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Dictadura no se avisora en el firmamento, pero hay el riesgo de someter a las instituciones

Rumbos
jueves, 17 de junio de 2021 · 04:27

CON ÁNIMO CONFORMISTA, LOS PRIÍSTAS podrían haber dicho algo como esto: “pudo haber sido peor”.

Pues sí, pudo haber sido peor.

Pero revisando los detalles, los resultados no son para presumir. Ni mucho menos. El tricolor obtuvo legítimamente en las urnas, la pírrica suma de 30 diputaciones federales. Y para completar 70 curules en San Lázaro, tuvo que valerse del método de representación proporcional.

O sea, las pluris.

Valiente paquete.

Hace medio siglo, nadie se hubiera imaginado que llegaría el día que el PAN, el enemigo histórico del PRI, lo humillaría de la peor manera.

En las elecciones del pasado 6 de junio, Acción Nacional obtuvo 113 curules. 72 de mayoría relativa –en las urnas—y 41 plurinominales.

MANUEL GÓMEZ MORÍN, no imaginó que esto sucedería alguna vez. Pero mucho menos que su partido, que fundó PLUTARCO ELÍAS CALLES, se darían la mano, zanjarían asperezas históricas y lucharían como bloque opositor contra un enemigo emergido, nada más y nada menos, que de las entrañas del PRI.

¡Habrase visto!

Ahora que bien vistas las cosas, la oposición integrada por el PAN y el PRI, no murió en la contienda. Podría decirse que el destino le está dando la última oportunidad. Si los menos malos del pequeño grupo que se ha apoderado de los despojos se unen para cambiar lo que se deba cambiar y dar de sí todo en estos próximos 3 años, la militancia y una buena parte de los ciudadanos a lo mejor rescatan al PRI y lo ponen en un lugar de real competitividad.

Pudiera ser.

Y en una de esas, de aquí al 2024, los aspiracionistas de la clase media se organizan y sacan del Palacio Nacional a ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR.

Es cierto: históricamente los dictadores permanecen un mínimo de 18 años en el poder. El promedio es de 30 años.

Pero…

¡Ah, qué caray! El “pero” que no ha de faltar. Hay un creciente movimiento al interior de la Cuarta Transformación, que empieza a hacer demasiado ruido. Hay nubarrones en lontananza.

La militarización del país es cada vez más acechante. No lo digo por el anuncio de que la Guardia Nacional se integrará definitivamente a la estructura de Sedena.

No es por eso pues en realidad la Guardia Nacional nunca dependió de mandos civiles.

En México los gobiernos pueden presumir de la enorme institucionalidad de las Fuerzas Armadas. Desde el triunfo de la Revolución, lo primero que se consolidó como una institución subordinada al Poder Ejecutivo, fue el sector castrense.

Pero igualmente, a lo largo de casi un siglo, ha sido una tradición o un valor entendido que los militares no obedecerán a ningún otro civil que no sea el Presidente de la República.

De ahí que cuando ALFONSO DURAZO se plantaba, como secretario de Seguridad y Protección Ciudadana a hacer declaraciones a nombre de la naciente Guardia Nacional, aquello era motivo de risa, usted se acordará.

Esto se corrobora con las declaraciones del gobernador electo de Sonora, después de su reunión con el presidente AMLO.

No sé si usted leyó o escuchó lo que dijo. Pero, caramba, genio y figura.

Nos hizo el favor de revelarnos que los exsoldados nunca podrían subordinarse a un mando civil. Y agregó que la Guardia Nacional nunca dependió de los civiles.

La verdad sea dicha, creo que la desbordada violencia en todo el país confirma el fracaso de la GN, que hay que decirlo, no es por su culpa, sino por la brutal y sin duda peligrosísima instrucción presidencial de no enfrentar al crimen organizado.

Pero, bueno, esto es otra historia.

En este contexto, no es plausible que una presumible dictadura o si lo prefiere, un Gobierno autocrático, solo permanezca en el poder un sexenio.

AMLO es un hombre “muy vivo”. Tiene objetivos aunque por momentos se pierde en sus desenfrenos. No ama el dinero para sí mismo, pero sí para regalarlo a los más vulnerables. Esto podría ser la base en la que se sustente un Gobierno longevo, siempre sostenido por el 52% de los votos de su base clientelar.

