dar, de los que podemos compartir y ayudar a otros que tienen menos?

Los seguidores de Cristo se caracterizan por su generosidad. Jesús fue generoso. Dios es generoso. De hecho, al entregar a su único hijo nos está mostrando como podemos ser generosos nosotros. Y para serlo no necesitamos ser ricos en lo material, sino más bien en lo espiritual. Dios así nos lo pide... porque el que da con amor y sinceridad, será recompensado el doble... y como se dice por ahí: "La generosidad: ¡pásala!".

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