Este es el gran peligro del populismo. Ser humilde, es una de sus mejores armas para permanecer en la lucha. Incluso, podría caer en la tentación reeleccionista mediante la chapucera costumbre de la consulta familiar.

De esto y más, es capaz.

Mire usted: que haya tenido menos curules que en 2018, no es como para que los opositores lancen las campanas al vuelo. Sigue teniendo la mayoría absoluta, aunque no la mayoría calificada. Ya no importa. El mismo lo ha dicho. Solo están pendientes tres reformas y una ya no parece necesitarla. A mí me causa risa que los voceros de la oposición, se solacen porque Morena perdió la mitad de la Ciudad de México.

Pues sí: la perdió.

Pero no por los candidatos de la oposición. Votó por ellos porque no había más. No es ningún secreto que las alcaldías que perdió Morena en la Ciudad de México, fue por la fractura ocasionada por un liderazgo profundamente corrupto y abusivo: el de MARIO DELGADO.

Repito: podría haberles ido peor a los de la oposición. Y esto sí es cierto.

En fin.

DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MÁS ALLÁ.

DÉJEME DECIRLO, CARO LECTOR: DAVID ANAYA COOLEY, no es político y nunca podría serlo aunque se lo propusiera…

Es un técnico innovador cuyos conocimientos tienen un objetivo de beneficio para la sociedad… Sus características personales son de sobra conocidas: es mediático, no es proclive a socializar ni hacerse propaganda al estilo de los políticos profesionales…

Sin embargo, su trabajo al frente de la Secretaría de Seguridad Estatal, ha sido notable en más de un sentido…

Con un bajo perfil se mantuvo durante los primeros dos años del Gobierno de CLAUDIA PAVLOVICH ARELLANO, inmerso en un proyecto al que se entregó en cuerpo y alma, el C-4. Un día, quiso la casualidad que un buen amigo mío me invitara, andando ya en Hermosillo, a conocer este portento de tecnología…

Distante que soy de la tecnología, acepté acompañarlo sin demasiado entusiasmo…

¡Cuál fue mi sorpresa, señor mío! Amable dentro de su discreción, el obregonense me fue llevando por cada una de las áreas especializadas para cada rama de la seguridad pública, que incluye Bomberos, Protección Civil, Ejército, policías de los tres niveles…

Preguntaba yo que si todo aquello ya estaba funcionando y me decían que sí, pero también me dijeron cómo…

Aquella vez me despedí absolutamente impresionado y tiempo después, tuve la oportunidad de conocer la nueva versión, la del C-5, ya con Anaya Cooley como secretario de Seguridad Pública Estatal…

Tengo, para mí, que en cada éxito de investigación criminal, hay una participación de esta rama de la infraestructura policiaca, aunque no hay información sobre en qué medida el C-5 tiene una actividad concreta y tangible…

Y es que David Anaya, es demasiado discreto, demasiado humilde… Ahora mismo está trabajando con niños, adolescentes y adultos, en un plan que, en efecto, tiene un objetivo de largo plazo… y yo me enteré de puritita casualidad, a través de las redes sociales…

AH, CASI LO OLVIDO: reflexionando sobre el derrotero que la vida les dio a dos guaymenses que durante años, sin ellos proponérselo, compitieron políticamente, siempre casi al aparejo, ligeramente adelante uno de ellos, hasta que llegó el día en que a la hora de tomar decisiones, uno jugó con habilidad y el otro con las vísceras…

Obviamente me refiero a ANTONIO ASTIAZARÁN GUTIÉRREZ, Y A CARLOS ZATARÁIN GONZÁLES… Toño logró que la alianza PAN, PRI y PRD, lo postulara para la alcaldía de Hermosillo y el Bebo Zataráin, renunció al PRI, se postuló para gobernador por un partido que ya no existe, y hoy Astiazarán es alcalde electo de Hermosillo y Carlos quedó a la espera de ser llamado por ADM…

¡Qué cosas tiene la vida, Mariana!...

Es todo.

Le abrazo.

m.rivastribuna@gmail.com

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